“Europa debe buscar su propio modelo distinto al de Silicon Valley”

Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec para la Innovación, da su visión sobre cuál podría ser el camino de Europa para competir con Estados Unidos y China en innovación

Jorge Barrero / Fundación Cotec

Silicon Valley es reconocido a nivel global como el paraíso de la innovación y los avances tecnológicos más recientes, pero si pones en Google “Silicon Valley Europa” los resultados son muy poco concretos. Estonia, Irlanda, ¿Hay un Silicon Valley europeo?, Málaga, son algunos de los casos que aparecen primero, pero los datos objetivos demuestran que Europa se ha quedado atrás con respecto a Estados Unidos y China. Por ejemplo, la primera empresa unicornio europea está en el puesto 13 mundial según CBInsight en un ránking que lideran las iniciativas de los líderes de la economía mundial.

Para Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec para la innovación, el camino que debe tomar Europa no es una copia de lo hecho en Silicon Valley ni el plan de China, sino que debe fiarse de su diversidad cultural e historia para conseguir que un desarrollo tecnológico único le ayuda a afrontar los retos socioeconómicos presentes y futuros.

¿Qué caracteriza a Silicon Valley para haberse convertido en el paraíso de la innovación empresarial y tecnológica?

Silicon Valley se desarrolló en un contexto geográfico e histórico muy particular y difícilmente replicable. En plena guerra fría EEUU hizo apuestas públicas muy contundentes por el desarrollo tecnológico con fines militares, en varias áreas, entre ellas, la electrónica, que es lo más conocido, pero también en espacio, o energía. De aquel impulso se beneficiaron tanto las universidades -algunas de las mejores de EE UU están en California-, como las empresas más consolidadas. A medida que la tecnología se abarataba y se hacía más accesible surgieron otros protagonistas inesperados, los programadores y fabricantes aficionados, como los fundadores de Macintosh o Microsoft y otros muchos menos conocidos. A la postre, ellos serían los verdaderos líderes disruptivos, los que reinventaron la industria y cambiaron las reglas del juego. 

¿Qué requisitos harían falta para que hubiera un caso similar en Europa?

Hay muchas lecciones positivas que aprender y también algunos errores que corregir. No creo que pueda replicarse algo así y tampoco estoy seguro de que deba replicarse. Pueden imaginarse ecosistemas de innovación más inclusivos y distribuidos. Europa debe buscar su propio modelo. 

Constantemente salen artículos y reportajes sobre el Silicon Valley europeo y casi nunca coinciden, ¿quién está mejor colocado para asumir el liderazgo en la creación de innovaciones tecnológicas y empresariales y por qué?


Hay importantes hubs de innovación entre las grandes capitales europeas, aunque nos faltan muchas cosas para competir con EE UU, como un sistema financiero (ángeles y capital riesgo, pero también banca y bolsa) capaz de acompañar a los proyectos empresariales en todas las etapas de su desarrollo y no sólo en la fase de start ups. No apostaría por un lugar en particular, puestos a apostar, me gustaría imaginar Europa como una red tupida de espacios de innovación, que llegara también a pequeñas ciudades y pueblos. La tecnología puede ser el fin, pero también el medio para conseguirlo.



¿Qué aportaría a la economía europea un liderazgo localizado en este campo dada la gran distancia que hay frente a dos grandes potencias como China y Estados Unidos? ¿Se puede competir con Estados Unidos y China o es muy tarde? 

Como europeos hemos de sentirnos muy orgullosos de este espacio de libertades, de diversidad y comprometido con el Estado del bienestar que estamos tratando de construir y que se distingue por estas razones de China y de EE. UU. No son razones menores: la libertad de pensar, la diversidad de ideas y la vocación de impacto social son ingredientes esenciales para la innovación. Puede dar lugar a un modelo distinto, y mejor. No nos falta conocimiento ni talento para hacerlo, pero sí mucha convicción y liderazgo. 

“La tecnología puede ser el fin, pero también el medio para conseguir que Europa sea una red tupida de espacios de innovación”

También te puede interesar:
Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

Continúa leyendo