Messi, Catar y el fair play financiero: ¿Hacia dónde va el multimillonario negocio del fútbol?

Este deporte cada vez tiene menos que ver con la pelota.

messi
iStock

No es una suposición, es un hecho que normalmente suele obviarse cada vez que se habla del Paris Saint-Germain: desde 2011, el club parisino es propiedad de Qatar Sports Investments (QSI), una subsidiaria del fondo soberano de inversión del estado de Catar.

Financiado durante los últimos diez años por una de las naciones más ricas del mundo, las operaciones en el mercado de fichajes del PSG han roto el tablero en el fútbol europeo y mundial, con operaciones disparatadas como la compra de jugadores como Neymar (222 millones de euros desembolsados por el Barcelona en 2017) o Kylian Mbappé (145 millones de euros para que el PSG lo fichara desde el Mónaco en 2018). Este tipo de transacciones astronómicas han inflado la burbuja del mercado de fichajes y puesto a varios clubes en una situación financiera complicadísima.

La burbuja del fútbol

Es en parte, aunque no únicamente, como consecuencia de esa hiperinflación que el Barcelona, ​​uno de los clubes con más historia del mundo, se encuentre en una situación en la que no ha podido demostrarle a la Liga Española de Fútbol ni a sus aficionados que tenía los fondos y la solvencia necesarios para retener a su estrella indiscutible: Lionel Messi.

Lo impensable se ha hecho realidad: tras 21 años, 778 partidos, 672 goles, diez títulos de Liga, siete copas, cuatro Champions League y seis balones de oro, Leo Messi tuvo que marcharse del Barcelona hace tan solo unas semanas. El PSG se lanzó a por su fichaje, consiguiendo al jugador de 34 años totalmente gratis, ya que este había finalizado contrato con el equipo de la ciudad condal, y una vez más se avivó el debate sobre las finanzas del fútbol.

Después de varios años con el debate sobre los costes y sobrecostes en el mercado de fichajes, y sobre los sueldos disparatados que cobran algunos futbolistas, el ex director general del Bayern de Múnich, Karl-Heinz Rummenigge, ha sido una de las primeras figuras conocidas en decir abiertamente que unas reglas más estrictas sobre los salarios de los clubes y las transferencias de jugadores son una "absoluta necesidad".

“El conocido fair play (juego limpio) financiero ya existe, solo necesita ser adaptado y usado de manera más estricta", declaró el exfutbolista en un diario alemán hace unos días, refiriéndose a las regulaciones de la UEFA que estipulan que, en principio, los clubes no deben gastar más de lo que ganan y que los inversores externos solo pueden aportar a la entidad un máximo de 30 millones de euros al año.

Como resultado de la pandemia, la UEFA ha relajado temporalmente las regulaciones que afectan al fair play financiero, por ejemplo permitiendo a los clubes presentar informes financieros conjuntos para 2020 y 2021, lo que les da a más margen de maniobra. Pero en el caso de entidades estatales como el PSG, y el Manchester City, propiedad de los Emiratos Árabes Unidos, calcular los ingresos e identificar la procedencia de dichos fondos no siempre es sencillo.

Por ejemplo, en febrero de 2020, tras las revelaciones en la revista alemana Der Spiegel, la UEFA excluyó al City respaldado por Abu Dhabi de la Liga de Campeones por infringir las regulaciones del fair play financiero, es decir, acusándolos de inflar artificialmente el valor de los acuerdos de patrocinio con empresas con sede en Abu Dhabi, y por el incumplimiento de los investigadores del organismo rector.

Continúa leyendo