¿Qué es la Escuela de Chicago?

Los llamados “Chicago Boys”, que cuestionaron las teorías de Keynes cuando aún eran hegemónicas, ponen en duda el papel del Estado en la economía y han tenido una gran influencia en los últimos 70 años. Sobre todo, en ciertas dictaduras. Y también en nuestras últimas grandes crisis.

Milton Friedman, padre de la Escuela de Chicago
Milton Friedman, padre de la Escuela de Chicago y premio Nobel de Economía en 1976

Tras la gran crisis bursátil de Wall Street en 1929 vino la llamada Gran Depresión. Un periodo de retroceso económico que no afectó sólo a los Estados Unidos, sino al mundo entero. Tras años de ensayo, error y empeoramiento de la crisis, no se hubiera podido salir de ella sin la aplicación de los consejos de John Maynard Keynes, que enmendó en parte el dogma de fe de que el Mercado se autorregula e introdujo unas reglas mediante las cuales el Estado podía intervenir para reactivar la economía y prevenir nuevas crisis.
 
Nada de esto se cuestionó seriamente hasta los años 50, cuando un grupo de economistas de la Universidad de Chicago empezaron a encontrar fallos a los planteamientos de Keynes y a reivindicar que el mercado no sólo se autorregula sin supervisión. Sino que, cuanta menos supervisión y presencia del Estado, mejor funcionaría.

Los "Chicago Boys", un club de premios Nobel

El principal exponente de esta escuela fue el economista Milton Friedman, que estudió a conciencia el llamado “monetarismo”, una corriente de la economía centrada en los efectos que tiene el volumen de capital que circula y a qué velocidad lo hace. Simplificando mucho: si los bancos centrales inyectaban dinero en la economía, ésta se activaría y los precios subirían. Y al revés, si la inflación se convertía en un problema, retirar dinero del sistema haría que se evitara una subida descontrolada de los precios y un descenso del valor neto de la economía de un país.
 
Aparte de Friedman, otros economistas como George Stigler, Theodore Schultz, Merton Miller, Ronald Coase y Gary Becker añadieron sus aportaciones teóricas. Todos ellos ganaron Premios Nobel de Economía y eran conocidos como los “Chicago Boys”.

Pero ¿cuáles eran sus principales teorías?

La principal de ellas es la fe absoluta en que el mercado se autorregula -y se autorregula bien- a todos los niveles y en todos los ámbitos; desde las acciones en Bolsa, al mercado de trabajo. Los discípulos de esta escuela afirman que nada necesita regulación, ni intervención estatal, pues produce más mal que bien. Y cuando la riqueza no se controla, se reparte mejor.
 
Otra de ellas es la llamada Teoría de las expectativas racionales: Supone que los individuos formamos nuestras expectativas de manera racional y utilizando de manera correcta la información disponible. Así, cuando consumimos, compramos, vendemos o contratamos un producto al banco, las expectativas racionales tienden a ser acertadas y los errores suelen ser aleatorios.
 
Con estas premisas en mente, los “Chicago Boys” proponían las siguientes medidas para tener una economía más eficiente y próspera:

  • Desregulación: Eliminar o reducir las regulaciones, leyes y restricciones impuestas a la actividad económica de los agentes privados.
  • Privatización: Traspasar o vender la propiedad estatal a empresas privadas, porque se entiende que éstas están más preparadas para llevar a cabo una administración eficiente de los recursos.
  • Concesiones/Gestión privada de los recursos públicos: Realizar contratos de concesiones para que los agentes privados administren los bienes y estructuras del Estado.
  • Eliminación de subsidios y otras ayudas: cualquier dinero público, desde el seguro de desempleo, la sanidad pública o las subvenciones agrícolas, se entrometen en la libre competencia de las empresas y deben ser eliminados.
  • Reducir la burocracia: Reducir el aparato estatal para hacerlo más eficiente.

Las amistades peligrosas

Y aunque dirigentes políticos como la Primera Ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher o el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, eran entusiastas de la Escuela de Chicago y estaban dispuestos a implantar estas medidas, se comprobó que creaban mucha conflictividad social y que no eran bien recibidas por el electorado, así que su implantación se llevó a cabo con más “pureza” en dictaduras militares, siendo el régimen ultraderechista del general Pinochet, en Chile, el perfecto ejemplo de la aplicación de éstas. El propio Friedman viajaba a Chile a aconsejar personalmente al régimen militar. Y la dictadura de Augusto Videla, en Argentina, también implantó esta clase de políticas.

Pros y contras

Los resultados son discutibles. En todos los casos se produjeron aumentos del paro y de la pobreza, si bien se terminó creando más riqueza. Pero la riqueza creada no se repartía y los ricos tendían a hacerse más ricos, mientras que los pobres aumentaron en número y empeoraron en calidad de vida.

Los “Chicago Boys” defienden que esto sucedió porque sus teorías no se aplicaron con la pureza suficiente o porque no se hizo correctamente. Friedman llegó a felicitar irónicamente a Thatcher por haber “creado tres millones de parados”. Del mismo modo, la Escuela de Chicago predijo que durante los años 80 se iba a producir una gran crisis de inflación que jamás llegó a darse.
 
Sin embargo, muchas de las teorías de esta escuela aún siguen vigentes y gran parte de las causas y de las soluciones que se dieron a la crisis financiera de 2008 sólo pueden entenderse desde el punto de vista de los “Chicago Boys”.

Friedman llegó a felicitar irónicamente a Thatcher por haber “creado tres millones de parados”

Carlos Hidalgo

Carlos Hidalgo

Ansioso por aprender. Intento ser periodista. Subproducto cultural del cuñadismo New Age. Antes ha pasado por las redacciones de 'El Plural' y en 'El País'.

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