La liberalización del los trenes de pasajeros, el último paso de un largo camino

La apertura del mercado del transporte ferroviario nacional de pasajeros culmina un proceso impulsado desde hace muchos años por Unión Europea para abrir a la competencia el sector

Trenes en la estación madrileña de Atocha / GTres

España, al igual que el resto de sus socios comunitarios, está inmersa en un proceso de apertura del mercado de transporte ferroviario interior de pasajeros. Hace ya más de una década que los diferentes países de la Unión han tenido que ir preparando su legislación y sus mercados de transporte ferroviario a una progresiva apertura de los mismos. Los diferentes paquetes de directivas comunitarias han ido imponiendo a los estados miembros la apertura a la competencia, primero, del transporte internacional y nacional de mercancías; en segundo lugar, la apertura del mercado de transporte internacional de viajeros y, finalmente, tras un largo camino, la apertura del mercado más importante: el transporte nacional de pasajeros.

En enero de 2021, con toda probabilidad, veremos trenes diferentes a los de RENFE circulando entre Madrid y Barcelona, hacia el Levante o a Andalucía: Córdoba, Málaga y Sevilla. Quienes hayan viajado en tren a Barcelona Sans en los últimos años habrán podido ver unos trenes distintos a los habituales de alta velocidad de Renfe con las siglas de la compañía francesa SNCF. Se trata de los trenes internacionales que conectan el sur de Francia con Barcelona. Pero a partir del año próximo veremos trenes de otras compañías -todavía no sabemos de cuales- en Atocha; en Sevilla-Santa Justa; en Málaga- María Zambrano; en Valencia- Joaquín Sorolla, etc.

La apertura de un mercado que ha vivido en régimen de monopolio durante años no es un proceso sencillo, ni mucho menos. Hoy día, todas las instalaciones ferroviarias están al servicio del operador Renfe: las estaciones, los talleres de mantenimiento o los depósitos. Los surcos de circulación, lo que en aviación llamamos los slots, son los que Renfe decide conjuntamente con ADIF. Los espacios de venta de billetes, de atención al público, las llamadas salas VIP, son de uso exclusivo de Renfe. Renfe, en los viajes combinados que requieren transbordo de trenes, solo tiene que coordinarse consigo misma.

Todo este mundo tiene que cambiar y puede imaginarse que no es sencillo. Es al administrador de la infraestructura, a ADIF, al que le corresponde gestionar este proceso bajo la supervisión de la CNMC: la selección de los nuevos operadores; velar porque tengan acceso en pie de igualdad a las instalaciones ferroviarias; estaciones y particularmente a los talleres de mantenimiento; etc.

Todo este mundo tiene que cambiar y puede imaginarse que no es sencillo

Primero la larga distancia, después los trenes regionales y de cercanías

Este proceso de apertura del mercado interior de pasajeros se va a instrumentar en dos fases. Una primera, la que ya está en marcha y que deberá concluir con los nuevos operadores autorizados para circular por las vías desde enero de 2021 (exactamente desde el 14 de diciembre de 2020), que comprende los denominados servicios comerciales. Básicamente los servicios de larga distancia. En una segunda etapa, se abrirá a la competencia el mercado de las denominadas Obligaciones de Servicio Público; es decir, los trenes de cercanías y regionales o de media distancia que reciben subvenciones de los Estados para poder mantener un precio del billete asequible para todos y unas frecuencias de servicios suficientes que haga posible la movilidad interterritorial, aunque no sean rentables para el operador. RENFE podrá mantener estos servicios durante los próximos 10 años e incluso disfrutar posteriormente de una prórroga de otros 5 años más.

Es evidente que desde el punto de vista de la gestión de la infraestructura y de la organización del mercado la situación será más compleja que cuando solo existe Renfe, pero afortunadamente, ya todos hemos experimentado los beneficiosos efectos de la apertura de mercados a la competencia. En los teléfonos móviles, en las gasolineras, en el suministrador de energía eléctrica o gas, en el precio de los billetes de avión, etc.

Es verdad que en el mercado ferroviario no cabe esperar que encontremos más de tres operadores al final del proceso, pero todos estamos esperanzados en que la apertura nos traerá una sana competencia en precios y en servicios a los usuarios y estimulará, por el lado de la oferta, el desarrollo empresarial, la innovación y la creación de empleo. España es ya una potencia mundial en los servicios de alta velocidad. Renfe ha conseguido una altísima reputación como operador a nivel mundial. La apertura del mercado y la competencia hará todavía más robusta nuestra industria ferroviaria.

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