Cristobal Valderas (Clece): Ha quedado claro que somos servicios esenciales

El presidente de CLECE reivindica la importancia de los servicios de cuidados a personas en una crisis sanitaria que ha dejado al descubierto los puntos débiles de las políticas sociales.

El presidente de Clece, Cristobal Valderas
El presidente de Clece, Cristobal Valderas

El Grupo ACS es la empresa española que más empleados tiene, con 98.000 personas en plantilla, de las cuales 80.000 pertenecen a CLECE, la empresa del grupo dedicada a gestionar toda clase de servicios, desde limpieza a aeropuertos, pasando por residencias de mayores, escuelas infantiles y asistencia a domicilio. Sin embargo, su presidente, Cristóbal Valderas cree que también era la “gran desconocida” de su grupo hasta que en plena pandemia una de sus empleadas, Valentina Cepeda, se hizo famosa al ser la persona encargada de desinfectar el micrófono de la tribuna del Congreso de los Diputados entre intervención e intervención de sus señorías. Ella fue quien visibilizó la importancia de muchos servicios que hasta entonces pasaban inadvertidos, y cuya importancia fue reconocida durante la pandemia: el trabajo en primera linea en 27 hoteles mediatizados, en IFEMA, en hospitales, etc., donde los trabajadores fueron valorados al mismo nivel que médicos y enfermeros. “Ahí quedó claro que somos esenciales”, afirma Valderas.
 

Gestión de las personas en tiempos de crisis

Este ingeniero jiennense recuerda que la gente se sorprende por el volumen de la empresa que gestiona y de la variedad de sectores a los que se dedica, aunque destaca todas aquellas relacionadas con servicios sociales, de los cuales, “estamos especialmente orgullosos porque es un ámbito que da muchas satisfacciones”. Afirma que “no hay nada más directo que la gestión de personas para las personas. No queremos gestionar sólo contratos”. Y es que uno de los principales clientes de CLECE es el sector público, que externaliza la gestión de las residencias de mayores, las escuelas infantiles o la limpieza de los edificios públicos, entre otros servicios. Actividades en las que la irrupción del coronavirus ha puesto repentinamente el foco y que no han estado exentas de polémica. “Hemos gestionado situaciones muy complicadas”, reconoce Valderas, que piensa que la pandemia ha puesto en evidencia las áreas de mejora del sistema. "Las residencias de mayores han sido especialmente maltratadas", destaca. "Y estoy muy orgulloso de nuestros trabajadores, que tuvieron que afrontar jornadas muy duras, aislarse de sus familias y sufrir la falta de tests y escasez de EPI al principio", reconoce.

La empresa implementó rápidamente medidas para gestionar esta situación, como protocolos de limpieza reforzados, la suspensión de las visitas y la adquisición de equipos de protección, e incluso maquinaria para hacer mascarillas, produciendo ahora en Jaén sus propias mascarillas, sin depender de otros proveedores. 

Modelo de cuidados: el caso de las residencias

Todo ello ha supuesto una inversión importante para CLECE. “Desde el primer minuto en el que llega la pandemia deja de haber competencia”, zanja Valderas; “hay vidas y hay muertes”. Todas esas medidas lograron que el 80% de las residencias gestionadas por la empresa del Grupo ACS se mantuvieran libres de contagios. Aunque “son el entorno ideal para que el desarrollo del virus, se ha combatido su propagación, con materiales de protecciónformación a los empleados, la realización de más de 100.000 tests a los trabajadores de CLECE y también -de manera gratuita- a los visitantes de los residentes en los centros de mayores"

El presidente de CLECE cree que la responsabilidad es colectiva, empezando por la Administración, que es quien fija las condiciones de los centros de mayores. “La pandemia ha hecho aflorar un problema que ya existía, como es el cuidado de los mayores”, señala Valderas, que cree que deberíamos aprender de esta experiencia e introducir ciertos cambios en el modelo de cuidados.

Valderas enumera residencias más pequeñas y con habitaciones individuales, mayor colaboración con la Atención Primaria, un mayor número de inspecciones e integrar a las familias en la gestión de las residencias. También más mayor oferta de atención domiciliaria, no sólo a mayores, sino a personas dependientes en general. “No puede ser que exista una Ley de Dependencia desde hace catorce años y aún haya gente que muere sin recibir cuidados”.

Compromiso con el trabajo digno y de calidad

Cristobal Valderas, durante la entrevista con MuyNegocios
Cristobal Valderas, durante la entrevista con MuyNegocios

Inseparable del negocio de Clece es, según destaca su presidente, “nuestro compromiso con el empleo, pero también con el empleo digno y de calidad”. Un empleo que sirva también para dar oportunidades a las personas en riesgo de exclusión -9 300 de las cuales son empleadas de la empresa- y a atender a la España vaciada. Y es que no sólo basta con dar oportunidades laborales. “A una persona, por ejemplo, que sea víctima de la violencia de género le tienes que dar estabilidad laboral y tratarla dignamente o corre el riesgo de terminar excluida definitivamente". Para evitarlo, Valderas cree que es posible mejorar la colaboración entre el sector público y el privado para crear oportunidades para las personas. E insiste en la dignificación de las condiciones laborales y la estabilidad de los puestos de trabajo. “El 80 % de nuestros trabajadores son subrogados, es decir, son trabajadores de otra empresa que pasan a ser plantilla de CLECE cuando se nos adjudica un servicio. Y su sueldo viene definido por los convenios colectivos negociados por patronales y sindicatos, que las administraciones incorporan en sus pliegos de condiciones de contratación en los concursos”. Además, “de cada euro público invertido en el cuidado de las personas, el 50% vuelve a las Administraciones Públicas” a través de impuestos y cotizaciones.

El trabajo de cuidador es duro y Valderas asegura que “trabajamos por dignificar las condiciones de nuestros cuidadores y porque también puedan conciliar”. Además, pese a que a la crisis ha afectado a otras áreas de su empresa, como la de los servicios aeroportuarios, “hemos mantenido al 95% de nuestra plantilla”.

Control para los proveedores de servicios sociales

La experiencia internacional de CLECE, que también tiene presencia en Portugal y en el Reino Unido les ha enseñado los beneficios e inconvenientes  de otros modelos de gestión. En el Reino Unido, por ejemplo, donde emplean a 4 500 personas, en su mayoría locales, existe una agencia pública independiente que evalúa el cumplimiento y la atención de las empresas que proveen de servicios sociales, algo que Valderas considera perfectamente exportable a España. “Nosotros somos partidarios de incrementar las inspecciones en todos los servicios públicos y privados” y pide que en España también haya una agencia que controle y sancione a las empresas que fallan en la prestación de servicios a la Administración.

La Administración Británica, añade, también ha dado medidas de apoyo a las empresas durante la crisis de la Covid-19, compensando la pérdida de clientes o asumiendo los gastos extras de mascarillas y materiales de protección, mientras que en España, “se ha pensado en proteger a los trabajadores, pero no a las empresas, cuando somos parte de lo mismo”. CLECE ha llegado a tener casi 10.000 bajas laborales debidas a la pandemia, que ha tenido que solucionar por sí misma “porque ningún pliego recoge esto, ni el gasto en mascarillas, ni en EPI (equipos de protección individual) y a lo mejor tiene que preverse para el futuro”. 
 
Y pese a las dificultades y la tensión en las cuentas provocada por el virus, el consejo de administración de ACS, la empresa matriz de CLECE, ha mostrado su satisfacción por la gestión de la pandemia, así como todo su apoyo a las decisiones tomadas por la empresa. “Nuestra prioridad es la salud y seguridad de trabajadores y usuarios y luego el beneficio”, repite Valderas.

CLECE, LA EMPRESA DE SERVICIOS DE GRUPO ACS 

Fundada en 1992, CLECE es el «brazo social» del Grupo ACS y se ha diversificado y especializado para adaptarse a las necesidades de sus clientes de multitud de sectores y a las exigencias de una sociedad cambiante. CLECE abarca una amplia gama de servicios que van desde la logística, el mantenimiento, la seguridad, la limpieza o los servicios aeroportuarios, hasta servicios dirigidos a las personas como los servicios a mayores, socioeducativos o servicios sociales.

La empresa está comprometida con el empleo de calidad, la dignificación de las condiciones laborales y la inclusión laboral de colectivos desfavorecidos o en riesgo de exclusión social, para lo cual tiene alianzas con más de 350 asociaciones. Además, hace tres años creó la asociación sin ánimo de lucro Corazón y Manos, formada por trabajadores de CLECE cuyo objetivo es ayudar a otros compañeros que se encuentran en situaciones difíciles a través de proyectos solidarios.