Cómo proteger tu negocio si tu proveedor quiebra

Si un proveedor te falla puede provocar un serio problema a tu negocio. Te dejamos unos consejos para que puedas evitarlo.

Proveedor
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En una economía tan precaria como la actual, no solo debe preocuparte la salud financiera de tu negocio. También debes estar atento a cómo les va a tus proveedores. Cuando uno de tus vendedores quiebra, puede que te encuentres en el brete de que no puedas cumplir con tus propios pedidos. Además, incluso el proveedor más solvente puede sufrir grandes varapalos debido a una inundación, un fuego o, como nos está tocando vivir, una pandemia

Las consecuencias para tu negocio podrían ser muy serias, desde pérdida de ventas hasta problemas más estructurales. “Perder un proveedor puede ser un problema muy, muy serio. Puede llevar a otra empresa a la quiebra”, afirmaba Ken Geabler, experto en pequeños negocios y director de la consultora estadounidense Gaebler Ventures, al portal Business Insider en 2010. 

Por eso te proponemos cinco consejos útiles para que si, por desgracia, te toca vivir una situación así por lo menos puedas estar preparado para afrontar el reto. 

1. Haz los contratos poniéndote en el peor escenario posible.

Siéntate con un abogado y piensa detenidamente los posibles problemas que podría experimentar tu proveedor. Ten en cuenta todo, desde problemas de calidad hasta una bancarrota. Una vez hecho eso, pon salvaguardas en el contrato para proteger a tu empresa. “Piensa que lo peor siempre puede ocurrir”, afirma Gaebler. 

Por ejemplo, muchas empresas que depende de unos proveedores de software específicos exigen que los suministradores guarden su código fuente en fideicomiso. La razón: el cliente puede acceder al código en caso de que el proveedor quiebre. También deberías guardarte el derecho a rescindir el contrato si el suministrador experimenta una crisis y te permita buscar una alternativa, si fuera necesario. 

2. Ten un plan alternativo 

Sí, es muy tentador simplificar las operaciones mediante la reducción del número proveedores. Pero, es mejor distribuir tus gastos y tener por lo menos dos suministradores de un producto vital en tu negocio. De esa manera, diversificas tu riesgo en caso de que uno de tus proveedores no cumpla. 

Lo mejor es evaluar cómo de importante es cada proveedor para tu empresa. Si ves que perder uno de ellos podría suponer una pérdida de beneficios de más del 5% y podría dañar tu cash-flow, entonces es vital que busques proveedores de reserva. Para esta búsqueda de alternativas, lo mejor es empezar por contactar asociaciones de empresas y bancos para que recomienden posibles alternativas.

3. Entiende la economía de tus proveedores

Si los problemas de tu proveedor son de índole financiero, normalmente suele haber signos de alerta bastante antes de que se desate la catástrofe. Por eso, es importante que sigas con cierta atención la salud económica de tus proveedores. Esto te permitirá ver las alertas y tener tiempo para buscar una alternativa.

En ese sentido, no está demás pedir a tus proveedores principales que te den cuenta de su estado financiero de manera regular. “Si no lo hacen, deberías cambiar de proveedor a uno que sí que lo haga”, explicaba a Business Insider Jerry Mills, CEO de B2B CFO, una empresa estadounidense que da servicio de directores financieros temporales. Para Mills, esta falta de transparencia como poco significa que el vendedor no quiere trabajar contigo como un socio y, en el peor de los casos, tiene algo que ocultar. “Los proveedores que tienen una buena salud económica te permitirán ver sus datos”, asegura Mills. 

4. Habla con un corredor de seguros

Para Gaebler, buscar un seguro que te proteja ante una disrupción en el servicio es una muy buena opción. También puedes intentar conseguir que tu proveedor lo cubra por su lado, así, si ocurre un desastre, será menos dañino para ellos y, por extensión, para ti.

5. No descartes tener que pagar más

Si tienes que cambiar de proveedor de repente y sin previo aviso, lo más posible es que tu nuevo suministrador sea más caro. Es posible que tú hicieras lo mismo si la situación fuera a la inversa. Pero, puede que no cuentes con el dinero necesario para afrontar ese gasto extra. 

En ese caso, es posible que tengas que acudir al banco a pedir un crédito. “Debes tener un fondo para los días de tormenta y poder superar los baches que inevitablemente te vas a encontrar si un proveedor te falle”, asegura Gaebler. 

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