5 claves para implantar una cultura innovadora en tu empresa

La crisis del Covid-19 está poniendo en duda los modelos de negocios y maneras de trabajar de muchas empresas. La supervivencia pasa por la innovación.

El coronavirus y sus consecuencias han mostrado los límites de muchos negocios y empresas y ha obligado a la mayoría a cambiar sus procesos de la noche a la mañana. El virus ha demostrado que la rigidez y el inmovilismo en los negocios son una mala costumbre cuando vienen mal dadas. Pero uno no puede ser innovador y flexible de la noche a la mañana, como todo cambio, la adaptación lleva su tiempo. Te dejamos aquí cinco claves que ayudarán a que en tu organización se implante una cultura innovadora. 

La mayoría de las organizaciones han tenido que instaurar el teletrabajo a toda prisa y sin estar debidamente preparados. Han tenido que probar varias plataformas de videoconferencia para ver cual les encajaba mejor. Han tenido que repensar toda la estrategia de negocio ante el varapalo económico que ha supuesto el confinamiento. Aun así, Desde el punto de vista empresarial, estas semanas hemos podido ver en casi todos los sectores casos de éxito referidos a la rapidez a la hora de adaptarse a los cambios establecidos.  

El Club Excelencia en Gestión propone el Modelo EFQM. “Una herramienta eficaz para afrontar el cambio y la transformación, necesarias para la sostenibilidad de cualquier organización a lo largo del tiempo, buscando un equilibrio entre la mejora de su funcionamiento en el presente y su preparación para el futuro”. Estas son sus cinco claves para implantar una cultura innovadora en una empresa: 

1. Función de la innovación

Debe estar asociada a la generación de nuevo valor en los productos, los procesos, la gestión, etc. Y para que funcione, debe existir: una cultura organizativa apropiada; un direccionamiento estratégico de la innovación; un modelo de gestión que integre esa innovación en el día a día; fórmulas para activarla y canalizarla a través de las personas; y herramientas de medición de resultados y rendimientos.

Hay que entender que es algo que va más allá del producto o servicio tecnológico y que da mejores resultados si se extiende por todos los rincones de la organización. También pensar que no hay un modelo universal, sino que debe esbozarse una estrategia personalizada para cada empresa, que motive a las personas que trabajan en ella. 

2. Dirección y ejecución de la cultura

La cultura de innovación debe tener en cuenta tres piezas fundamentales: benchmarking (mirar hacia fuera y compararse para mejorar), valores vinculados a la innovación y el compromiso del equipo directivo para impulsarla. Estos últimos han de estar muy implicados y ver con claridad cómo estas vías de trabajo pueden ayudar a lograr los objetivos marcados.

Esta línea sirve para motivar a los equipos a desarrollar nuevos proyectos que, si se hacen tangibles, generarán un efecto de emulación. En este sentido, cobran especial importancia las políticas de reconocimiento asociadas a la innovación, así como la comunicación interna para clarificar qué es y lo que suponen para la organización los procesos de creatividad, análisis e implantación de mejoras, siempre desde una visión de negocio y orientadas a resultados. 

3. Creación de sinergia

Es importante crear contagio entre áreas y departamentos y asociar los retos de innovación a las acciones de cambio previstas en cada una de ellas. Para ello necesitamos en nuestras organizaciones personas que posean una mentalidad abierta a la transformación, que terminarán aglutinándose en una red de embajadores de la innovación desde sus respectivas áreas.

Detectar que en varias áreas de negocio se requieren servicios internos de innovación es un síntoma positivo. En este sentido, se recomienda disponer de metodologías de creación sencillas que pongan al cliente en el centro, como el design thinking. Es decir: entender primero al cliente y después llevar a cabo talleres multidisciplinares para la creación de ideas y prototipos rápidos, que más tarde se validarán con clientes. 

4. Lecciones de las que hay que aprender

De cada proyecto de innovación deben surgir lecciones aprendidas, especialmente en aquellos que no alcanzan los resultados esperados. Siempre permeando en todos los niveles de las organización y en un contexto de no culpabilidad. Un ejemplo podría ser un taller multidisciplinar en el que se revise lo que funciona y lo que no desde varios puntos de vista.  

5. Gestión de la innovación frente a la Covid-19

Más allá de la dura situación sanitaria y social que ha generado, la pandemia también ha servido para obligar a las organizaciones a reinventarse y crear nuevas propuestas. Ha potenciado una mayor orientación hacia la innovación y hacia la implantación de nuevas ideas. 

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