El petróleo sigue siendo el termómetro de la economía mundial

Dos ataques con drones a las principales refinerías de Arabia Saudí, que limitaron a la mitad de producción petrolífera diaria del primer productor de crudo, pusieron en alerta a la economía y a las relaciones internacionales

Dos brokers en Wall Street mientras Donald Trump habla de los bombardeos en Arabia Saudí en septiembre de 2019/ Getty

Desde que en 1973 los países productores de petróleo agrupados en la OPEP decidieran reducir su producción sumiendo al mundo occidental en la primera gran crisis económica después de la II Guerra Mundial, nadie le quita ojo al precio del barril de crudo y pocos son los que se atreven a contrariar a Arabia Saudí, principal productor de petróleo del mundo y segundo en nivel de reservas.

Un príncipe de la familia gobernante saudí podría ordenar el asesinato y descuartizamiento de un periodista estadounidense en su embajada de Estambul y no habría grandes denuncias por parte de Washington. Que en Arabia Saudí se permita conducir a las mujeres en 2018 recibe el aplauso de la comunidad internacional en lugar de denuncias sobre la misoginia imperante en el estado teocrático. Cuando dos drones, de procedencia poco clara pero reclamados por la guerrilla Huzi de Yemen, bombardean la refinería Abqaiq, que es la mayor refinería del mundo, y el campo petrolero de Khurais, ambas propiedad de la empresa pública Saudí Aramco, Estados Unidos y Riad apuntan a Teherán y no son pocos los que les creen.

“Teherán está detrás de casi 100 ataques en Arabia Saudi mientras que Rouhani [presidente de Irán] y Zarif [ministro de Exteriores de Irán] pretenden establecer relaciones diplomáticas. Pese a todas las llamadas a desescalada, Irán ahora ha lanzado un ataque sin precedentes sobre la reserva energética del mundo. No hay ninguna evidencia de que los ataques vengan de Yemen”, afirmó Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos en Twitter horas después de los ataques. “Hacemos un llamamiento a todas las naciones para que publica e inequívocamente condenen los ataques de Irán. Los Estados Unidos trabajarán con sus socios y aliados para asegurar que los mercados de la energía estén abastecidos e Irán pague por esta agresión”, continuó el jefe de la diplomacia de la principal potencia mundial.

Acciones puntuales, efectos globales

Donald Trump y Mohammed Bin Salman en una cumbre del G20 / Getty

Efectivamente debido a los ataques la producción de crudo de Riad se reduciría a la mitad, casi 6 millones de barriles diarios y 5% de la producción diaria mundial, según S&P Global. El lunes, dos días después de los ataques, el precio del petróleo disparó su valor un 15% en los mercados internacionales. Ese mismo lunes, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a insisitir en que lo más problable es que Irán estuviera detrás de los ataques, pero aseguró que no quería ir a una guerra con Irán.

Por su parte, el régimen de los Ayatolahs, rechazó de plano las acusaciones y Hassan Rouhani opinó que eran una respuesta recíproca por parte de los rebeldes yemenís, inmersos en una guerra civil desde 2015 contra un gobierno apoyado por Arabia Saudí y Emiratos Árabes.

“El bombardeo [de Abqaiq y Khurais] ha sido el último de una serie que se inició con el hostigamiento a los petroleros que navegan por el estrecho de Ormuz y suma más tensión a la región y a los mercados”, aseguran desde el Real Instituto El Cano. Los efectos de los bombardeos en “Arabia Saudí, el principal exportador del mundo, pone de relieve la escasa capacidad de producción del Mercado del petróleo y las consecuencias se empiezan a notar en todos los mercados”, aseguraba en un análisis S&P Global.

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