A vueltas con la estrategia

COVID-19: transitando del riesgo al siniestro

La pandemia y consecuencias del coronavirus han resultado ser un suceso de difícil evaluación probabilística pero con un gran impacto económico y social

Comercios cerrados
Comercios cerrados en Madrid / Getty

La Agencia Internacional de la Energía ha publicado sus últimas previsiones para el mercado del petróleo en este 2020. En su escenario central se espera que la demanda energética global caiga por primera vez desde 2009 debido a las incertidumbres generadas por la expansión del coronavirus y la fuerte contracción del consumo en China, que supuso el 80% del crecimiento el año pasado, y su impacto en el comercio y el transporte global.

Ya vimos como el Foro Económico Mundial (WEF, en inglés), en su último informe de Riesgos Globales 2020, incluía las pandemias como un riesgo de baja probabilidad pero de alto impacto y apuntábamos al coronavirus como una muestra de ello. Pero hagamos un repaso de lo que algunas instituciones prevén que va a ocurrir como consecuencia de la expansión mundial del COVID-19.

El pasado 5 de marzo, el think-tank Brookings calificó esta crisis como la tercera mayor de la época post-guerra fría, tras el 11S y el colapso financiero del 2008, y estima que puede tener un impacto económico tan severo como el de esta última. Su duración será clave para mitigar los riesgos financieros. Según Brookings, si la crisis alcanzara el otoño podrían dispararse las quiebras de empresas y las dificultades de los países mas vulnerables para enfrentar el servicio de la deuda, por lo que propone que los países mas fuertes tomen el liderazgo para reforzar la cooperación global y la asistencia a los mas débiles e, incluso, la suspensión temporal de las actuales sanciones a determinados agentes internacionales. 

“Si la crisis alcanzara el otoño podrían dispararse las quiebras de empresas y las dificultades de los países mas vulnerables”, Bookings

Según The Economist (5 marzo), un simple caso de contagio no diagnosticado puede suponer la propagación de mas de 3.000 nuevos contagios cada 6 semanas. La reducida cobertura en determinados países de los trabajadores en las situaciones de baja por enfermedad – como EEUU o Reino Unido- representa un incentivo para ir a trabajar aun presentando algunos primeros síntomas, en lugar quedarse en casa perdiendo progresivamente parte del salario. Esto es lo que se denomina “cadenas silenciosas de transmisión”

Goldman Sachs (28 febrero) estimaba que el potencial ajuste a la economía global puede suponer 5 puntos básicos en el crecimiento interanual del PIB del primer trimestre de este año y 2% en el segundo, aunque seguido de un repunte en la segunda mitad del 2020. No obstante, este repunte es contingente en la medida en que las autoridades sean capaces de controlar  la situación durante este mes de marzo. El PMI - Purchasing Managers Index - de China en febrero cayó a valores de 2004 lo que podría suponer una caída del PIB nacional por primera vez desde la muerte de Mao en 1976. Oxford Analytica (5 marzo) coincidía con GS y estimaba que si la pandemia queda controlada en abril – junio la probabilidad de una recesión global es reducida

El recorte de los tipos de interés puede ser insuficiente

En este contexto, GS prevé un recorte de tipos de 75 puntos básicos a mitad del ejercicio. Sin embargo, The Economist considera que una bajada de tipos puede no ser la solución toda vez que la crisis se podría materializar en falta de liquidez para las empresa y los individuos, por lo que serian necesarios además medidas de índole fiscal. El Bank for International Settlements considera que el 12% de las empresas de los mercados desarrollados no generan ingresos suficientes para el servicio de su deuda, y la FED que uno de cada 10 estadounidenses adultos no podrían afrontar un gasto imprevisto de 400 dólares (en EE UU las pruebas del COVID-19 son a costa del paciente).

En lo que se refiere a Europa, Stratfor (28 febrero) considera que la crisis supondrá interrupciones temporales tanto en las cadenas globales de suministro como en los flujos de viajeros. Cada año visitan Europa aproximadamente 6 millones de chinos y el turismo representa el 10% del PIB de Francia, el 13% en Italia y el 16% en España.

El impacto en la industria del norte de Italia (solo Lombardía y Véneto suponen el 30% del PIB de ese país) supondrán interrupciones en las cadenas de suministro europeas. Por otra parte, los riesgos asociados a la expansión del virus son un acicate para las iniciativas nacionalistas antieuropeas proclives a restituir controles de fronteras y de circulación de personas en el espacio Schengen. Esto podría hacer que la recuperación del ritmo de producción en las industrias fuera aun más lento, dado los previsibles diferentes ritmos de los posteriores levantamientos de las restricciones en cada país. El think-tank estima improbable una respuesta conjunta de Europa a la situación debido al rechazo de los países del norte a financiar un paquete de estimulo frente a los países del sur que presentan elevados niveles de deuda y déficit.

Morgan Stanley se plantea tres escenarios (3 marzo):  

  1. Contención de la pandemia en marzo. 
  2. Propagación del virus a nuevas regiones e interrupción del crecimiento global durante el 2º trimestre. 
  3. Persistencia del parón en el 3er trimestre y riesgo de recesión global. 

El banco considera el escenario 2 como el mas probable, alcanzándose el pico de contagios a finales de mayo, y en el que la desaceleración afectaría a la rentabilidad de determinados sectores intensificando el riesgo de crédito corporativo, disminuyendo el capex y reduciéndose la creación de empleo. En este escenario estiman un crecimiento global del 2,4% en la primera mitad del 2020, con la recuperación en el 2º semestre. 

El coronavirus afectará negativamente a la economía mundial por su impacto directo en China

Prácticamente en paralelo, la OCDE ha publicado su Interim Economic Outlook (2 marzo), en el que revisa su proyecciones del pasado noviembre y plantea un escenario base con una reducción del crecimiento global de 0,5 puntos porcentuales en el 2020, hasta el 2,4%, debido a una desaceleración breve de China. En el país asiático el PIB cae por debajo del 5%, tras el aumento del 6,1% de 2019, pero se recupera al 6,4% en 2021. En Japón, Corea y Australia, el crecimiento se ve afectado fuertemente por sus relaciones estrechas con China, seguido por una recuperación gradual. Los efectos se estiman menos graves en otras economías, aunque seguirían lastradas por la caída de la confianza y las alteraciones en las cadenas de suministro. Para el 2021 se estima un crecimiento del PIB del 3,25% por encima del previsto en Noviembre (+0,3pp). 

Según CaixaBank Research (IM03) el coronavirus afectará negativamente a la economía mundial por su impacto directo en China, un impacto indirecto a través de la reducción de los flujos comerciales, del turismo y de la confianza, y un impacto directo en economías fuera de China si el virus sigue extendiéndose. Sus estimaciones indican que el impacto negativo sobre el crecimiento global si China se desacelerara en 0,4%. se situaría en torno a 0,2%, con un efecto variable en función del grado de integración de cada economía con la economía china. Si China acabara ralentizándose 2,0%, la economía mundial podría reducir su crecimiento en torno a 1,0%. (900.000 millones de dólares aproximadamente). 

Consecuencias del coronavirus inciertas y engañosas

En definitiva, no existe un numero que refleje anticipadamente, de forma fiable, el impacto de la crisis del COVID-19 en la economía mundial. Lo que sí sabemos es el alto grado de incertidumbre que se esta instalando en todos los niveles de la sociedad. Y la incertidumbre puede llevarnos a sobre-reaccionar en áreas donde podrían no estar las claves del problema. Hay que recuperar el multilateralismo y seguir en la senda de la globalización como instrumento de difusión de cultura, mercados, bienestar y justicia.

Goldman Sachs califica al coronavirus como un “cisne negro”, un suceso de difícil evaluación probabilística pero con un gran impacto económico y social. La primera lección a aprender de esta crisis es que la formulación de nuestra estrategia, ya sea a nivel público o privado, debe incluir cisnes negros. Si no... algo falla (y fallará). 

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