La empresa post-coronavirus / Gonzalo Martín, secretario general de Protermosolar

“Esta crisis nos está obligando a replantearnos cómo queremos volver a crecer a nivel industrial”

Gonzalo Martín, secretario general de la asociación Protermosolar, da voz a las dudas que ha provocado el coronavirus en la lucha contra el cambio climático desde el mundo empresarial.

Gonzalo Martín
Gonzalo Martín / PROTERMOSOLAR

“La energía termosolar ya demostró que puede ser la palanca de crecimiento que necesitamos”. Gonzalo Martín, secretario general de la asociación Protermosolar, teme que la crisis del coronavirus lastre el desarrollo del sector de las energías renovables por falta de inversiones, pero está convencido de que es parte de la solución.

La búsqueda de un producción de energía más limpia y segura era una de las grandes preocupaciones a finales de 2019, pero el coronavirus también ha dejado en stand-by la lucha contra el cambio climático en las agendas políticas. Eso podría traducirse en un descenso de la financiación del sector de las energías renovables, que podría resultar catastrófico sino se ven las ventajas que ofrece el sector. O por lo menos eso piensa Martín, máximo responsable de la asociación que representa al sector español de la industria solar termoeléctrica. 

¿Qué es para usted la nueva normalidad?

Pienso que la nueva normalidad no está completamente definida ya que aún no tenemos visibilidad sobre qué medidas temporales se quedarán a convivir con nosotros. Sí esperamos un cambio en determinados esquemas de trabajo; probablemente las oficinas muy masificadas con un horario rígido se vean tan antiguas como un cenicero en el reposabrazos de un avión. Sin embargo, en otros sectores como el industrial, donde se trabaja fundamentalmente a turnos, la nueva normalidad llevará aparejada más protección individual y distanciamiento social; pero no necesariamente un cambio en el modelo organizativo. 

¿Están preparados por si se produce un nuevo rebrote o una nueva pandemia? ¿Qué escenarios manejan? 

En el sector termosolar, compuesto por 49 plantas empleando directamente a unas 2500 personas trabajando a turno en las centrales y otro colectivo bastante mayor a lo largo de toda la cadena de valor y empleos indirectos, sí hubo una adaptación muy rápida en marzo para implementar protocolos y medidas preventivas que permitiesen una operación de las plantas de forma segura y sin una afección sanitaria reseñable. Cada una de las plantas ha ido adoptando diferentes estrategias para enfrentarse a posibles escenarios de rebrotes, como es tener un retén especializado que pudiera desembarcar en una planta si el equipo habitual se viera contagiado. Las plantas termosolares no son un foco especial de contagio, ya que hay suficiente espacio para un distanciamiento social seguro.  

¿Cómo ha cambiado su sector de diciembre de 2019 a mediados de 2020?

El sector termosolar no ha cambiado drásticamente como consecuencia directa de la crisis sanitaria, como sí lo han sufrido otros sectores. Exceptuando las medidas adicionales de protección y planes de emergencias ante un posible contagio en una planta, todas las centrales funcionan con normalidad. 

“Probablemente las oficinas muy masificadas con un horario rígido se vean tan antiguas como un cenicero en el reposabrazos de un avión.”

¿Cree que su plantilla está preparada y lista para los cambios que se han producido o la adaptación va a tardar un tiempo y habrá que tener paciencia?

Nuestro sector tuvo que adaptarse en tiempo récord. La generación eléctrica se considera servicio esencial y por tanto no se interrumpió la generación ni con la declaración del estado de alarma ni con la aprobación del permiso obligatorio retribuido que le siguió poco después. Como indicábamos antes, los cambios a nivel organizativo en las plantas han sido relativamente rápidos de implementar, evitando que diferentes turnos de trabajo solapen, procurando mantener juntas a las personas de un mismo turno, midiendo la temperatura a la entrada de la central así como otras medidas; y a nivel de protección se han aplicado todas las medidas recomendadas por los diversos organismos e incluso algunas adicionales como proteger los teclados de ordenador con un film que se cambia en cada turno.  

¿Cómo ha cambiado en algo su manera de dirigir la empresa? ¿Afronta el día a día de manera distinta? 

Esta pregunta tiene dos vertientes. Por un lado, la sanitaria, cuyo impacto en nuestro sector ha sido relativamente bajo. Pero por otro está la económica. Vemos como el precio del mercado eléctrico no deja de caer desde marzo -aunque a finales de mayo parece que se ha recuperado ligeramente- y nos preocupa enormemente que los ingresos del sistema eléctrico no sean suficientes para sufragar los costes. Ahora mismo nuestra mayor inquietud es preservar la estabilidad financiera de las plantas, ya que, si ocurriesen desfases severos en el pago de las liquidaciones mensuales, se generaría graves problemas en las financiaciones de cada una de las plantas poniendo en peligro no sólo al sector actual, sino las posibilidades de atraer financiación privada para la tan necesitada recuperación económica y la descarbonización del sistema eléctrico, en línea con los objetivos nacionales y europeos.  

¿Qué les han transmitido sus clientes en estos meses? ¿Qué cambios han notado en su relación con ellos? 

Cierto nerviosismo sobre la estabilidad financiera del sector y los impactos a cada uno de los proyectos individuales. Los ingresos a cuenta correspondientes a las liquidaciones de 2019 han quedado lejos de la tónica habitual de los últimos 5 años y tememos que en 2020 el desfase no sólo no se corrija, sino que pudiera aumentar mientras que los costes siguen siendo exactamente los mismos. Ahora mismo es complicado predecir cuál será la demanda eléctrica en la nueva normalidad y por tanto los ingresos que recibirá el sistema. Aunque por un lado parece que los precios se recuperarán algo, es poco probable que se alcancen los niveles pre-covid. El objetivo de este gobierno, expresado tanto en su Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC) como en el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, es alcanzar niveles de penetración renovable por encima del 70% de la capacidad total instalada en 2030, promoviendo unas inversiones en torno a 240 mil millones de euros de los que aproximadamente un 80% provendría del sector privado. Estos objetivos sólo se conseguirán proporcionando la suficiente estabilidad a las inversiones actuales, las cuáles sirven de referencia para acometer nuevas.  

“Ahora mismo nuestra mayor inquietud es preservar la estabilidad financiera de las plantas”

¿Qué cree que sería importante tener en cuenta a nivel de político, empresarial y social para superar este complicado momento?

Esta crisis nos está obligando a replantearnos cómo queremos volver a crecer a nivel industrial, coincidiendo justamente con el apoyo decidido de la Unión Europea a convertir Europa en el primer continente descarbonizado por completo en 2050. Tenemos la oportunidad de ser pioneros en el desarrollo energético renovable mundial. No sólo a nivel tecnológico, donde las empresas españolas siguen siendo líderes tecnológicos gracias al desarrollo de hace una década, sino a nivel de integración de renovables en la red y demostración de la complementariedad de las energías fotovoltaica y termosolar. En particular la energía termosolar ya demostró que puede ser la palanca de crecimiento que necesitamos ya que, dentro de todo el espectro de renovables, por su tamaño de central y el personal que necesita su operación, es la que más contribuye a aumentar el PIB y el empleo. La ubicación de estas plantas es en la España Vaciada, convirtiéndose en el motor económico de la localidad. Además, todos los desarrollos diseñados para la nueva termosolar podrían extenderse a las plantas existentes permitiendo un upgrade de las mismas, generando empleo y contribuyendo a promover inversión de forma inmediata, siempre y cuando el marco legal vigente se adaptara para permitirlo. Hoy en día existe un consenso social sobre la importancia de la transición energética y prácticamente nadie pone en duda que ocurrirá, de nosotros depende decir cuándo. 

¿Cree que algún sector va a salir reforzado de esta crisis? ¿A quién ha perjudicado más?

Las crisis son momentos de grandes transformaciones y cambios. Por supuesto que estamos viendo sectores muy dañados, como el comercio minorista, la hostelería y toda la industria relacionada con el viaje y el turismo. Se están reinventando para sobrevivir a los nuevos patrones de consumo que aún están pendientes de definir. Obviamente, otros sectores más orientados a la logística o cuyo negocio es principalmente digital, están saliendo reforzados. Ciñéndonos al nuestro, no ha habido una transformación radical sino una adaptación a las nuevas recomendaciones de seguridad y salud en el trabajo. Otra cuestión es cómo afecta esta crisis al futuro de nuestro sector y si va a demorar o reducir los planes de desarrollo nacionales para la transición energética. Quizás sea pronto para valorarlo, y habrá que esperar que llegue esa ansiada nueva normalidad, aunque en España llevamos ya 7 años sin construir centrales termosolares, a diferencia de desarrollos muy notables en Marruecos, Sudáfrica, Chile, o Emiratos que están consiguiendo una nueva generación tecnológica combinando fotovoltaica diurna y termosolar nocturna para generar en continuo a costes muy competitivos. Tanto el PNIEC como el citado proyecto de Ley de Cambio Climático marcan el camino, pero se necesita materializar esos objetivos en reglamentos concretos que permitan reactivar el sector.  

¿Ha aprendido algo de esta crisis o saca alguna lectura positiva de lo vivido en estos primeros meses de 2020?

La increíble capacidad del ser humano de adaptarse a los cambios y de resistir a las dificultades. Es difícil usar la palabra “positivo” en estos momentos con tantas víctimas y personas en una situación económica muy complicada, pero sí me ha sorprendido la capacidad de la naturaleza para regenerarse en apenas tres meses, esto debe ser una llamada de atención al daño que le estamos haciendo al planeta día tras día, y que necesitamos comenzar ya la transición energética para una descarbonización completa.   

También te puede interesar:
Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

Continúa leyendo