Ya tenemos Brexit, pero ¿sabemos cuánto nos va a costar?

Una vez confirmado que el Reino Unido se va de la UE, pocos son los que se aventuran a asegurar que va a pasar a ahora a nivel económico, más bien todo lo contrario, la incertidumbre continúa

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El 31 de enero de 2020 es ya una fecha que quedará grabada en la historia de Europa y del mundo. Por primera vez en casi 60 años de movimiento de integración europea se consuma la primera ruptura dentro de la Unión Europea: el Reino Unido, la segunda economía del grupo, se va. No ha sido un proceso fácil y el fin de la participación de Londres en las decisiones de Bruselas dista mucho de ser el punto final a una crisis que ha traído de cabeza al mundo desde 2016. Lo que casi todo el mundo se pregunta es: ¿y ahora qué? ¿Cuánto va a costar la broma?

Según estima la publicación económica Bloomberg, y se ve en el siguiente gráfico de Statista, la inestabilidad política originada por el Brexit se ha traducido en unas pérdidas económicas que alcanzarán los 203.000 millones de libras esterlinas (240.000 millones de euros) a finales de este año. Esta suma es solo ligeramente inferior a la contribución británica al presupuesto de la UE entre 1973 y 2020, esta de 215.000 millones de libras estadounidenses (253.500 millones de euros).

 

“Gran Bretaña va a renunciar a participar en las estructuras gubernativas del mercado común […] un club que compra casi la mitad de sus exportaciones”, asegura un artículo de ‘The Economist’. Para la centenaria revista británica, las reformas económicas que quiere hacer el Primer ministro Boris Johnson “se podrían hacer sin salir de la UE. Los grandes y abruptos cambios sistémicos normalmente son una manera costosa de hacer reformas”.

Sin grandes cambios hasta diciembre de 2020

A Londres y Bruselas ahora les queda la parte difícil, definir qué tipo de relación van a tener en el futuro. Sobre la mesa hay muchas opciones y ninguna parece fácil. Ambas partes, de primeras, abogan por la firma de un tratado de libre comercio, aunque no se ponen de acuerdo de hasta dónde debería llegar el acuerdo. Por lo pronto se han dado 11 meses para negociarlo. Durante este tiempo, no se cambiará la relación entre la UE y Reino Unido, salvo que este no tendrá ni voz ni voto en las decisiones de la Unión.

Ante el incierto rumbo de las negociaciones, ya está pactada la posibilidad de extender el periodo de negociación. Junio de 2020 es técnicamente el último mes para que el Reino Unido solicite una extensión del período de transición más allá del 31 de diciembre de 2020. La transición puede extenderse hasta el 31 de diciembre de 2022.

“No es seguro que se alcance un acuerdo comercial, debido a las ambiciosas agendas”, aseguran desde el banco suizo Julius Baer; “la salida del Reino Unido causará una caída económica”.

Pese a estas advertencias e incertidumbres, el Banco de Inglaterra no cambió su política días antes de la salida oficial del Reino Unido. Su director, Mark Carney aseguró que con la disipación de la incertidumbre política, tras las elecciones de diciembre, las encuestas de empresas privadas están empezando a señalar un repunte de la confianza empresarial, que debería traducirse en una recuperación de la inversión y del crecimiento del PIB. Sin embargo, Carney ha advertido que, si las señales positivas no se traducen en la mejora esperada del crecimiento, puede estar justificada la flexibilización de las políticas.

Todo depende de cómo vayan las negociaciones

Según Gilles Moëc, economista jefe de AXA IM, el “Reino Unido puede estar en medio de un rebote postelectoral que puede hacer que no resista las duras negociaciones de un difícil acuerdo de libre comercio con la UE”, por lo que subraya que “tendría sentido ser preventivo”.

Azad Zangana, economista y estratega senior de la inglesa Schroders, es algo más optimista. “Los indicadores adelantados sugieren que la economía se desacelerará aún más en los próximos meses en medio de un panorama de crecimiento mundial moderado. Sin embargo, confiamos en que la economía se recuperará y el crecimiento se acelerará a partir de la segunda mitad de 2020”.

Pero en gran medida depende del acuerdo final. “La opción del Brexit duro parece la más acorde con el curso que el Gobierno británico está siguiendo actualmente”, señala Zangana, cuya empresa ha hecho una encuesta entre empresarios de Londres y asegura que “es sorprendente que muy pocos que esperen que no haya acuerdo o se quede al borde del precipicio al final del período de transición. La gran mayoría de los encuestados anticipan algún tipo de acuerdo o una extensión de la transición. Los mercados tratarán de descontar el escenario más probable. Si es así, debería implicar una reducción significativa de la incertidumbre y la volatilidad políticas en comparación con los últimos 12 meses”.

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