Donald Trump impacta en los polígonos de España

Las decisiones políticas tienen efectos en toda la población y los aranceles que pretende imponer EE UU a productos españoles son un ejemplo

Getty

El primer censo serio que se hizo en España fue el de 1860, que se encargó poco después de que se creara en 1856 la Comisión General de Estadísticas del Reino, antecedente de lo que hoy conocemos como Instituto Nacional de Estadística. Aquel censo tuvo unos trabajos preparatorios muy importantes. Se hizo la lista de viviendas, se actualizó el nombre de los pueblos, se marcaron las limitaciones de las poblaciones y hasta se rotularon los nombres y números de las calles. Fue el primer censo que no tenía como único propósito la recaudación, que también.

De aquel censo salía un país con 15.645.072 habitantes, distribuida de una manera que hoy nos resulta irreconocible. La provincia más grande era Barcelona (726.267 habitantes), seguida por Valencia (618.032). Madrid (489.332) era la quinta. Sorprende encontrar entre las diez provincias más habitadas a tres de las cuatro de Galicia. Coruña (557.311) era la tercera; Pontevedra (440.259), la novena, y Lugo (432.516), la décima. Orense (369.138) no estaba muy lejos, la dieciséis. Poco que ver con la realidad de hoy, donde Coruña es la 11; Pontevedra, la 18, y Lugo y Orense se hunden hasta los puestos 38 y 41. Estas dos últimas tienen hoy menos población que hace 160 años.

Hay más evoluciones sorprendentes, pero traigo estos números para poner de manifiesto que las decisiones políticas tienen mucho que ver con estos cambios en la población, que la gente no se mueve por capricho, al menos no en masa. Latinoamérica está llena de gallegos no porque éstos fueran especialmente viajeros, sino porque en su territorio no veían futuro. Mientras, en otros territorios, como el País Vasco, se explotaron rápidamente las minas de hierro, se construyeron vías férreas y barcos para transportar primero el mineral y después hierro manufacturado. En otras zonas de España, como la Sierra de la Demanda, se quiso hacer lo mismo 50 años después, ya era tarde.

Pero no hace falta que repasemos la historia. Miremos lo que está pasando hoy y ahora con decisiones que se toman en la Casa Blanca, no en La Moncloa. La Organización Mundial de Comercio (OMC) ha autorizado a Estados Unidos a aplicar aranceles por valor de 6.900 millones de euros en castigo a las compensaciones públicas que habría recibido el consorcio europeo Airbus.

Las decisiones políticas tienen mucho que ver con estos cambios en la población, la gente no se mueve por capricho, al menos no en masa.

El ‘casus belli’ de Airbus

Airbus nació en 1967 por iniciativa de los gobierno de Francia, Reino Unido y Alemania, que querían desarrollar su propia industria aérea y no depender de Estados Unidos. En 1971 se incorporó España a través de Construcciones Aeronáuticas SA, que décadas después se integra totalmente en Airbus.

Pues bien, España, Francia, Alemania y Reino Unido van a ser los países damnificados por los aranceles que va a imponer Estados Unidos a partir del día 18 de octubre, si antes no lo remedia una reunión que tienen prevista para el lunes 14.

Lo sorprendente del caso es que un contencioso que empieza por las ayudas a la industria aeronáutica (anteriormente fue sancionado EEUU por ayudas de estados a Boeing) la van a terminar pagando los productores de aceite, queso, vino y otros licores de los mencionados cuatro países.

Por tanto, la protección que desde estos cuatro países se ha dado a la industria aeronáutica, que en España mueve 11.000 millones de euros al año y miles de empleos, va a tener consecuencias sobre los agricultores y la industria agroalimentaria. Lo podemos aterrizar mucho más: el polígono de La Rinconada de Sevilla, donde está el parque aeronáutico más grande, duerme tranquilo; en la modernísima fábrica de Ybarra Alimentación, en el Polígono Aceitunero de Dos Hermanas, inaugurada por el Rey hace apenas un año, están con pastillas.

Continúa leyendo