¿Qué es el capital riesgo?

Son inversiones en empresas emergentes con un elevado potencial y un alto riesgo.

Capital riesgo
GaudiLab / iStock

“Donde esté el riesgo, allí también se ponga el lucro”. La frase data del siglo VI y fue pronunciada por el emperador bizantino Justiniano el Grande, un hombre de gran ambición. Puede extrapolarse en cierta medida a esta actividad financiera, que suele asociarse a un mayor riesgo, pero también a una mayor rentabilidad.

Esta estrategia de inversión consiste en aportar temporalmente recursos al capital social de una empresa privada no cotizada con el objetivo de optimizar sus oportunidades de negocio para favorecer su nacimiento, crecimiento o expansión. Normalmente se dirige a compañías que tienen dificultades para acceder a otras fuentes de financiación.

El inversor financia empresas emergentes o start-ups, en fase de crecimiento, con un elevado potencial y un alto riesgo. Además de los recursos económicos contribuye con apoyo y participación en la gestión empresarial. Su objetivo principal es obtener una rentabilidad final a través de la plusvalía generada al vender su participación en la compañía.

El horizonte de inversión medio se sitúa entre 4 y 10 años, tiempo necesario para obtener una buena rentabilidad, que suele aproximarse a una tasa interna de retorno (TIR) del 20 %. A estos beneficios hay que sumar también una comisión de intermediación que puede ser fija o variable.

Suele darse también un cierto compromiso con la empresa en la que se invierte el capital, con algún responsable de la entidad de capital riesgo integrado en el consejo de administración de la compañía. La toma de decisiones es importante en el devenir de la misma. En este sentido, añaden también valor a la compañía a través de una participación muy activa.

Cuando uno de estos gestores de capital riesgo apueste por una empresa determinada presta especial atención a la experiencia de los integrantes del equipo directivo, al plan estratégico y a los flujos de caja futuros, con la única meta final de obtener una alta rentabilidad.

Diferentes etapas.

El capital-riesgo es una fuente de financiación de especial relevancia para todas las etapas de desarrollo de las empresas. La fase inicial es la relativa al capital semilla, para pasar posteriormente por los primeros ciclos de arranque de la actividad productiva. Tras ella, vienen las etapas de expansión y crecimiento, donde la financiación puede permitir dar el salto cualitativo a una dimensión y madurez y competitividad mayores. Y por último, la empresa ya está consolidada y la financiación puede ser necesaria por diversos motivos, como la salida a bolsa, la reestructuración o la venta de la sociedad.

Comprende tanto lo que se ha venido denominando como venture capital, destinado a las primeras fases de desarrollo de las empresas, como private equity. Este término incluye la inversión en compañías ya maduras con una trayectoria consolidada de rentabilidad y que representa operaciones de mayor envergadura de reestructuración empresarial. En este caso es necesario que las entidades de capital-riesgo recurran a préstamos para poder financiarlas.

Esta actividad económica está normalizada en el BOE por la Ley 22/2014, por la que se regulan las entidades de capital-riesgo, otras entidades de inversión colectiva de tipo cerrado y las sociedades gestoras de entidades de inversión colectiva de tipo cerrado.

También te puede interesar:
Juan Pedro Fernández

Juan Pedro Fernández

Periodista. Entusiasta. Todocampista. Ni escondo la pasión ni la perfumo. Que no nos quiten la ilusión.

Continúa leyendo