La Tasa Google y su efecto boomerang: ¿la terminarán pagando los clientes?

Tras la implantación de un impuesto en Francia destinado a gravar a las grandes multinacionales de internet, París tuvo que recular por las presiones de Washington y algunas marcas tomaron medidas contra los usuarios

Protestas contra Google/ GTres

En julio de 2019 el Senado francés aprobó un impuesto del 3% a las grandes multinacionales, que seguía las líneas básicas de la fallida Tasa Google que no aprobó la Unión Europea. El gravamen galo es sobre la facturación y su objetivo era que los gigantes tecnológicos que operan en el país pagaran más impuestos y por tanto hacer que los pequeños y medianos distribuidores nacionales fueran más competitivos. El gobierno español por su parte tiene un proyecto similar encima de la mesa desde finales de 2018. Pero ni el impuesto francés ni el español puede que tengan éxito por las presiones ejercidas desde Estados Unidos, donde hay más empresas que se verían afectadas, y algunos expertos creen que lo terminarán pagando los usuarios.

“En mi opinión, es muy complicado avanzar con un impuesto así sin un consenso internacional, puesto que las represalias pueden llegar a ser muy fuertes. Por ello, aunque entiendo que sea la apuesta de los gobiernos porque es lo que manda el nuevo modelo económico, creo que será más fácil que funcione si lo hacemos como parte de un acuerdo internacional o europeo”, asegura Silvia Leal, experta en innovación.

Donald Trump y Emmanuel Macron en Biarritz/ Getty

Nada más anunciarse la tasa gala, Donald Trump aseguró que “la medida apunta de manera injusta las empresas estadounidenses”, amenazó con poner fuertes aranceles a los vinos franceses y a mediados de agosto inició una investigación sobre el tema. Aunque la medida tomada en París no aludiera directamente a las grandes tecnológicas estadounidenses, sus parámetros y el nombre popular que se le ha dado apuntan en otra dirección.

Al contrario de lo que ocurría con la propuesta de la UE, que apuntaba a los ingresos por publicidad en internet, la tasa aprobada por el Senado francés gravaba los ingresos globales de toda compañía que tuviera más de 795 millones € y 25 millones € en Francia. En ese arco destacan Google, Amazon, Facebook y Apple y en el Hexágono se conoce la ley como el acrónimo GAFA.

"Google, Apple and otros gigantes tecnológicos estadounidenses llevan mucho tiempo aprovechándose de los recovecos legales que les permiten registrar casi todas sus ventas en Irlanda, lo que muchas veces tiene como consecuencia que pagan pocos impuestos en otros países europeos”, explica Annie Palmer de la cadena estadounidense CNBC.

Efecto del impuesto digital sobre los usuarios

“Los efectos de este impuesto los van a terminar pagando los de siempre: las empresas pequeñas y los clientes. No tengo ninguna duda de ello”, afirma Leal. De hecho al poco de aprobarse la tasa en París, la respuesta de Amazon fue: subir un 3% lo que le cobra a los pequeños empresarios franceses que venden a través de su plataforma.

Tal y como se han desarrollado los acontecimientos con la norma francesa ¿Qué van a hacer los países europeos, entre ellos España, están planteando impuestos similares? ¿Qué harán Amazon, Google y Facebook? ¿Repercutirán la tasa en sus clientes?

Cuando Amazon anunció a los pequeños vendedores que les subiría la tarifa que les iba a cobrar emitió un comunicado en el que explicaba que “el impuesto (francés) apunta específicamente a los servicios de e-commerce que le damos a los distintos negocios, por lo que no tenemos más remedio que repercutirlo en nuestros vendedores asociados”.

“Pienso que aquí la clave será unir fuerzas con otros países. De hecho, las represalias sobre los vinos franceses no se han hecho esperar”, insiste Leal; “La represalia se ha marcado sobre los vinos franceses y la posibilidad de crear una tasa sobre ellos. En el caso de España, sin duda, irán también a por lo que más daño pueda hacer”.

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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