Las tareas pendientes de la industria textil

La crisis del coronavirus debería servirle al sector de la moda como llamada de atención y ponerse manos a la obra para acometer una transformación necesaria desde hace tiempo.

Industria textil
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La crisis sanitaria y económica derivada de la Covid-19 ha llegado en un momento en el que muchas voces reclamaban, reclamábamos, una transformación del sector. La sobreproducción en el sector de los últimos años ha llevado a la moda a convertirse en una amenaza para el medio ambiente. Este ritmo acelerado está directamente relacionado con unos costes de producción muy bajos a los que solo las grandes empresas del sector podían llegar. 

Así, las empresas que apostamos por otro tipo de producción, con tejidos y materiales de mayor calidad, nos vemos obligadas a reducir al máximo el margen de beneficio para poder competir con la ya famosa fast fashion

Una promesa rota por el coronavirus que puede ser una oportunidad

Poco a poco, empresas y consumidores, sobre todo en los últimos dos años, empezábamos a ser conscientes de la necesidad de cambiar el funcionamiento del sector. 2020 prometía ser un año de cambios y de concienciación. Lo que no esperábamos es que llegase una pandemia mundial que nos obligase a parar de la manera en la que hemos tenido que hacerlo. 

Este parón forzoso puede convertirse en la oportunidad para llevar a cabo la transformación que andábamos buscando. Para llevarla a cabo tenemos que hacer frente a cuatro retos, que se suman a las complicaciones económicas derivadas de la crisis sanitaria. 

  • Frenar el impacto medio ambiental: la industria textil es la segunda más contaminante del mundo y, a su vez, una de las más afectadas por los efectos del cambio climático. Los cambios bruscos de temperatura y la “pérdida” del otoño y la primavera, ha afectado enormemente a las ventas de productos de moda. Para alcanzar este reto es necesario reducir la sobreproducción, apostar por materiales beneficiosos para el medio ambiente y cambiar los hábitos de consumo.  
  • Transformación de los procesos de fabricación y distribución: la revolución tecnológica es otra de las tareas pendientes del sector. La inmediatez que ha instaurado en nuestras vidas internet ha obligado a las tiendas a ir un paso por delante y adaptarnos a los gustos de los clientes mucho más rápido que antes. Esta renovación de los procesos de fabricación y distribución contribuirá a satisfacer las demandas de los consumidores y reducir el impacto medioambiental.
  • Reeducar al consumidor: es uno de los retos más importantes y, a su vez, más complicados de conseguir. Hasta ahora, las grandes cadenas textiles nos permitían renovar nuestro armario, cada temporada, a precios muy bajos y con prendas de baja calidad, que nos obligan a renovarlas cada poco tiempo. De esta manera, se contribuye enormemente a la sobreproducción que mencionábamos anteriormente, además de generar una enorme cantidad de residuos. Por ello, es importante que como consumidores nos concienciemos de que debemos consumir menos y mejor. Es decir, optar productos de mayor calidad, que duren más en el tiempo.
  • Alcanzar la omnicalidad: la omnicalidad supone la integración de todos los canales existentes en el mercado. Es decir, permite que si un cliente inicia una compra por una vía pueda continuarla por otra sin ningún problema. Esto exige que los procesos de compra online deben estar totalmente integrados con la venta física, y viceversa. Al igual que el confinamiento ha obligado a las empresas a adaptarse al teletrabajo en tiempo record, muchas tienda que hasta el momento no lo contemplaban, van a tener que potenciar con mayor fuerza la venta online. 

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