El mejor repostaje

La crisis y la pandemia han permitido la consolidación de modelos de negocio que permiten un ahorro en los precios, como las estaciones de servicio automatizadas.

El mercado de la distribución de carburantes es muy dinámico: las marcas independientes con estaciones de servicio automatizadas, los hipermercados y las cooperativas con venta al público han ganado cuota de mercado, tanto en número de puntos de venta como en volúmenes, restándoselo a las grandes compañías energéticas. La existencia de tanta variedad en las estaciones fue posible cuando, en 2013, el Gobierno dio el espaldarazo definitivo a la liberalización del sector y facilitó los trámites para instalar nuevos surtidores en centros y parques comerciales, establecimientos de inspección técnica de vehículos (ITV) y polígonos industriales.

En 2019, por primera vez desde 2008, disminuyó el número de estaciones de servicio en España —desde 11 609 a 11 602— pero son las grandes compañías energéticas quienes han cerrado puntos de venta; el resto de operadores han abierto 99 nuevas gasolineras. Así, según los datos ofrecidos por la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que agrupa a las grandes empresas del sector, 6209 estaciones de servicio pertenecen a sus socios (53,52 %), 2983 a otras marcas (25,71 %), 1441 son operadas por otros mayoristas (12,42%), mientras que los supermercados tienen 391 (3,37 %) y las cooperativas, 575 (4,96 %).

Misma calidad, distinto precio

Para hacer frente a la competencia, las petroleras, en lugar de incidir en el precio del carburante, han reforzado el valor añadido de sus servicios, más allá del repostaje. De ahí que hayan establecido asociaciones con cadenas de supermercados para mejorar la calidad y cantidad de sus tiendas de conveniencia, subrayen la importancia del servicio del personal, ofrezcan mejores programas de fidelización y apuesten, en algunos casos, por añadir una mejor oferta gastronómica en los restaurantes anexos. De esta forma, aún mantienen el 66 % del mercado. Unido al servicio, el otro pilar de la oferta de las grandes compañías es la calidad del carburante.

Sin embargo, hay que partir del hecho de que la gasolina no es un producto puro, sino una mezcla de diferentes hidrocarburos. Las refinerías —en el territorio español hay nueve, de propiedad de las grandes petroleras— someten el crudo a un tratamiento industrial, del que obtienen combustible que venden a los diferentes operadores y que cumple con los requisitos para ser comercializado. La Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) es la empresa que controla el mercado de distribución, y que se encarga de transportar y almacenar el carburante antes de que llegue a los puntos de venta. Por tanto, la gasolina que venden tanto las grandes compañías como las estaciones de servicio automatizadas cumple con los mismos estándares de calidad. La diferencia está en los aditivos. Las grandes petroleras los utilizan en sus combustibles para mejorar el rendimiento del motor o prolongar la vida de los vehículos, mientras que en el caso de otras empresas, el combustible es simplemente combustible, aunque se le aplican procesos como el doble filtrado, que elimina impurezas y partículas del combustible, o se añaden sus propios aditivos.

El advenimiento del vehículo eléctrico ha dado incentivos a las grandes cadenas de estaciones de servicio para la instalación de puntos de recarga. Y, debido a la mayor duración de las paradas para recargar las baterías, se aseguran de ofrecer servicios de restauración, entretenimiento y descanso. En España existen un poco menos de 8000 puntos de recarga para coches eléctricos, lo cual está abierto a un enorme margen de crecimiento. Además, las grandes energéticas apuestan por ser cada vez más ecológicas «Los motores de combustión aún son un 99,8 % del parque de automóviles. Debemos cambiar los combustibles que alimentan a los vehículos que ya tenemos» declaró Luis Aires, presidente de AOP.

Un ahorro de hasta 270 euros anuales

La liberalización del sector ha permitido la proliferación de las llamadas gasolineras automatizadas. En muchos casos, mediante la instalación de nuevas estaciones de servicio, y en otros, al expirar los contratos que los dueños de las gasolineras tradicionales mantenían con las grandes petroleras. La diferencia de precios entre una gasolinera tradicional y una automatizada puede suponer hasta 10 céntimos por litro repostado, manteniendo la calidad y las garantías del combustible. Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que el consumidor puede ahorrar hasta 270 euros anuales, lo que es mucho más relevante en el actual contexto de crisis económica.

Este modelo de negocio busca sus márgenes de beneficio en la reducción de gastos. Hoy en día es posible comprar llave en mano una gasolinera totalmente automatizada, sin necesidad de la presencia de un operador humano y con el combustible proporcionado en modo prepago, ya sea a través de tarjetas o mediante máquinas-monedero. Esto permite a estas estaciones de servicio funcionar las 24 horas del día, supervisadas a distancia y, en momentos como los de la pandemia de COVID-19, ofrecer un repostaje con todas las garantías de seguridad.

“Nuestras estaciones cumplen todos los estándares de seguridad y calidad y en concreto, durante el confinamiento, el propio Ministerio le ha reconocido su mejor adaptación para prestar un servicio básico para nuestra sociedad”, declaró Manuel Jiménez Perona, presidente de la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE). «En nuestras estaciones los usuarios hacen sus operaciones a pie de surtidor, con pago en metálico o con tarjeta de crédito sin desplazarse al interior de la tienda. En todas las estaciones se han instalado dispensadores de gel, guantes, y, por supuesto, se ha mantenido el habitual nivel de limpieza, que era muy exigente».

Los operadores de las gasolineras automatizadas aseguran que estas estaciones de servicio pueden llegar a rentabilizarse en dos años y que, pese a la destrucción de puestos de trabajo no cualificados, crean nuevos empleos cualificados en áreas técnicas y de supervisión. Por tanto, y como asegura AESAE, la formación del personal de estas estaciones de servicio es mayor que en las gasolineras tradicionales.

El ahorro de costes, unido a la calidad del carburante, hacen que las estaciones de servicio automatizadas presenten un alto nivel de competitividad: la gasolina que venden cumple con los mismos estándares de calidad que la de las grandes compañías y su modelo de negocio está mejor preparado para afrontar retos futuros. 

Los desafíos de las estaciones de servicio automatizadas provienen de las regulaciones autonómicas y de la electrificación del parque móvil. La instalación d puntos de recarga eléctricos supone inversiones de entre 20 000 y 40 000 euros que, debido a la lenta implantación de este tipo de vehículos, tardan mucho más en ser rentables. 

El éxito de Platinum Oil

Grupo Platinium Oil es una red de gasolineras automatizadas ubicada a lo largo de todo el Mediterráneo, desde la Costa Brava catalana hasta la costa alicantina. Recoge bajo su marca comercial tres marcas: Aneu Oil, Vcc Gasóleos y Peninsula Quality Product, con el fin de ofrecer la mayor calidad de producto en todos los puntos de venta, el mejor precio de la zona, un servicio de atención al cliente superior al de otras estaciones de servicio automatizadas y una tarjeta gratuita única con grandes ventajas para particulares y empresas.

El grupo tiene 22 gasolineras, y para 2021 tiene previsto abrir cuatro estaciones de servicio, tres en Cataluña y una
en Palma de Mallorca (Islas Baleares). Consol Lamagrande, gerente de la compañía, incide en la calidad del carburante que comercializan y su relación calidad/precio: «No existen diferencias de producto, la clave está en unos márgenes muy reducidos y una mayor agilidad, lo que nos permite ofrecer el precio del litro más barato. El consumidor debe tener claro que ofrecemos combustible de la misma calidad, procedente de los mismos depósitos que las gasolineras tradicionales. Nuestros surtidores de última generación cuentan con las etiquetas de certificación periódica aprobadas por los reguladores. Y toda la red cuenta con filtros externos, por lo que se se asegura al 100 % la pureza del producto y su garantía. Nuestro objetivo de futuro es seguir ofreciendo a nuestros usuarios el mejor precio, la mayor calidad y el mejor servicio».

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