Cómo el ‘streaming’ está salvando a la industria de la música

La música está empezando a remontar el vuelo tras casi 20 años de transformación del modelo de negocio. Las plataformas de canciones 'online' ha pasado de enemigo a aliado.

Spotify Awards
Bad Bunny actúa durante los Sportify Awards 2020 / Getty

¿Hace cuánto que no te compras un CD de música? Es posible que haga años. Aun así seguro que no has dejado de escuchar música y descubrir nuevos artistas. Tras casi 20 años de crisis, y superadas las amenazas de la piratería y la digitalización, la industria de la música vive un momento dulce.

Aun así, la gradual desaparición del formato CD y su sustitución por el streaming online, los creadores musicales siguen adaptándose para conseguir un modelo de negocio sostenible, aunque el criterio general es que lo peor ha pasado ya. Y es que, por ejemplo, el precio de un único disco compacto de música (este de alrededor de 15€ en España) ya supera el costo de suscripción mensual de Spotify premium (de menos de 10€ en su tarifa básica). Esto por no hablar de la cantidad de usuarios que se contenta con consumir canciones en plataformas gratuitas.

La crisis de los 90 y la transformación digital

Según los datos publicados en 2018 por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), la industria de la música lleva cuatro o cinco años remontando la crisis en la que se vio inmersa en la última década del siglo XX.

A finales de los años 80, la industria era de las más boyantes del mundo. Se vendían discos como churros y la aparición del CD abarataba costes de producción y mejoraba la calidad del sonido. Pero también era más fácil de copiar. Esa fue la primera gran amenaza/enemigo de las discográficas.

Muchas empresas echaron el cierre. En otras se produjeron importantes recortes de plantillas. Y para finales de siglo el panorama tenía poco que ver con el de 10 años antes. Muchas de las discográficas pequeñas que no habían desaparecido por el desplome de las ventas, habían sido absorbidas o compradas por empresas más grandes, pero la sangría continuaba.

Sin haber ganado todavía la guerra contra la piratería, a pesar del importante apoyo gubernamental a nivel mundial, a la Música se le había abierto otro frente: internet. Esta vez el enemigo era desconocido, inesperado y mucho más rápido a la hora de ofrecer canciones de manera gratuita y por distintas vías.

La industria se tuvo que poner las pilas para adaptarse y conocer el nuevo mundo digital. Le ha costado casi 20 años en los que pasaron de ingresar a nivel global 23 900 millones dólares en 2001 a 14 300 millones de dólares en 2014. Según los datos de IFPI, en 2018 los ingresos ya ascendieron a 19 100 millones.

Pensando en internet y en el soporte físico

Lo más llamativo es cómo ha ido cambiando las vías de ingresos de la industria. Ahora, cuando se plantea un nuevo proyecto una discográfica ya piensa desde el principio tanto en el producto que se lanzará en internet como en el producto físico. Según los datos de la patronal musical, el 25% de lo vendido en 2018 eran CDs y otros soportes físicos mientras que el 37% de los ingresos procedía de las suscripciones a distintos sistemas de streaming.

IFPI estima que el volumen de negocio mundial del formato físico ha disminuido desde los 12.000 millones de dólares anuales a los 4.700 millones de 2008 a 2018. En cambio, los ingresos generados a través de plataformas online han aumentado de 300 millones de dólares en el ejercicio de 2008 a 8.900 millones el año pasado.

En esta nueva línea de negocio destaca Spotify, la  start-up sueca que en abril de 2018 empezó a cotizar en la bolsa de Nueva York.

Spotify, un nuevo gigante que no da beneficios

Aunque la empresa de streaming sigue sin dar beneficios, el valor de sus acciones, con altibajos, ha mantiene en torno a los 140 dólares por acción –en abril de 2018 salieron a la venta en 147,92 dólares-. El éxito e influencia de la empresa de origen sueco está en sus suscriptores y usuarios activos, que son más de 270 millones. Pero una de las grandes incógnitas que sigue habiendo es la rentabiliad del sector con el modelo actual.

La versión alemana de la revista sobre temas musicales Beat ha calculado cuántas reproducciones son necesarias para que los creadores musicales se embolsen un solo euro. Tal y como muestra el gráfico de Statista de la izquierda, en Spotify es necesario que un tema se escuche 254. En YouTube Music, la nueva web de pago de Google, las reproducciones necesarias superan las 1.600.

Pero es algo a lo que se están ajustando desde las discográficas. "En el mercado actual, no puedes seguir una estrategia de plataforma única porque la visión holística de nuestros clientes es una de las claves para entender cómo hacemos música ahora", asegura, Gabriela Lopes de Universal Music.

Optimismo en el sector

Pese a que todavía no se han recuperado los ingresos de antaño, los principales responsables de la industria son optimistas. "El impacto más obvio del crecimiento vía streaming ha tenido en las discográficas es que nos ha permitido ser más agresivo a la hora de invertir, sobre todo de meter bastante más dinero en cosas para apoyar directamente a los artistas”, ha asegurado el presidente de Sony Music, Dennis Kooker.

"Es un tiempo de entusiasmo y crecimiento para la industria de la música", ha asegurado Rob Stringer, CEO de la discográfica de origen japonés. Mientras que Sir Lucian Grainge, máximo responsable de Universal Music Group, explica la gran causa de la recuperación: "Estamos teniendo éxito porque –aunque las maneras más tradicionales de hacer las cosas están en decadencia- hemos trabajado para anticiparnos a la evolución creativa y comercial de la música".

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