Educación financiera: conceptos esenciales

Para concienciar a las personas de la importancia del ahorro periódico y la inversión parte primero hay que aprender las claves financieras básicas

Monsitj, iStock

Para resolver un problema primero hay que ser conscientes de la existencia del mismo. En temas de ahorro financiero y de mantenimiento del nivel de vida de una persona o de una familia, es imprescindible tener nociones básicas de un reducido número de conceptos financieros esenciales. Sin conocerlos es muy difícil ser consciente del problema con el que se enfrenta la mayor parte de la población para poder mantener un determinado nivel de vida en a partir del momento de la jubilación. Por ello, la educación financiera es fundamental para ayudar a concienciar a las personas de la importancia del ahorro periódico y de la inversión de dicho ahorro

El entorno actual de tipos de interés negativos, bajo crecimiento e inflación moderada tiene visos de permanecer durante un prolongado periodo de tiempo. Esta situación no es, en absoluto, exclusiva de España, sino que es compartida por la práctica totalidad de los países europeos.

Aunque conceptos tan lejanos para la mayoría de la población como inflación, activo sin riesgo o tipo de interés compuesto sean ajenos a prácticamente la mitad de la población española, es esencial el conocimiento de cómo afecta cada uno de ellos al bienestar futuro de cada ciudadano en concreto.

Inflación, poder adquisitivo e inversiones

A modo de ejemplo, aunque el BCE repite insistentemente que la inflación está por debajo de su nivel objetivo, e intenta que aumente a toda costa, el efecto sobre el poder adquisitivo de las personas de unos niveles de inflación bajos, pero positivos durante un largo periodo de tiempo, es evidente. La inflación mide la variación de precios de un mes respecto del mismo mes del año anterior de una cesta de la compra predeterminada. Pues bien, en los últimos 20 años, aunque la inflación ha estado contenida y sólo ha habido repuntes muy puntuales, la pérdida de poder adquisitivo por el aumento de los precios ha sido del 35%.  Es decir, con una determinada cantidad de dinero hoy se puede adquirir un 35% de bienes menos que hace 20 años con la misma cantidad de dinero.

La inflación es un impuesto invisible. Para que una persona consiga mantener el poder adquisitivo de su patrimonio, éste debería rentar al menos el porcentaje de incremento anual de la inflación.

Actualmente la rentabilidad del activo considerado “sin riesgo”, la Letra del Tesoro, ofrece una rentabilidad negativa del -0,46%. Es decir, el Tesoro cobra el 0,46% al inversor por permitirle custodiar su dinero durante un año. Las opciones tradicionales de los ahorradores más conservadores, las Letras del Tesoro y los depósitos, ya no permiten obtener una mínima rentabilidad. Ello obliga al ahorrador a transformarse en inversor si desea lograr una rentabilidad a su ahorro que al menos cubra la erosión de la inflación.

Ahorro: la sustitución el consumo actual por el consumo futuro

El binomio rentabilidad-riesgo es inseparable. A mayor rentabilidad esperada, mayor riesgo asumido. El concepto de riesgo es muy amplio y abarca muchas contingencias. Curiosamente, se suele considerar que las inversiones que ofrecen liquidez y una valoración diaria, como las acciones cotizadas o los fondos de inversión, son más arriesgadas que otro tipo de inversiones sin liquidez. Este tipo de inversiones tienen riesgo de valoración, pero otras, como los inmuebles, tienen riesgo de iliquidez en el caso de necesitar materializar la inversión en un reducido espacio de tiempo.

 

Para poder mantener un determinado nivel de vida en la jubilación es imprescindible ahorrar e invertir, sustituyendo consumo actual por consumo futuro

En cualquier caso, para intentar mantener un determinado nivel de vida en la jubilación es imprescindible establecer un sistema de ahorro, e inversión, periódico y recurrente. Ahorrar supone renunciar a consumo actual por consumo futuro. Inevitablemente supone un esfuerzo. Cuanto antes se empiece a ahorrar, y a invertir, menos exigente será el esfuerzo.

El tiempo y el interés compuesto, la acumulación de intereses sobre los intereses, son los dos grandes aliados del ahorrador. Gracias al interés compuesto, una inversión de 5.000 euros al 5% durante diez años, permite acumular un patrimonio de 8.144 euros. Si el plazo es de veinte años, el patrimonio alcanzaría los 13.266 euros. Los beneficiosos efectos del interés compuestos son más evidentes cuanto mayor es el plazo de la inversión.

Asistimos a una situación nunca vista anteriormente que pone en riesgo el poder adquisitivo de los ahorros de las personas. La única forma de hacer frente a esta situación es: primero, siendo consciente de ella; segundo, sabiendo que para poder mantener el poder adquisitivo del patrimonio es inevitable asumir riesgos; tercero, sabiendo que para poder mantener un determinado nivel de vida en la jubilación es imprescindible ahorrar e invertir, sustituyendo consumo actual por consumo futuro.

Continúa leyendo