Economistas españoles que hicieron historia

Fernández Villaverde, Larraz, Ullastres, Fuentes… nombres cuya influencia produjo cambios decisivos en el devenir de España.

Raimundo Fernández Villaverde
Raimundo Fernández Villaverde / Gtres

La influencia decisiva de alguna persona en el devenir de la historia, el factor humano, está suficientemente acreditado para desacreditar teorías fatalistas o deterministas. Estos meses se ha materializado el preceptivo relevo del Presidente del Banco Central Europeo y caben pocas dudas de que la famosa frase de Mario Draghi en Londres el 26 de junio de 2012 “haremos lo que sea necesario para preservar el euro, y créanme, será suficiente” fue determinante para el euro y la unión europea. Pudo no haberlo dicho, pudo callarse y, la historia hubiera sido distinta. Pudo haber sido otro el presidente del BCE, el previsto era un ortodoxo alemán que nunca hubiera hecho la declaración de Draghi. Y la historia hubiera sido distinta… y a peor. Winston Churchill pudo haber callado en los días decisivos de mayo de 1940 y… ¿hasta hubiera llegado el expansionismo nazi?  

La historiadora Margaret MacMillan escribió un delicioso libro Las personas de la historia, sobre la persuasión y el arte del liderazgo para sostener con ejemplos la tesis del factor humano, la influencia determinante de personas que producen "divisorias", cambios decisivos en el devenir de la historia. Me quiero ahora referir a cuatro economistas españoles que a lo largo del siglo XX protagonizaron actuaciones "divisoria", que modifica el curso de los hechos.

Raimundo Fernández Villaverde

Arrancado el siglo, año 1900, Fernandez Villaverde ocupó el ministerio de Hacienda en un gobierno conservador que tenía que gestionar el llamado "desastre del 98" y sus consecuencias presupuestarias. Fernández Villaverde, que fue profesor de la Central (Hacienda y Mercantil), académico de Políticas Morales y de la Real Academia, consolidó la deuda pública, que estaba amenazada de bancarrota, e impuso un sistema fiscal moderno para la época con impuestos sobre rentas y beneficios (las utilidades) que suponían un sistema impositivo avanzado.

José Larraz

Concluida la Guerra (in)Civil con su consiguiente catástrofe económica el economista aragonés José Larraz ocupó la cartera de Hacienda durante el corto período de 20 meses. Dejó el ministerio por propia voluntad enfrentado con el falangismo cerril. En pocos meses Larraz consolidó la peseta (que estaba desahuciada), reformó el sistema impositivo para recomponer el Presupuesto, pagó la deuda pública, y puso en marcha leyes (que se llamaron Larraz) sobre alquileres y beneficios bancarios que fueron decisivas para una recuperación. Larraz fue profesor, académico, humanista y honrado. Sin su determinación la postguerra hubiera sido más cruel.

Alberto Ullastres

Profesor de Economía, luego embajador ante el Mercado Común, ocupó tras la crisis de 1957 la cartera de Comercio y junto a su colega de hacienda Navarro Rubio (también economista) articuló el Plan de Estabilización de 1958, de la mano del Banco Mundial que ayudó a su diseño y financiación, para poner punto final a una política económica fracasada (la autarquía militar-falangista) para iniciar una liberalización hacia la economía de mercado. Para convencer a Franco,  Ullastres y el grupo de economistas que le secundaban (Sardá, Varela, Fuentes, Rojo, Tamames), todos ellos profesores universitarios, puso en juego su capacidad de persuasión y de liderazgo. Sin Ullastres todo hubiera sido peor.  

Enrique Fuentes Quintana

También profesor de Hacienda Pública y académico (ocupó el asiento de Larraz), había rechazado la cartera ministerial varias veces, aceptó la oferta de Adolfo Suárez para ser Vicepresidente económico del gobierno constitucional de 1977. "Usted ocúpese de la economía que yo tengo bastante con la política", le propuso Suárez. En el breve  período de nueve meses (hasta que dimitió) fue actor determinante de los Pactos de la Moncloa. Convenció a Suarez tras una larga discusión nocturna en Moncloa de que había que convocar a los partidos para llegar un acuerdo  de política económica; propuso y defendió el documento de los pactos y fue determinante para que los partidos protagonizaron el "consenso constitucional". Sin la persuasión y la convicción de Fuentes (Don Enrique) las Pactos de la Moncloa no hubieran llegado.

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