Los pasos de Google para convertirse en una empresa del montón

El gigante de internet ha publicado hace poco un nuevo régimen interno en el que pide a sus empleados que no hablen de temas ajenos a las cuestiones laborales

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Google está en nuestras vidas casi de forma permanente. Con apenas 20 años de vida es la tercera empresa más valiosa del mundo. Además ese despegue económico y de prestigio lo ha acompañado con una imagen de ser una empresa distinta, de crear un ambiente de trabajo en sus oficinas llenas de pufs, futbolines y sitios en la que los empleados pueden descansar y reflexionar para ser más productivos. Pero eso puede estar cambiando. La empresa ha publicado un nuevo régimen interno para sus empleados en el que les incita a no tratar durante su desempeño laboral temas que no sean estrictamente relacionados con su trabajo.

Google ha justificado este nuevo cambio en su política interna porque debido al activismo de algunos (o muchos) de sus empleados ha tenido que renunciar a algunos jugosos y provechosos negocios.

“Desde sus orígenes, Google se ha caracterizado por ser una compañía que daba mucha importancia a las personas, que trataba de huir de la consideración de "recursos humanos" que considera a las personas como un simple recurso, y que intentaba no solo solucionar todas las necesidades de sus empleados entendidas de una manera muy amplía sino, además, promover que sus trabajadores puedan participar en acciones que promuevan actitudes positivas, o animarlos a participar como grupo en programas de servicio comunitario”, explica Enrique Dans, Profesor de Innovación en IE Business School y asesor de varias start ups.

“Nuestra principal responsabilidad es hacer el trabajo por el que se nos ha contratado a cada uno, no utilizar el horario laboral en debates sobre otros temas no relacionados con el trabajo”, reza el texto publicado por Google en su web:. “Se deben evitar conversaciones que alteren el entorno de trabajo o violen las políticas internas de Google. Los encargados deben cortar las conversaciones que violen estas normas”.

“Es relativamente habitual que los atributos considerados como más idealistas de las compañías tiendan a "caducar" a partir del momento en que crecen, salen a bolsa y tienen que responder de sus beneficios ante los accionistas”, opina Dans, que añade; “Esa óptica es completamente cortoplacista, utilitarista, y no considera que una persona motivada puede ser mucho más productiva”.

 

Es relativamente habitual que los atributos considerados como más idealistas de las compañías tiendan a "caducar" a partir del momento en que estas crecen

Los efectos de una medida así

Una portavoz de Google le explicó al Washington Post que “este año se ha incrementado el incivismo en nuestras plataformas internas y hemos oído que los empleados quieren unas normas más claras en cuanto a qué se puede decir y qué no”.

Una de las claves para el éxito de Google ha sido la posibilidad de atraer a muchas personas talentosas que han ayudado a crear una empresa dinámica e innovadora. “La productividad y los beneficios se benefician totalmente de tener un equipo talentoso y mejora en la calidad e innovación de los productos y/o servicios que ofrece esa organización”, explica Fran Chuan, consultor de empresas. “Un cambio de postura como ese tiende a funcionar como un desincentivo a la hora de atraer ese talento que tiene ofertas donde elegir, pero que se decidía por Google ya no por una cuestión puramente económica, sino porque sentían que en la compañía podían expresarse en lo personal y contribuir a algo más que simplemente ganar dinero”, añade Dans.

La cultura corporativa es un elemento importantísimo en las compañías, y menospreciarla o considerarla como algo simplemente decorativo o superfluo es un error que puede ser muy grave. Como hace tiempo dijo Peter Drucker, “culture eats strategy for breakfast”, concluye el profesor del IE.

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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