El absurdo económico de los tipos de interés negativos

La política financiera del Banco Central Europeo de los últimos años ha incurrido en esta incongruencia que puede resultar peligrosa

Chistine Lagarde y Mario Draghi / Getty

Hace unos días Mario Draghi ponía fin a su mandato de ocho años como presidente del Banco Central Europeo. Durante este período ha bajado los tipos de interés de referencia de la zona euro en varias ocasiones hasta situarlos en el 0%. Los tipos de depósito (dinero que el BCE cobra a los bancos por sus excesos de liquidez diaria) los ha disminuido aún a un ritmo mayor. Se sitúan actualmente al -0,5% de rentabilidad anual. Esta incongruencia financiera, no contemplada en los libros de economía y finanzas hasta hace pocos años, da lugar a un completo absurdo económico.

Se le paga una rentabilidad al que pide prestado y se le cobra interés al que presta. Si es usted ahorrador habrá observado que su banco ya no le ofrece ninguna rentabilidad por sus depósitos. Si usted está endeudado, por ejemplo con una hipoteca, se habrá beneficiado con una elevada bajada de su cuota mensual en los últimos años. En España, de momento, las entidades financieras han trasladado ya estos tipos negativos a las grandes empresas y a los fondos de inversión que ya pagan por su liquidez. En otros países europeos los bancos han subido un escalón más y ya han comenzado a trasladar el coste que le supone estos tipos negativos a los depósitos de los ciudadanos.

La rentabilidad negativa se ha trasladado también a los bonos de muchas empresas y de los principales estados europeos con vencimientos tanto a corto como a medio y largo plazo. El bono alemán a 10 años (principal referencia de renta fija en Europa) ha llegado a ofrecer una rentabilidad negativa del -0,75%. Podríamos preguntarnos qué lleva a los agentes económicos a prestar dinero a cambio de pagar por ello.

Los motivos para este comportamiento irracional

En los libros de Microeconomía o de Finanzas del comportamiento sería considerado como un comportamiento irracional. En mi opinión, estos serían algunos de los motivos por los que se siguen comprando bonos a pesar de ofrecer rentabilidades por debajo de 0:

  • Por obligación.- Algunos fondos de inversión o pensiones y algunas aseguradoras tienen la obligación legal de dedicar una parte de su capital a la inversión en bonos o deuda pública.
  • Por especulación.- Algunos agentes económicos estiman que los tipos de interés podrían adentrarse aún en más en terreno negativo en el futuro. Estos especuladores compran deuda pública a largo plazo sin el objetivo de mantenerla hasta vencimiento, con la pretensión de revenderla a un precio más alto (lo que ocurriría si los tipos de interés siguiesen bajando aún más).
  • Por vías alternativas más caras. Los bancos comerciales están obligados a depositar sus excesos de liquidez (dinero que no han invertido o prestado) como depósito en el Banco Cental Europeo. Si el BCE cobra el -0,5% actualmente y un bono a corto plazo de una empresa solvente del Eurostoxx 50 ofrece un -0,3% quizás opten por aparcar parte de su liquidez en esta segunda opción (les supone un coste menor).
  • Por patriotismo.- Algunos inversores compran por este motivo bonos del Estado Español o de alguna Comunidad Autónoma sin importarles la rentabilidad que pueda ofrecer

La política monetaria tan expansiva de los últimos años y los tipos de interés negativos están obligando a algunos ahorradores a contratar productos de inversión de un mayor riesgo si desean obtener un mínimo de rentabilidad y no perder poder adquisitivo. La anómala situación podría tornarse peligrosa a largo plazo con la creación de burbujas en algunos activos de naturaleza conservadora (por ejemplo bonos de alta calidad crediticia o fondos de inversión de renta fija) al que ha estado entrando este dinero miedoso en los últimos años.

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