Bruselas quiere que el sector privado también ponga dinero para salir de la crisis

La Comisión Europea trata de estimular las inversiones privadas y revisa las normas de "trato de favor" en el caso de las pequeñas y medianas empresas para que puedan acogerse a más ayudas

Ursula Von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen presenta el plan de rescate para la crisis del Covid-19 / GETTY

La Comisión Europea prepara una nueva flexibilización de las reglas comunitarias sobre ayudas de Estado con la que busca incentivar al sector privado a participar junto con gobiernos en la recapitalización de empresas afectadas por la pandemia de Covid-19, ha informado en un comunicado.
 
Bruselas, además, estudia extender el alcance del marco temporal de ayudas públicas para que los Estados miembros puedan dar ayudas a microempresas y  startups aunque ya estuvieran en problemas antes del 31 de diciembre de 2019, algo que no permite para el resto de compañías.
 
Se trata de dos nuevas enmiendas que el Ejecutivo comunitario ha planteado en un borrador ya enviado a las capitales europeas. Los gobiernos de la Unión trasladarán ahora sus opiniones acerca de las novedades antes de que las autoridades europeas las aprueben formalmente.
 
"Proponemos introducir condiciones que den incentivos a inversores privados para participar junto con el Estado en recapitalizaciones. Esto es bienvenido porque reduce la necesidad de ayudas públicas y el riesgo de distorsiones en la competencia", ha explicado la vicepresidenta de la Comisión responsable de Competencia, la danesa Margrethe Vestager.

Levantando la mano para las pymes

En un cambio de las normas anterior, Bruselas ya permitió a los gobiernos entrar en el capital (esto es, adquirir acciones) de compañías que han sufrido con dureza el impacto de las restricciones adoptadas para contener la propagación del virus. Ahora, el Ejecutivo europeo plantea cambios que permitirían que empresas participadas por el Estado puedan captar financiación del sector privado, siendo muchas de ellas estratégicas o emblemáticas, desde aerolíneas a empresas que gestionan monopolios naturales, como redes nacionales de distribución de electricidad, agua, gas o telecomunicaciones,
 
Así, los servicios comunitarios de Competencia buscan que esta flexibilización aliente "inyecciones de capital con importante participación privada", reduciendo de esta forma las ayudas públicas y el riesgo de distorsiones en el mercado único, dado que no todos los Estados miembros tienen la misma capacidad financiera para poder rescatar a las empresas. Y teniendo en cuenta que, en crisis anteriores, grandes cantidades de capital privado se destinaron al ahorro y no a la inversión, aumentando las desigualdades sociales y dentro de los propios actores del mercado europeo. 
 
La otra enmienda que plantea Bruselas permitiría a los socios comunitarios canalizar ayudas públicas hacia microempresas y startups, incluso a pesar de que se encontrasen ya en dificultades económicas antes del 31 de diciembre del pasado año. Sólo el hecho de que se encuentren en un procedimiento de insolvencia evitaría que pudiesen recibir la ayuda del Estado.
 
La Comisión defiende este aparente trato de favor (el resto de compañías no pueden acogerse a ayudas públicas si estaban en problemas financieros ya en 2019) porque las pequeñas y medianas no tienen tantas operaciones transfronterizas y por tanto es "menos probable" que el apoyo estatal que reciban distorsione la competencia del mercado único.
 
Por el contrario, Bruselas remarca que las necesidades de liquidez de las pymes en la UE, unidas a sus dificultades para obtener financiación de los bancos, podrían provocar la quiebra de muchas de ellas, dando lugar a "problemas graves" para toda la economía europea.

El plan de 750.000 millones de euros para la recuperación de la UE

A finales de mayo de 2020, la Comisión Europea reveló los detalles de se plan de recuperación económica de 750.000 millones de euros en respuesta al coronavirus, cuyo objetivo es contrarrestar la recesión en la que está sumida actualmente Europa. Se espera que la mayor parte de la financiación, 500.000 millones de euros, adopte la forma de subvenciones a los Estados miembros, mientras que 250.000 millones de euros se destinarían a préstamos.

Como muestra la infografía de Statista, las subvenciones serán más elevadas para los países del sur de Europa, entre los que se encuentra España, que podría recibir hasta 77.324 millones de euros en transferencias. El fondo para la recuperación requiere el respaldo unánime de todos los Estados miembros y se incluiría en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE.

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