La complicada vuelta a los negocios del Ciudadano Trump

Las cuentas del imperio empresarial del aún presidente de los EEUU están lejos de ser claras

Torre Trump en Nueva York
Torre Trump en Nueva York

A Donald Trump le gusta quejarse diciendo que la presidencia le ha costado “miles de millones de dólares” en sus negocios. Pero el caso es que, según se han ido desvelando sus declaraciones de impuestos y el estado de sus libros, la presidencia no le ha venido nada mal y le aguarda un futuro incierto cuando salga de ella, con no pocos problemas legales en el horizonte.
 
El New York Times desveló que, durante diez de los 15 años anteriores a ser presidente, Donald Trump no había pagado impuestos, al declarar más pérdidas que ganancias en sus negocios. En 2016, el año en el que llegó a presidente, pagó 750 dólares en impuestos, unos 634 euros. Y lo mismo durante su primer año en la presidencia: 750 dólares.

Seguramente tú hayas pagado más impuestos que Trump en los últimos 15 años

La documentación aportada por el empresario-presidente al IRS (la Agencia Tributaria estadounidense) indica que todos los negocios de Trump pierden dinero excepto dos líneas: sus apariciones en la tele como estrella del realityEl Aprendiz” y cuando vende o alquila su nombre para que otros hagan complejos residenciales y hoteles. Durante su presidencia, en lugar de renunciar, vender o someter a un administrador temporal sus acciones en la empresa, las mantuvo, renunció provisionalmente a dirigirla nombrando a sus hijos como nuevos directivos y contrató a un “asesor de ética” para supuestamente supervisar desde dentro que no hubiera conflictos de intereses.
 
Pero, con asesor de ética o sin él, los hoteles y clubes de Trump se convirtieron los sitios donde se debía acudir si se deseaba obtener la atención del presidente. El Hotel Trump de Washington pasó a ser el sitio de reunión de lobistas, grupos de interés empresariales, además del Partido Republicano. Y Trump convirtió su complejo hotelero de Mar-A-Lago, en Florida, en una segunda Casa Blanca donde, por supuesto se cobraba la estancia a sí mismo, a su gabinete, a sus asesores, a su equipo de seguridad y quien quiera que le visitara. Todo a cargo del presupuesto de la Casa Blanca. Lo mismo en el caso de sus clubes de golf, donde el presidente ha pasado gran parte de su mandato y donde le pilló la noticia de que de había perdido las elecciones.
 
También se ha sabido que Trump debe una considerable cantidad de dinero a bancos estatales chinos y que ha tenido que garantizar personalmente el pago de su deuda ya siendo presidente de los Estados Unidos.

Tribunales en el horizonte

Y ya antes de ser presidente el IRS llevaba diez años investigándole, porque sospecha que Trump exageró sus pérdidas para pedir una devolución de impuestos de 75 millones de dólares, que habría cobrado indebidamente y que a lo mejor tiene que devolver con intereses, si finalmente las sospechas de la Hacienda estadounidense se confirman.  Además, la Fiscalía de Nueva York está investigando al empresario por los supuestos delitos de fraude bancario, fraude fiscal y falsedad documental. Y su exabogado, Michael Cohen, ya ha testificado contra él diciendo que Trump falsificaba sistemáticamente sus cuentas; reflejando beneficios que no existían para pedir dinero a los bancos e hinchando las pérdidas para obtener devoluciones de impuestos.
 
Y fuera del ámbito empresarial le está esperando un pleito por calumnias y una posible toma forzosa de su ADN, después de que una ex periodista de Elle denunciara que Trump la había acorralado y forzado sexualmente en una tienda. Y lo mismo ocurre con Summer Zervos, una exconcursante de “El Aprendiz” que denunció que Trump la besó e hizo tocamientos a la fuerza. Ambos casos están paralizados, a la espera de que el aún presidente deje de serlo y pierda la inmunidad de su cargo.
 
Para los asuntos legales es posible que Donald Trump aproveche los dos meses escasos que le quedan en el cargo para indultarse a si mismo. Pero en el caso de los negocios las cuentas van a terminar sin cuadrarle. Los sitios donde Trump tiene sus mayores complejos hoteleros y residenciales son, precisamente, donde más impopular es; como es el caso de Nueva York. Y muchos de ellos han dejado de ser contratados para eventos, congresos y convenciones debido precisamente a la polémica y a la división que han sido las marcas personales de este presidente de los EEUU.
 
Las soluciones a corto plazo son que Trump vuelva a alquilar su nombre para proyectos residenciales y hoteleros fuera de EEUU, acuerdos para libros y televisión y, se rumorea, que la posible apertura de su propio canal de noticias, para lo cual estaría manteniendo contactos con los canales de televisión conservadores OANN y Sinclair.

Carlos Hidalgo

Carlos Hidalgo

Ansioso por aprender. Intento ser periodista. Subproducto cultural del cuñadismo New Age. Antes ha pasado por las redacciones de 'El Plural' y en 'El País'.

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