Impuestos asociados a los que te enfrentas cuando creas una empresa

Crear una empresa, por vocación emprendedora o como solución para el autoempleo, es una de las decisiones más importantes a las que un profesional pude enfrentarse a lo largo de su carrera. Tener claros todos los impuestos asociados, nos ayudará a planificar mejor nuestro arranque de actividad.

Impuestos que tienes que tener en cuenta al emprender
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A la hora de emprender, es decir, de constituir una empresa, es necesario conocer cuáles son los impuestos a los que habrá que enfrentarse previamente, ya que, por una parte, nos permitirá poder hacer una adecuada previsión de ingresos y gastos, y por otra, tendremos claro que no estamos incumpliendo ninguna norma que nos pueda acarrear sanciones posteriores. Recuerda que el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento.

Y no solamente tenemos que prestar atención al plano empresarial. Como persona física y empresario, también debemos atender impuestos de los cuales no podemos olvidarnos.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Si se decide emprender como autónomo, se deberá tributar por el IRPF, por el cual se pagará un porcentaje de los ingresos obtenidos, que variará por tramos de renta:

  • Hasta 12 450 euros, el tipo es del 19 %.
  • Hasta 20 200, del 24 %.
  • Hasta 35 200 euros, del 30 %.
  • Hasta 60 000 euros, del 37 %.
  • Más de 60 000 euros, del 45 %.

Impuesto sobre Sociedades (IS)

Si se decidiera constituir una sociedad, con la reforma del año 2015, se generaliza el tipo impositivo para el conjunto de las empresas, independientemente de tratarse de grandes empresas o pymes, estableciéndose en un 25 %. Sin embargo, las empresas de nueva creación deberán aplicar, únicamente durante los dos primeros años de vida, un tipo del 15 %, siempre y cuando no deban tributar con un tipo inferior. 

La posibilidad de elección de la forma jurídica está relacionada con los ingresos esperados. En el caso de que se constituya una Sociedad Limitada se deberá incluir al emprendedor en cuestión un sueldo como administrador. 

Respecto a los tipos únicos, existen excepciones relacionadas con el emprendimiento; son las siguientes:

  • Aquellas entidades que no tengan ánimo de lucro, tributan a un tipo del 10 %.
  • Si la empresa se constituye en la Zona Especial Canaria, tributa al 4 %.
  • Tributan a un 0 % las sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario.
  • Los fondos de pensiones también tributan al 0 %.
  • Los fondos de inversión de carácter financiero, así como los de inversión inmobiliaria o de regulación del mercado hipotecario tributan al 1 %.
  • Sin embargo, las entidades que se dediquen a la investigación y explotación de yacimientos tributarán a un tipo mayor, del 30 %, igual que las entidades de crédito.

El impuesto de sociedades grava los beneficios que obtiene una empresa por el desarrollo de su actividad.

Impuesto Sobre el Valor Añadido (IVA)

Se trata de un impuesto que deberá pagar el consumidor, pero repercute sobre la actividad que desarrolle el emprendedor, es por ello que deberá ser tenido en cuenta a la hora de analizar la fiscalidad de la empresa, pues se encargará de la recaudación de dicho impuesto a través de la venta de los productos o servicios que oferte.  Solo se dan algunos gastos relacionados con el negocio que sean deducibles:

  • El Impuesto de Actividades Económicas: las empresas estarán exentas durante los dos primeros años.
  • Si se decidiera emprender como un autónomo, es decir, como un trabajador por cuenta propia, también deberá pagar tanto el IVA como el IAE; no se tributará por el Impuesto sobre Sociedades, pero se pagará IRPF.

 

Todos los emprendedores que se decidan a montar una empresa deberán analizar la fiscalidad exigida previamente a la constitución de la misma, pues el desconocimiento no exime del cumplimiento y no estar al corriente con los impuestos podrá suponer un esfuerzo mayor a la hora de llevar a cabo la actividad económica. 

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