La I+D en España sigue estancada desde hace siete años

El informe de un organismo de Naciones Unidas sitúa a España en el puesto 28 mundial en cuanto a innovación, un ranking en el que apenas se ha movido desde 2013 pese a los buenos años que ha vivido la investigación a nivel global en el último lustro

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ha publicado recientemente la última edición del Índice Global de Innovación 2019. Este año, como ocurre desde 2013, Suiza encabeza la lista con una puntuación de 67,24 en el Índice Mundial de Innovación, en esta ocasión seguida de Suecia (63,65) y Estados Unidos (61,73). España aparece en el puesto vigésimo noveno con una nota de 47,9, una posición más abajo que en 2018, en el que recibió 48,7 puntos, ligeramente por encima que en esta edición.

La primera valoración del estudio afirma que “pese a la ralentización de la economía global, la innovación sigue creciendo a nivel mundial”, pero acto seguido la organización apunta a una desaceleración de la inversión en I+D. En el mundo, en 2017 los gobiernos incrementaron un 5% su inversión en innovación mientras que las empresas lo hicieron un 6,7%.

 

España irrelevante en la innovación mundial

Además de empeorar sus resultados con respecto al año anterior, cabe destacar la poca relevancia de España a nivel global ya que en el informe las únicas referencias que se hacen de la cuarta economía de la zona Euro se reduce a su listado en las distintas tablas (y no aparece en todas).

Pero el informe también apunta los puntos fuertes de la economía española. De todos los indicadores, España destaca en los apartados de las infraestructuras (en el que se encuentra en el décimo puesto mundial), 'Sofisticación de mercado' (décimo octavo), y 'Productos tecnológicos y de conocimiento' (posición vigésimo cuarta).  El informe también identifica las principales debilidades del país y señala:

-          El coste de los despidos

-          La baja facilidad para poner en marcha nuevos negocios

-          Gasto en educación

-          Gasto público por alumnos en secundaria

-          Movilidad en el sector terciario

-          La formación bruta de capital

-          La facilidad (en este caso dificultad) para conseguir créditos

-          Las importaciones de alta tecnología con respeto a todo el comercio

-          Las inversiones directas del exterior

-          El crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores

Un estudio con más de 50 autores

Para elaborar esta clasificación, la OMPI, que forma parte de las Naciones Unidas, tiene en cuenta distintos factores como las infraestructuras disponibles en el país, el nivel de conocimiento y de tecnología y el ecosistema empresarial y político.

El estudio, pese a ser optimista en cuanto a la marcha de las inversiones a nivel mundial en innovación, deja entrever una preocupación por el futuro más inmediato. Para los casi 50 autores del informe, la importancia del I+D es que su gran objetivo es “el desarrollo económico y social”, y para ellos, las mayores amenazas son:

  • La baja tasa de crecimiento productivo, que está viviendo sus horas más bajas
  • Aumentos de las tensiones comerciales
  • Incertidumbre financiera

Por eso para el organismo de la ONU, los principales obstáculos que se afrontarán en los próximos años serán:

  • El descenso de las inversiones públicas en I+D en 2019 sobre todo en países en desarrollo, lo que supone un riesgo para el futuro porque es la inversión pública la que fomenta los estudios de más riesgo pero que realmente van un paso más allá en la innovación.
  • El aumento del proteccionismo, que perjudica sobre todo a los sectores que requieren un alto grado de tecnología. Esta política de algunos de los principales países del mundo como Estados Unidos o China reduce el flujo de conocimiento y por tanto reduce las posibilidades de encontrar nuevos hallazgos.
Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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