Obesidad y rentas bajas o cuando estar gordo es una cuestión de dinero

Un estudio sobre la obesidad infantil ha revelado que cuanto menor es la renta de la familia, mayor es la probabilidad de que sus hijos sean obesos.

Un niño pesándose
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El riesgo de sufrir obesidad está ligado al tipo de alimentación que se ingiere y los hábitos saludables que se realizan día a día, pero estos varían mucho en función de la capacidad adquisitiva, especialmente entre los niños.

Según los resultados del Estudio ALADINO 2019 sobre la Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España, el 23,2% de niños y niñas de familias con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad. Para el siguiente tramo de renta, entre 18.000 euros y 30.000 euros, la obesidad se sitúa en el 17,2%. Mientras que en las familias con rentas superiores a 30.000 euros, la cifra desciende más de 10 puntos hasta situarse en el 11,9%. De manera que la obesidad es una cuestión de dinero.

ALADINO es el estudio de referencia en la vigilancia de la obesidad infantil en España, enmarcado en la Iniciativa COSI, que la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolla desde 2007 y a la que actualmente están adheridos 46 países. El estudio de 2019 ha sido realizado en una muestra aleatoria y representativa de 16.665 escolares de 6 a 9 años residentes en España, de 276 centros de educación primaria de las 17 comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Resultados de Aladino
Aladino

Del análisis por categorías sociales se desprende que las familias con ingresos inferiores a 18.000 euros y cuyos progenitores no tienen estudios superiores ni trabajo remunerado conforman el colectivo más vulnerable al exceso de peso. Las causas de que estos niños y niñas estén más expuestos a sufrir obesidad radica principalmente en que tiene peores hábitos alimentarios. Acuden al menos una vez a la semana a establecimientos de comida rápida, toman golosinas varias veces al día y comen menos fruta diaria que los demás niños.

Por contra, los menores de familias con rentas superiores a 30.000 euros con estudios universitarios presentan una mayor adherencia a la dieta mediterránea, con un consumo diario de frutas, verduras, legumbres y pescado y donde el aceite de elección es el de oliva.

Los padres también tiene parte de culpa, según el estudio, ya que los progenitores de los menores con exceso de peso –que incluye tanto a quienes tienen sobrepeso como a quienes tienen obesidad– no perciben el problema y frecuentemente consideran su peso como normal o solo como ligero sobrepeso. El 88,6% de los padres de escolares con sobrepeso no lo percibe como tal. Una cifra se sitúa en un 42,7% cuando se trata de obesidad y en el 19,1% cuando el niño o niña sufre obesidad severa.

El ministro de Consumo del Gobierno de España, Alberto Garzón, pidió durante la presentación del informe que no se cerraran los ojos a la evidencia. "La malnutrición y el exceso de peso tienen un fuerte componente de clase social que, de no ser tenido muy en cuenta, nos llevaría a desplegar políticas no todo lo eficaces que nos gustaría", comentó. Por ello, la intención de Consumo es "poner todos sus esfuerzos a disposición para, junto a la AESAN y al Alto Comisionado, emprender las necesarias políticas que mejoren la vida de las personas y, especialmente, las más vulnerables, nuestros escolares".

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