El aceite de oliva español, daño colateral de los aranceles de Estados Unidos

La guerra entre Airbus y Boeing, apoyada por la Unión Europea y Washington, está dejando víctimas que poco o nada tienen que ver con la aeronáutica

La guerra que mantienen los dos mayores productores mundiales de aviones, la europea Airbus y la estadounidense Boeing, está teniendo consecuencias en otros sectores que poco o nada tienen que ver con la aeronáutica. Desde el pasado 18 de octubre, una de las víctimas colaterales de esta guerra es el aceite de oliva español.

El Gobierno estadounidense y  la Unión Europea se han cruzado denuncias ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por las ayudas que unos y otros dan sus respectivas empresas. La OMC, a expensas de solucionar el pleito de la UE contra Boeing,  dio la razón a Washington y le permitió imponer aranceles de hasta un 25% a algunos productos europeos. Entre esos bienes destaca, para los intereses españoles, el aceite de oliva, que puede ver como se reducen las compras en su principal cliente de fuera de la UE.

Esta nueva tasa se aplicará a bienes agroalimentarios por un valor de nada menos de 7.500 millones de dólares. El Banco de España ha publicado un estudio en el que estima que las nuevas tasas supondrán unas pérdidas de 95 millones de euros en el país, derivadas de una reducción de 12% de sus ventas en Estados Unidos. Y es que España es uno de los países que sufrirá más los nuevos aranceles ya que es productor líder de algunas de las mercancías afectadas, como el vino y el aceite de oliva.

“En términos prácticos, estos resultados revelan que los aumentos de las barreras arancelarias tienen un impacto adverso y persistente sobre la capacidad exportadora de nuestra economía”, aseguran los autores del informe Las medidas proteccionistas arancelarias y las exportaciones de bienes españolas del Banco de España.

Estados Unidos, uno de los mejores clientes del aceite español

Tal y como muestra el primer gráfico de Statista, España es el líder en el mundo en exportaciones de aceite de oliva, con ventas a otros mercados por valor de 3.211 millones de euros en 2018, según información de la base de datos UN Comtrade publicados en TrendEconomy. De entre los países de fuera la Unión Europea, Estados Unidos es el que mayor volumen importa.

En 2018, las exportaciones mundiales de aceite de oliva y sus derivados no alterados químicamente superaron los 7.350 millones de dólares, de los que el 48% se quedó en España. Estas exportaciones supusieron un 1,08% de las exportaciones totales del país en 2018.

Aunque Italia sigue siendo el principal cliente del aceite español, Estados Unidos es, con diferencia, el país fuera de la Unión Europa que importa un mayor volumen de aceite de oliva procedente de España, casi tres veces más que el siguiente en la lista, Japón.

Así, entre octubre de 2018 y julio de 2019, los ciudadanos norteamericanos adquirieron aproximadamente 105.000 toneladas del producto derivado de las aceitunas. Esta cantidad fue similar a la de los dos años anteriores, en los que se importaron 96.000 toneladas en el caso del mismo periodo en 2017/2018 y 108.000, en 2016/2017, según datos de Eurostat.

“La introducción de trabas crecientes a los intercambios comerciales pone de manifiesto el papel global de la UE en la promoción del comercio, a través de la adopción de tratados con diversas áreas económicas, como los acordados recientemente con Canadá, Japón y MERCOSUR”, explican desde el Banco de España.

La calidad como salvación

Fuentes financieras aseguran que todavía no es seguro que se cumplan los peores augurios ya que hay varios factores que podrían suavizar el golpe. Estas fuentes destacan que una de las claves es que la calidad del aceite de oliva español sigue siendo un valor añadido frente a otros aceites ya que “cuanto más elevada sea la calidad y el grado de diferenciación del aceite español exportado a EEUU, mayor será su capacidad para amortiguar el impacto negativo derivado de los aranceles”.

Las otras vías para reducir las consecuencias de los aranceles podrían ser:

  • Intentar penetrar en mercados alternativos o consolidar su presencia en los mismos, ya que la actividad exportadora conlleva unos costes iniciales que, al menos en parte, son fijos, relacionados con la capacidad gerencial y administrativa para poder participar en los mercados internacionales. 
  • Aumentar las ventas en mercados europeos o en competidores no sujetos al arancel que incrementen sus exportaciones a EEUU (Marruecos, Portugal, Grecia y Túnez, por ejemplo), para abastecer el mercado interno de estos últimos.
  • Los aranceles solo se aplican al aceite embotellado. Por tanto las exportaciones a granel a EEUU y que se envasan allí no soportan estas tarifas, por lo que podría tener lugar un incremento de este tipo de exportación (que probablemente cuenta con márgenes más ajustados).

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