¿Pueden las empresas europeas de satélites enfrentarse a SpaceX o Blue Origin?

Comienza una nueva era aeroespacial.

Durante más de cuatro décadas, el cohete Ariane ha sido una de las joyas de la tecnología espacial europea. Sin embargo, desde la fundación de SpaceX por parte del fundador y CEO de Tesla, Elon Musk, en el año 2002, el bloque europeo ha tenido que luchar para intentar mantener su corona.

Arianespace fue la primera empresa de lanzamiento de satélites comerciales del mundo y solía dominar el mercado de las telecomunicaciones en la órbita de la Tierra. Pero ahora está cambiando su enfoque y centrándose en los satélites más pequeños, lo que a su vez está atrayendo a nuevas empresas que quieren invertir y lanzar sus propios artefactos.

El año pasado, el transbordador Vega, propiedad de Arianespace, completó la primera misión europea de viaje compartido para satélites pequeños, poniendo en órbita hasta 53 satélites para 21 clientes de todo el mundo. El transboradador, que forma parte del programa de la Agencia Espacial Europea (ESA), está diseñado para transportar pequeñas naves espaciales científicas, pero también comparte el coste del lanzamiento ofreciendo el servicio a empresas privadas. El proyecto en el que ahora se está centrando la empresa europea es en el lanzamiento de satélites geoestacionarios durante los próximos 30 o 40 años, en mitad de lo que ahora se está dando en llamar el nuevo espacio.

Satélites para estar más conectados

Tradicionalmente, los satélites se han estado utilizando para las telecomunicaciones y los servicios de televisión, pero en los últimos años las empresas de tecnología más punteras del planeta han necesitado lanzar sus propios satélites para crear redes espaciales de Internet y conseguir enviar datos directamente a los dispositivos de las personas de una manera mucho más rápida y con muchísima más capacidad.

El servicio de viaje compartido llamado Small Spacecraft Mission Service (SSMS) ha atraído la atención de empresas emergentes y de grandes empresas de tecnología. Las empresas que están abriéndose camino en este sector están buscando oportunidades en el espacio exterior porque allí no hay fronteras ni límites. El espacio está lleno de nuevas oportunidades para un nuevo tipo de negocio que ayude a que la vida en la Tierra esté mucho más interconectada. Además, estos pequeños pasos también sirven para futuras expediciones a otros planetas, o incluso a la instalación de colonias humanas en otros mundos.

Sin embargo, Arianespace no es la única empresa que ofrece este tipo de servicio. SpaceX lidera el mercado de empresas de tecnología con su cohete Falcon 9 y ha hecho que poner en órbita satélites sea mucho más barato. Desde 2018, ha estado lanzando lotes de pequeños satélites al espacio para formar lo que se llama una constelación que es capaz de proporcionar banda ancha instantánea en toda la Tierra.

Normalmente, enviar un satélite pequeño que pese entre 25 y 50 kilogramos a la órbita terrestre puede costar entre 85.000 y 840.000 euros. Según el Banco Mundial, hay casi 3.000 satélites activos dando vueltas a nuestro diminuto planeta, y se espera que el número aumente en un 230% para 2025, según expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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