5 claves legales a tener en cuenta a la hora de abrir tu negocio digital

A la hora de iniciar un negocio online es normal tener dudas legales acerca de qué puedo hacer y qué no. De hecho, muchas de estas dudas no se resuelven a tiempo y deben solucionarse de forma reactiva cuando el problema ya ha llegado.

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Este artículo pretende guiar de forma práctica a aquellas personas emprendedoras que quieran iniciar su andadura en el mundo digital para que puedan planificarse y anticiparse a posibles contratiempos ofreciendo cinco claves a tener siempre en mente.

1. Restricciones regulatorias y viabilidad de negocio

En primer lugar, hay que tener claro que no todos los productos o servicios pueden venderse de forma online.

Así, al margen de los productos y servicios ilegales, existen restricciones regulatorias a determinados sectores como, por ejemplo, bebidas alcohólicas, juego, medicamentos o tabaco.

No obstante, estas restricciones no siempre se muestran de forma tan evidente. La aparición de nuevos modelos de negocio hace que en ocasiones la normativa no los contemple expresamente generándose, así, inseguridad jurídica. Piénsese, por ejemplo, en los grandes debates legales y sociales que han generado -y generan- empresas como BlaBlaCar®, Uber®, Lime®, Cabify® o Glovo®.

Por ello, al igual que en el mundo offline, es importante mapear las restricciones legales y aplicarlas a tu negocio online y, si estas restricciones no son muy claras, aplicarlas de la forma más coherente que sea posible.

2. Propiedad intelectual e industrial

Los derechos de propiedad intelectual e industrial deben analizarse desde una doble perspectiva. Así, por un lado, hemos de procurar proteger nuestros derechos (marca, software, diseño web…) y, por otro lado, respetar los derechos de los demás.

Por ejemplo, es frecuente lanzar un negocio sin la marca registrada y, una vez llega el éxito, proceder a registrarla. Ello puede ser una buena estrategia de ahorro de costes, pero puede ser letal si alguien se ha anticipado y nos obliga a cambiar de nombre comercial o, incluso, a indemnizarle por daños y perjuicios.

Por otro lado, a veces existe la falsa creencia de que en Internet todo vale y se pueden utilizar imágenes, música o vídeos de terceros si es solo para utilizarlo en tu página web. Grave error: se debe tener autorización de los titulares de derechos para este tipo de usos o, en su defecto, utilizar obras de dominio público.

3. Protección de datos y marketing digital

La nueva normativa de protección de datos (conocida como RGPD o GDPR en inglés) tiene como objetivo reforzar la protección de la privacidad de los ciudadanos europeos. Por ello, tener una política de privacidad clara y entendible es fundamental para generar confianza en los usuarios así como para evitar sanciones.

A este respecto, al lector le pueden resultar útiles las herramientas gratuitas que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha puesto a disposición del público para ayudar a cumplir con el RGPD así como con la normativa española.

Respecto tanto al envío de publicidad digital como al uso de cookies con fines publicitarios, téngase en cuenta que generalmente el consentimiento previo es necesario. Existe la excepción del envío de comunicaciones comerciales electrónicas a clientes existentes para informarles sobre productos o servicios similares a los contratados en su día.

Asimismo, cabe tener en cuenta que estas normas sobre comunicaciones comerciales electrónicas aplican tanto a personas físicas como a jurídicas. En otras palabras, la norma general de consentimiento previo también aplicaría al marketing digital B2B (business to business).

4. Normativa de defensa de consumidores

Si nos dirigimos a un público consumidor, no podemos dejar de lado a la normativa de consumidores, pues también contiene reglas aplicables a los entornos online. Por ejemplo, uno de los puntos más relevantes es el derecho a desistimiento (retractarse de la compra) durante el plazo de catorce días.

5. Pagos electrónicos

Desde el pasado 14 de septiembre aplica una nueva normativa europea sobre servicios de pago electrónico (conocida como PSD2) que viene a modificar completamente la manera en la que pagamos por Internet.

Para saber más sobre esta cuestión, es recomendable consultar con el banco las diferentes opciones que existen. Generalmente, lo más cómodo es externalizar los servicios de pago electrónico acudiendo a un proveedor que ya tenga desarrolladas las correspondientes soluciones tecnológicas para cumplir con esta normativa.

Como decíamos al inicio, el objetivo de este artículo era ofrecer unas pautas de fácil seguimiento para aquellas personas que quieran iniciar su actividad comercial en el mundo online. Confiamos en haber aportado nuestro granito de arena al éxito empresarial del lector: ¡mucha suerte en vuestra aventura!

Sergio de Juan-Creix

Sergio de Juan-Creix

Abogado experto en derecho digital y profesor-colaborador de la UOC.

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