Hay empresas, profesionales…y hay “chiringuitos” y estafadores

Pese a lo que se pueda anunciar no hay recetas de éxito en los negocios pero sí gente que las vende.

Timo
Avid_creative , iSTOCK

Detrás de cada empresa o profesional serio, fiable, hay muchas horas de trabajo, formación, cualificación, capital invertido y clientes satisfechos. Hay una reputación, aunque no necesariamente tengas un historial centenario. Parece una perogrullada, pero no hay recetas para el éxito en los negocios. Y pese a ello, sigue habiendo pseudo-empresas/emprendedores/profesionales, que prometen el éxito en tiempos de necesidad, unido al corto plazo. Suelen ser oportunistas, y en el peor de los casos, estafadores que desarrollan actividades fraudulentas, aparecen y desaparecen al poco tiempo aunque el mal ya esté hecho. Aquí dejo las claves para “no picar” y saber distinguirlos. Y te lo cuento en primera persona porque en el mundo del coaching, no son pocos los perfiles o empresas “poco serias”. 

1. Abundan cuando hay incertidumbre o miedos

El caldo de cultivo de estos gurús, protoempresas, es la incertidumbre y el miedo generado, o bien por la escasez (de recursos, trabajo, tiempo..) o bien por la amenaza de un mal (como recientemente, lo ha sido la pandemia). Y es que parece mentira que hoy en día existan actividades, mal denominadas profesionales, que logren generar miles de euros a costa de la buena voluntad y la poca información contrastada. Desde el confinamiento a esta parte, personajes que se publicitan en distintas redes sociales con vídeos donde te van a mostrar el camino hacia el éxito, te darán las claves del superávit económico individual pese a la crisis colectiva, te “regalan” su curso, o su libro de finanzas y bolsa, con las claves para hacerse rico, lograr materias primas a bajo coste o chollos que nadie más ha descubierto, salvo ellos. En este caso, aplicaría aquello de que “en las crisis de los demás, está su oportunidad de estafarte”. En esto, es fundamental el marketing agresivo de baja clase: firmas que prometen productos “milagro” para curar el virus y otras que recurren a él para elevar sus ventas apelando al miedo de la población, haciendo campañas. “Ahí, puede haber de todo: aluvión de ofertas y publicidad; aunque conviene diferenciar fraudes y mentiras de la mala praxis, que no son delitos sino marketing dudoso desde el punto de vista ético", como señaló la directora de la Confederación de Consumidores y Usuarios de Madrid, Itziar Marín.

2. Se sitúan en el corto plazo: la necesidad

Te preguntarás por qué logran su objetivo, cómo es posible que alguien muerda el anzuelo. Pues bien: ni más ni menos que por la necesidad de la víctima o el incauto. Le pasó hasta al Gobierno hace unos meses al comprar una partida enorme de mascarillas sin certificado CE proveniente de China…Con lo que nadie estamos a salvo de ello porque algunos son auténticos magos de crear la apariencia de salvación para cubrir la necesidad imperante que tienes. Sin ir más lejos, desde que comenzó a propagarse el coronavirus por España, empezaron a surgir compañías que trataban de sacar provecho de la situación a toda costa, ya sea a través de fraudes y actividades ilícitas o simplemente utilizando la epidemia en su beneficio. Ciberestafas que utilizaban como señuelo el coronavirus con la peligrosidad de webs que ofrecían falsos diagnósticos de la enfermedad. La Policía Nacional llegó a cifrar en 12.000 páginas web descubiertas, o empresas que vendiendo a precios desorbitados productos sanitarios como mascarillas, respiradores o geles desinfectantes por el desabastecimiento. 

3. Venden de todo y para todos, sin ser Amazon

Una vez dan con el sujeto comprador o posible contratante, exploran todas sus posibles necesidades y no sólo te ofrecen cubrir tu primera necesidad (física o psicológica) sino que “te colocan”, literalmente, más productos o servicios que son los que inflacionan sobremanera el coste inicial (de tal manera que además, te hacen pensar que estás ahorrando una barbaridad a cambio de un auténtico chollo que va a colmar todas tus necesidades). Empresas de telemarketing que utiliza el marketing telefónico para ofrecer empleo en los call centers para cubrir las necesidades de la epidemia, siempre que realices un curso de preparación previo pago de 100 euros. O una editorial denunciada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) por vender un aceite esencial “que cura” el coronavirus. Muchas veces, se trata de aprovechar la situación, para contratar servicios de videoconsultas médicas para que además, el usuario haga un acto solidario al descongestionar la sanidad pública.  

4. Carecen de visión a medio o largo plazo

Lo que hace que un cliente obtenga mucho más que lo que compra es lo que le aporta haberte contratado más allá de un producto o servicio contratado. Ahí está el medio y largo plazo. Y eso es algo que todos debemos preguntarnos como clientes y consumidores. Es relativamente sencillo comprobar si una empresa o profesional cuenta con esa trayectoria pasada pero también futura. Date un paseo por su actividad en redes sociales (en LinkedIn, Twitter, Facebook, Instagram..), busca en Google noticias, imágenes, reseñas.. Si lo hacemos para un restaurante, ¿cómo no lo hacemos con compras de mayor importe o impacto? Hoy todo está a golpe de un click y eso es maravilloso porque contrasta lo que dice con lo que hace, con quién se relaciona profesionalmente como marca, qué planes tiene para el futuro inmediato... Tan importante es lo que hace una empresa, un profesional, como cómo, con, por y para quién hace las cosas.

Hay una gran diferencia entre contratar a una empresa, a un profesional que cuenta con un ecosistema de clientes, empresas, entidades sin ánimo de lucro donde contribuye porque cree que es fundamental su función social, que hacerlo desde el “compra ahora, aprovecha el descuento”, etc..y no desarrollar una actividad más allá de 3 meses vista o cuando cerré la venta… 

A menudo en YUcoach, les trasladó a nuestros clientes que gracias a su contratación, posibilitan que impartamos formación en emprendimiento y reskilling para los seniors de Generación Savia, para emprendedoras de Womenalia o para los jóvenes del programa Empresa de Fundación Prodis.  

5. Una última reflexión

En nuestro caso, lo tenemos claro desde el principio. El día que acaben los chiringuitos y estafadores, será el día en que el consumidor, el contratante, revise todos estos parámetros, también a golpe de click. Compruebe lo que incluye el contrato de prestación de servicio o adquisición de producto. El día que el cliente no olvide el retorno de hoy para asegurar el de mañana y el necesario consumo consciente y responsable. 

Ese será el día en que como empresas, profesionales, creamos y contemos con organizaciones no sólo rentables, sino que aporten valor a través de “un mañana” para seguir sumando a la comunidad. Y lo hagamos a través del servicio a los clientes pero también a través de actividades pro bono ligadas a la responsabilidad social y el futuro de la sociedad. Eso, marca y marcará la diferencia. Que no nos engañen.  

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