Subida del precio de los alquileres: burbuja o ley de mercado

Mientras que unos aseguran que el aumento del precio de los alquileres en España se debe a movimientos especulativos y perversos, otros aseguran que el problema radica en un aumento de la demanda mayor que la oferta

GETTY

Si hubo un sector/industria que quedó señalado tras el estallido de la crisis económica de 2008 ese fue el inmobiliario. Ese sambenito (merecido o infundado) ha tenido una consecuencia directa en el modo de acceder a la vivienda de los españoles: cada vez son más los que buscan vivir de alquiler y cada vez son menos los que piden una hipoteca. Los datos demuestran que desde 2014 los españoles cada vez pagamos más por alquilar; en cuatro años se ha pasado de facturar menos de 14.000 millones de euros al año a más 17.000 millones de euros. En lo que no todos se ponen de acuerdo es si esto se debe a un proceso especulativo o es una mera consecuencia de las famosas Leyes de Mercado.

En estos años se han vivido distintos episodios sociales en cuanto al tema de la vivienda han ocupado portadas; los desahucios, las viviendas vacías, las casas que se han tenido que quedar los bancos, los fondos de inversión que se han convertido en grandes propietarios de viviendas,  la gentifricación de las grandes ciudades. Por ello a diestro y siniestro han surgido análisis sobre causas y posibles soluciones y como siempre hay pocos puntos en común.

Algunos como el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra José García apunta al cambio social tras el crack de las hipotecas de hace una década. Otros apuntan a que los nuevos actores del sector, como los fondos de inversión y su búsqueda de máxima rentabilidad han provocado una subida de los precios.

En lo que sí que parecen estar de acuerdo es que hay un problema en cuanto a la oferta de viviendas disponibles para alquilar y en que los pisos de alquiler se han convertido en un valor de inversión para muchos agentes sociales debido a su buena rentabilidad. Una vez dicho eso ahí queda el consenso ya que para unos como la Plataforma AntiDeshaucios uno de los problemas principales son los pisos vacíos que no se ponen en alquiler por estar en manos de los fondos de inversión y particulares que están esperando a que los alquileres (o el precio de venta) suba. Para otros se debe simplemente a que aunque ha crecido la cantidad de arrendamientos disponibles lo ha hecho en menor medida que la cantidad de gente que busca no vivir en una casa en propiedad. También están los que acusan a la falta de inseguridad jurídica de los propietarios que no se atreven a tener que tratar con arrendatarios.

Buscando el equilibrio entre caseros e inquilinos

Mientras que la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios apuesta por "limitar del precio por metro cuadrado del alquiler" las propuestas de la PAH profundizan mucho más en la cuestión y apuestan por:

  • Incrementar progresivamente el IBI a casa vacías
  • Ceder al parque público las viviendas vacías y donde no las hay construir
  • Implentar una ley de tanteo que permita a la Administración "adquirir las viviendas al mismo precio que compran fondos buitre y Socimis y así ir generando un parque público ahora inexistente".
  • Establecer índices de referencia de precios elaborados por los ayuntamientos, en función de la ubicación de la vivienda y sus características

José García Montalvo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra y doctor en Economía por la Universidad de Harvard asegura que “sería deseable que el mercado de alquiler tuviera una oferta profesionalizada, como en muchos otros países, en lugar de basarse en particulares que ofrecen en general unos servicios de poca calidad”. Algo que apoya Fernando Encinar, de Idealista, que piensa que el incentivo de los propietarios para sacar vivienda al mercado "se consigue creando marcos regulatorios, jurídicos y fiscales estables y fiables que animen a los miles de propietarios de esas casas vacías a ponerlas en alquiler".

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

Continúa leyendo