El valor añadido que aporta la creatividad en las empresas

Un estudio asegura que las personas creativas no solo son más felices en sus trabajos sino que su presencia aporta beneficios a sus empresas

Las personas creativas son, o se consideran más innovadoras, seguras, solventes antes los problemas, felices y, sobre todo, que marcan más la diferencia que las personas no creativas. Estos son los datos que se extraen de un estudio realizado por la empresa de software Adobe y que apunta lo positivo que es para una empresa invertir en talento.

El estudio se hizo mediante un cuestionario on-line entre septiembre y octubre de 2016 entre más de 5.000 personas de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Japón. El estudio también ofreció análisis entre distintas generaciones.

Los datos de Adobe aseguran que las nuevas generaciones no solo dan más importancia a la creatividad y la valoran más positivamente que sus mayores sino que además son más propensos a usar la tecnología como ayuda para suplir sus carencias creativas.

Los participantes en el estudio aseguraron que las empresas con más personas creativas tienen empleados más productivos, clientes más satisfechos que además viven una experiencia mejor, cuidan mucho más la innovación y son financieramente mucho más exitosas.

 

¿Qué es una persona creativa?

Una persona creativa es aquella que es capaz de imaginar opciones diferentes de aquello que le interesa o necesita. Que es capaz de hacer un guiso inventado con los ingredientes que dispone en ese momento. Que es capaz de arriesgarse a que no salga perfecto, pero que salga bien y aprender”, explica el asesor de empresas Fran Chuan.

Por lo tanto, según el experto, todos somos creativos, la diferencia radica en si esta cualidad innata es más o menos predominante en nuestra personalidad. Para Chuan también es muy importante el ambiente en el que nos desenvolvemos y cómo de confortables estamos con el entorno en el que estamos desarrollando nuestra actividad, porque la creatividad conlleva un riesgo. “En el mundo personal aplicamos más nuestras habilidades creativas que en el mundo laboral por la libertad que sentimos a equivocarnos, pues no le tenemos miedo al error sino al “castigo” que tenemos asociado como consecuencia”, continúa Chuan.

Ese concepto tradicional del castigar el fallo es una de las cosas que se deberían superar para poder fomentar la creatividad, que posiblemente sea la clave para el futuro éxito de las empresas. “Cuando creamos los espacios de uso de la creatividad para todos, y desmitificamos el error sustituyendo el ‘castigo’ por el aprendizaje, el poder creativo que se libera es inmenso, y pasamos de tener empleados (cuerpos, mano de obra) a tener colaboradores (mentes lúcidas y cuerpos). Este matiz es crucial. Pues es una de las cosas que diferencia a las empresas más innovadoras y rentables de las que luchan por su supervivencia”, apunta el asesor de empresas.

Es común pensar que las personas creativas son desorganizadas y poco eficientes, pero el problema no es esa posible dispersión de las personas ingeniosas sino cómo aprovechar sus aportaciones. Por eso, una de las claves para poder sacarle provecho a la creatividad de los integrantes de una empresa es poder sistematizar el proceso creativo. Para Chuan la creatividad no tiene ningún aspecto negativo “si se sistematiza el proceso. En general, toda organización es innovadora, y está obteniendo resultados innovadores pero no tiene el proceso sistematizado y abierto a todos. Y por tanto, los esfuerzos que realiza son muy poco eficaces”.

”Puede que se tenga asociada la creatividad a tener ideas y no ejecutarlas. Eso debe cambiarse y no es nada difícil si al principio se aplican las técnicas básicas de la innovación, lo cual genera pequeños y simples resultados que motivan a ir sofisticando el proceso. Lamentablemente, algunas organizaciones comienzan primero sofisticando el proceso y luego desisten pues los resultados no son los esperados”, concluye Chuan.

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