A vueltas con la estrategia

¿Cuáles son las principales previsiones para el 2020?

Para abordar las tendencias, prospectivas y estimaciones de cara a la década que se avecina, habrá que atender a parámetros demográficos, tecnológicos, climáticos o energéticos

2020
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En esta época del año es difícil sustraerse al bombardeo de previsiones, tendencias, prospectivas y estimaciones para el próximo ejercicio y la nueva década. Sin embargo, a las puertas de que comience el 2020, una de las principales referencias sigue siendo el World Economic Outlook (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se publica cada octubre, y que en esta ocasión resultó un tanto plano.

Para este 2019 prevé que el PIB global cierre con un +3,0 por ciento, que sería el menor crecimiento desde 2009. Para el 2020 estima un +3,4 por ciento y para el 2024 un +3,6 por ciento. Sin embargo, el propio FMI puntualiza que estas proyecciones se basan en la normalización de aquellas economías emergentes y en desarrollo que actualmente se encuentran en una situación macroeconómica problemática (en particular, Argentina, Irán, Turquía y Venezuela) y que junto con Brasil, México y Rusia, que crecerán aproximadamente un 1 por ciento o menos en 2019, generarán más de 70 por ciento del repunte del crecimiento previsto para 2020. Sin duda, estas previsiones son una apuesta arriesgada.

Las economías de Argentina, Irán, Turquía, Venezuela, Brasil, México y Rusia generarán el 70% del repunte de crecimiento en 2020

Latinoamérica se quedará estancada en unas cifras poco alentadoras (+1,8 por ciento) y China (+5,8 por ciento) se desacelerará progresivamente hasta llegar a una tasa de crecimiento más recurrente. A pesar de que la economía China se ha estabilizado tras la fuerte desaceleración del invierno de 2018, aún es frágil y enfrenta desafíos estructurales que podrían tener implicaciones políticas. El eventual impacto acumulativo de los aranceles de los EE.UU. supone un riesgo del 0,75-1,25 por ciento para su crecimiento económico en los próximos 12-18 meses. La situación en Hong Kong, de donde procede la mitad de la inversión interna en China, sigue abierta.

A medio plazo, el dividendo demográfico pasará progresivamente a India (+7 por ciento), sufriendo Latinoamérica y China un proceso de envejecimiento que hará que esta última pierda 150 millones de habitantes para el 2065. Esta transformación demográfica seguirá lastrando también a las economías avanzadas (+1,7 por ciento), que presentarían unas mejoras solo discretas de la productividad.

Pero uno de los resultados más agrios del WEO es que para 47 economías del África Subsahariana, Oriente Medio y Asia Central, que suponen el 10 por ciento del PIB mundial y donde viven 1000 millones de personas, se proyecta un crecimiento per cápita durante los próximos cinco años inferior al de las economías avanzadas, lo que implicará que los niveles de desigualdad sigan ensanchándose de forma abrumadora, lo que contraviene el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 10 de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Y, en esta coyuntura, la ONU cumplirá en octubre 75 años, en plena crisis del multilateralismo.

El bajo crecimiento 'per cápita' de las economías del África Subsahariana frente a las economías avanzadas implicará que la desigualdad continúe ensanchándose

En general, esta perspectiva de debilidad del crecimiento es compartida por muchos analistas, aunque adelantan también una mejora en los indicadores de riesgo soberano a nivel global, en el contexto de las políticas de apoyo de los Bancos Centrales, junto con mejores datos cíclicos, una inflación moderada y una cierta disminución de las incertidumbres mundiales dado el desenlace final del Brexit y el reciente preacuerdo en la escalada comercial China-EEUU. El riesgo de recesión global parece limitado (Goldman Sachs) y el de recesión en EEUU está en mínimos (BBVA), incluso con elecciones presidenciales el próximo noviembre y el proceso de destitución abierto.

Los analistas esperan también que la mejora sea secuencialmente más pronunciada en EEUU y en el Reino Unido, donde estiman que el arrastre del Brexit se revierta. Asimismo, pronostican que en las economías avanzadas la mayoría de los Bancos Centrales permanezcan a la espera en 2020, aunque una mejora continua del mercado laboral con una presión al alza sobre el crecimiento salarial probablemente empuje los costes laborales por encima de sus objetivos de inflación.

No obstante todo lo anterior, son las tendencias globales sobre lo que realmente merece la pena reflexionar a la hora de la formulación estratégica.

En el 2030 seremos alrededor de mil millones más de habitantes, viviremos más y dos tercios de nosotros lo haremos en ciudades. Una inminente crisis de viviendas en las ciudades africanas podría amenazar la salud y la seguridad urbana, y provocar serias frustraciones y disturbios sociales. En el 2030 la población joven de África (15-24 años) crecerá un 42 por ciento (+321 millones). Para fin de siglo, África tendrá 3000 millones más de habitantes, con una población equivalente a la de toda Asia, y probablemente será escenario de confrontaciones geopolíticas.

El riesgo de recesión global parece limitado; el de Estados Unidos está en mínimos

Tecnología, energía y clima

La tecnología se está configurando como una frontera del poder y del nuevo mapa geopolítico, que originará tensiones entre países y entre estados y corporaciones. Según la London School of Economics, para China la guerra comercial con EEUU no solo se trata de comercio sino también de sus políticas tecnológicas e industriales, de la lucha por el dominio tecnológico en las esferas comerciales y militares, y de las diferentes percepciones de justicia, reglas y creencias.

Las crecientes divergencias entre China y EEUU en la forma de gestionar el desarrollo tecnológico obligará a las empresas a tomar posicionamiento en el 2020.  Nuestro mundo se volverá aún más abierto y menos privado. El Internet de las Cosas (IoT) se consolidará y todos los dispositivos nuevos estarán conectados. La Inteligencia Artificial podría alcanzar el nivel humano en el 2030 (Instituto Tecnológico de Massachusetts), con efectos relevantes en los procesos industriales y de servicios, y con impacto en los mapas de empleo.

En lo referente a la energía, la Agencia Internacional (IEA) en su reciente World Energy Outlook indica que, si bien las políticas energéticas se están ajustando a los nuevos imperativos, la respuesta general aún está lejos de ser la adecuada para cumplir con la seguridad energética y a la vez responder a las amenazas ambientales que el mundo está enfrentando.

Las divergencias entre China y EEUU obligarán a las empresas a posicionarse a la hora de gestionar el desarrollo tecnológico

El clima, que sufrirá un proceso de politización con efectos en el orden social difíciles de caracterizar, continuará cambiando y presentará eventos extremos regularmente en todas partes, poniendo en evidencia la necesidad urgente de recortes en las emisiones, mientras estas alcanzan máximos históricos (COP26, Glasgow, Noviembre 2020).

En definitiva, parafraseando a José́ Pardo de Santayana, coordinador de investigación del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), hay tres grandes retos que las empresas tendrán que abordar con acierto para encarar con garantías el tiempo venidero: el ascenso de China y la posibilidad de que se convierta en unas décadas en la primera potencia mundial, el cambio climático y su impacto negativo en la habitabilidad del planeta, y la evolución global de la demografía y los reajustes que esto requerirá a todos los niveles de la economía internacional y la geopolítica. Y todo ello en el marco de una transformación tecnológica acelerada en la que, al contrario de lo que parece, el individuo podría dejar de ser el centro.

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