La recuperación económica tras el coronavirus: ¿una V muy alargada, “como el logotipo de Nike”?

La incertidumbre sigue imperando entre los expertos sobre cómo serán las consecuencias económicas de la crisis del coronavirus, repasamos algunas de las propuestas. A medida que avanza el desconfinamiento mundial aumenta la desconfianza

Tienda Nike Madrid
Tienda en Madrid durante el coronavirus / Getty

Tras el primer cuarto de 2020, los economistas por fin se han puesto de acuerdo en una cosa sobre el coronavirus: va a producir una crisis económica profunda que se va a ver reflejada en la curva del PIB mundial. Esto puede ser una obviedad tras más de dos meses de confinamiento y muchas semanas de parálisis económica casi total, pero es que los expertos y analistas tampoco se ponen muy de acuerdo en mucho más. Aunque a medida que avanza la crisis sanitaria las predicciones son cada vez más lúgubres.

Las dudas económicas vienen provocadas por los desconocimientos médicos. El principal problema es que todavía no se sabe con exactitud cuándo se superará la primera preocupación de todos, la crisis sanitaria. Tampoco se sabe si habrá un nuevo brote ni cuando se encontrará una vacuna efectiva.

Resolver todas estas incógnitas serán claves para poder hacer previsiones económicas más precisas. Por ahora, los expertos barajan cuatro posibles escenarios que describen según el dibujo que haría la curva del PIB mundial. Estos posibles futuros, como ya hemos dicho, solo tienen en común el desplome casi instantáneo de la riqueza mundial en pocos meses. Ahora podría rebotar con la misma rapidez y recuperar antes de 2121 los niveles de finales de 2019 -recuperación en ‘V’-; podría empezar a recuperar, volver a caer y volver a remontar –crisis en ‘W’-; podría caer, permanecer unos meses muy baja y lentamente volver a recuperar - evolución en ‘U’; o podría permanecer una larga temporada sin signos de mejoría -crisis en ‘L’-.

En mayo, con el proceso de desconfinamiento puesto en marcha en muchos países, según la consultora KPMG, los datos de la economía real continúan confirmando los pronósticos que auguraban un fuerte impacto del COVID-19 en la economía. En Estados Unidos, el número de demandantes continuos de prestaciones por desempleo se sitúa en los 22,8 millones, mientras que el déficit del país supera los 738.000 millones de dólares, frente al superávit de 160.000 millones registrado en abril de 2019. En la zona euro, el PIB cayó un 3,8% en el primer trimestre del año en comparación con el trimestre anterior, cifra que supone el mayor descenso de la serie histórica. Asimismo, la producción industrial de la eurozona experimentó en marzo un retroceso del 12,9%, la mayor caída desde agosto de 2009 y por encima de las previsiones del mercado.

Recuperación en 'V'

Keith Wade, economista jefe de Schroders, opina que la recuperación tendrá una trayectoria en forma de V. Sobre todo, porque, desde la firma británica, opinan que Estados Unidos volverá a sus niveles normales de actividad durante el tercer trimestre de 2020. Esperan que el fin de las restricciones de movimiento, la vuelta al trabajo y de la situación cotidiana para los negocios impulse esta previsión. 

Por su parte, Gilles Moëc, Chief Group Economist AXA Investment Managers, señala que, lo más probable, es que "la recuperación mundial tendrá forma de V muy alargada, como el logotipo de Nike", y siempre "a partir del tercer trimestre". El experto explica que "el rebote será lento" porque, probablemente, "el gasto del consumidor se verá afectado por una mayor propensión a ahorrar y por los posibles frenos a la inversión". 

Así, señala que "el PIB mundial tendrá la forma del logotipo de Nike", un rebote swoosh que tendría lugar "a partir del tercer trimestre suponiendo siempre que la pandemia no se reactive" y no haya más bloqueos en el resto de trimestres del año. 

Recuperación en 'W'

Este análisis, posiblemente el más optimista, lo discuten muchos. Javier Molina, portavoz en España de eToro, resalta que “se podría plantear la posibilidad de estar ante el primer suelo de mercado”, tras “la crisis de liquidez brutal” vivida en los mercados por la crisis del coronavirus. Desde la plataforma de trading advierten de que el escenario de recuperación en 'V' “no parece nada probable”. De hecho, el analista de mercado Adam Vettese constata que “la pérdida de empleos vista en EE UU podría ser solo la punta del iceberg”, al tiempo que señala que “la volatilidad no da muestras de remitir en el mercado del petróleo”.

“El principal riesgo para nuestra previsión de recuperación en forma de 'V' es, sin duda, una posible réplica del Covid-19 durante el tercer trimestre de este año, lo que tendría un efecto negativo para el cuarto trimestre”, añade Wade desde Schroders.

"La recuperación tendría una trayectoria en 'W' para el PIB de los Estados Unidos que contrasta con la 'V' de nuestro escenario base y la 'L' experimentada durante los dos primeros años la depresión de 2008. La trayectoria del PIB mundial sería similar con otros países que siguen la misma política de intentar contener el coronavirus para gestionar el brote de acuerdo con la capacidad de su sistema de salud", explica el economista jefe de Schroders.

Según la proyección de la gestora de activos británica, el nivel de producción volverá a la base de referencia a finales de 2021 y es probable que el crecimiento sea robusto al final del período, a medida que la confianza vuelve a la economía y el gasto se fortalezca. Esperamos, además, que la política monetaria siga siendo flexible durante este período, estimulando la reanudación del endeudamiento y la inversión en viviendas y equipamiento empresarial. 

Recuperación en 'U'

La firma de inversores estadounidense PIMCO considera que la actual crisis, puede ser “la más profunda y la más corta de la era moderna”. Su pronóstico es el de una “recuperación en U en un horizonte de seis a 12 meses”. La gestora de fondos de inversión advierte, eso sí, de que “será una recuperación gradual con el riesgo de que sea desigual con importantes retrasos y daños permanentes”.

En su escenario, PIMCO anticipa que la expansión del coronavirus alcanzará su pico a nivel mundial en el tercer trimestre. Este escenario está sujeto a modificaciones y lo que ahora es un escenario en U, PIMCO avisa de que bien puede convertirse en una W. “Los dos mayores riesgos para el escenario en U son la curva de la pandemia y la evolución de los defaults de los sectores cíclicos más apalancados”. 

Por su parte, a medida que avanza la crisis muchos van tomando una postura más pesimista. Así, a finales de mayo de 2020, Dan Fuss, gestor de fondos de Loomis Sayles (gestora afiliada de Natixis IM), estaba convencido de que el inicio de la recuperación tardará en llegar.

"La recuperación no tendrá forma de V, sino una U muy grande. Es decir, bajamos muy, muy bruscamente y luego, a medida que el impacto del virus comienza a pasar y la actividad regresa gradualmente, comenzamos la recuperación. No hay un repunte inmediato, sino una tendencia alcista gradual en la economía", afirmó Fuss; “tenemos que ser particularmente cuidadosos con el crédito. Hay un riesgo real de que la inflación vuelva y tenemos las herramientas para combatirla, aunque no está claro que estemos dispuestos a desacelerar la economía de nuevo para detenerla porque los ingresos totales están muy por debajo de los gastos". "Espero que la inflación sea comparable a la de los años 50 y 60", aseguró en tono sombrío.

Recuperación en 'L'

Este sería el peor escenario. Supondría una crisis prolongada a nivel global y cuya recuperación tardaría años. Algo similar a lo ocurrido tras la debacle económica de 2008, de la que muchos hogares todavía no habían salido cuando llegó el COVID-19.

Por ejemplo, desde Unigestion creen que apostar por una recuperación rápida es “peligroso”. En su opinión, se está subestimando dos elementos clave:

  • Los “efectos indirectos” entre las economías y sus sectores. Si el período mínimo de confinamiento es de seis semanas, pero hay una brecha de 8 semanas entre los primeros países en imponerlo y entre el último país afectado, esto aumenta significativamente el período de ineficiencia en la economía mundial centrada en el comercio y la movilidad de bienes y personas.
  • Las pequeñas empresas, la parte oculta dentro del iceberg, no están representadas en los índices globales de capital o crédito. Debido a que no tienen el mismo acceso a la financiación y están menos diversificadas que las grandes firmas, las pymes están más expuestas a la contención económica y al cierre.

Así, Guilhem Savry, executive director de la marca, afirma que creen que “es prematuro anticipar una salida rápida de la crisis y que la economía volverá instantáneamente a su potencial”. 

Muchas dudas pero alguna certeza sobre las consecuencias del coronavirus

Parece que entre toda la incertidumbre y puntos de vista diferentes destaca una sola certeza: las consecuencias económicas del coronavirus no van a ser buenas. Falta saber la profundidad y la severidad de las mismas, pero para eso primero se tendrán que resolver las dudas económicas.

Moëc, de AXA IM, cree que "cuanto más tarden en aplicarse los confinamientos, más tardará la recuperación en llegar" y apunta directamente a la lentitud de la administración Trump en EE UU. Mientras que desde PIMCO, anticipan profundos cambios en la globalización, con una vuelta atrás y “más restricciones” en los viajes y el comercio; unos bancos centrales “menos independientes” y unos hogares “más endeudados”, lo que incentivará el ahorro de bajo riesgo. 

Revisando las previsiones cada mes

En España, el INE ha confirmado un descenso del 0,7% en el IPC, mientras que el Banco de España ha constatado que la recesión será más prolongada e intensa de lo que había previsto en abril, por lo que revisado sus perspectivas. El organismo considera ahora que el PIB nacional podría caer un 9,5% en el escenario medio, frente al descenso del 8,7% que anticipaba hace un mes. El pasado 18 de mayo, su gobernador, Pablo Hernández de Cos, reclamó en la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital del Congreso de los Diputados un programa de consolidación presupuestaria a medio plazo que contemple la revisión del gasto y mejore la capacidad recaudatoria.

Para Cándido Pérez, socio responsable de Infraestructuras, Gobierno y Sanidad de KPMG en España, “la crisis sanitaria ha añadido, al tenso escenario presupuestario preexistente, un inesperado y exógeno incremento del déficit estructural y ha acentuado la necesidad de reformas estructurales tanto en la economía como en el sector público”. En este contexto, considera imprescindible una “estrategia presupuestaria de largo plazo, con suficiente apoyo político y social, que tenga como objetivo la eficacia del gasto público, la capacidad recaudatoria y eficiencia económica del sistema impositivo y la eficiencia de la gestión presupuestaria”.

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