Messi, 'més' que un club

La salida del astro argentino del club que lo vio crecer hasta ser uno de los mejores futbolistas de la historia, ha sacudido este verano al planeta del fútbol. El desenlace de esta novela deja varios aprendizajes también para el universo empresarial en este nuevo mundo que estamos viviendo. El principal: quién define la cultura de una organización y por qué.

Messi
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Arrancamos las vacaciones en julio con un notición que no ha dejado indiferente a ningún seguidor del fútbol. Messi deja el club en el que ha estado durante 21 años y parecía que sin un destino claro en un primer momento. La noticia nos hace reflexionar quién definió a quién: ¿hizo Messi al Barcelona actual, a su cultura y a sus valores o es Messi quien es, gracias al Barcelona?

Si llevamos esto al mundo empresarial, surge la pregunta obligada: ¿las culturas organizativas, atraen el talento, lo alimentan, lo mantienen y lo hacen desarrollarse hasta alcanzar el máximo potencial dentro de esa organización? O, por el contrario, ¿son las estrellas que llegan las que cambian a la organización y es la organización la que se adapta a este talento y crece con él. Sin duda es una mezcla de ambos. Es decir, la cultura atrae el talento. Pero, a su vez, una empresa que tenga dentro de su estrategia verdaderos planes de retención y captación del talento tiene que evolucionar para dar cabida a los mejores. Es decir, se tiene que producir una simbiosis entre talento y cultura organizativa para construir el éxito de una organización.

Si volvemos al caso Messi, en sus declaraciones de despedida, habló de como lo que le había atraído siempre del Barcelona era su filosofía como club, sus aficionados, la ciudad. Gracias a ese conjunto de factores pudo labrar todos los éxitos deportivos, que van desde logros individuales (bota de oro, balón de oro) a triunfos colectivos (varias Champions, Ligas, entre otros).

Un equipo de fútbol es como una empresa: en su mejor expresión funciona con un engranaje de cultura de colectiva. Un equipo que se compone del 'presidente' del club y el 'personal administrativo', los 'futbolistas', el 'entrenador' con su equipo de trabajo, 'utilleros', 'masajistas'. Y aquí es donde el Barcelona ha marcado una novedad: ha ido cambiando su forma de ser con Messi. Los culés fueron adecuando su forma de juego al estilo de Messi; contrataron entrenadores y jugadores que cumplieran con el agrado de Messi. La adaptación mutua llegó hasta tal punto que se hablaba de que el Barcelona era Messi. A su vez, el “Efecto Messi” permitió, según los expertos, desarrollar grandes jugadores simplemente por estar conviviendo en un entorno marcado hasta la médula por las características de un jugador ganador en un club ganador. Entre los más mencionados siempre están nombres como Busquets o Piqué, entre otros. Y es aquí donde la historia que escribieron Messi y el Barcelona en las últimas dos décadas marca su principal enseñanza para el mundo empresarial del futuro

Las lecciones para las organizaciones

El mejor camino para cualquier empresa ante una tesitura como la que ha vivido el Barcelona, es por supuesto, mantener el talento, alimentarlo. Sin embargo, por otro lado, la empresa siempre deberá tener claras su visión y su estrategia. A pesar de la genialidad de todo fichaje, es la empresa la que debe tener muy claro su propósito, ya que lo que vincula al talento como activo de la organización es la estrategia empresarial. A lo largo de la historia del fútbol se han dado muchos casos de fichajes estrella que eran grandes jugadores y que luego han fracasado estrepitosamente al no estar alineada la filosofía del club que los fichó con la mentalidad del jugador. No hacerlo y ser inflexible e impaciente en la gestión del talento dentro de las organizaciones hará una empresa rígida a la hora de tener que cambiar. La organización quedará a merced de las fuerzas del mercado cuando el factor que definió su cultura quede obsoleto o haya desaparecido.

Una vez definido entonces este propósito, la gestión del talento tiene que estar alineada con él. El talento, dentro de una empresa, está para fomentar y ejecutar esa visión por eso también, esta visión tiene que ser permeable al talento existente.

Mantener el talento nos permitirá incorporar nuevos colaboradores y así crecer, porque no hay mayor atracción que ser parte de un equipo ganador, dentro de una cultura ganadora. Es esta simbiosis “ganadora” la que le hace retarse a uno mismo y, así, dar el máximo a la organización.

En España, aunque muchas empresas están creando planes de retención de talento, la sensación es que el principal objetivo de no pocos de estos planes es meramente cumplir con un check list más que creer verdaderamente en la importancia del talento para la organización. Demasiadas veces vemos que sigue existiendo la máxima de: “El que quiera que me siga. Y el que no esté a gusto, ya sabe dónde está la puerta”. Las cifras así lo avalan, según la Fundación COTEC para La Innovación, España, en 2020, estaba en la trigésimo segunda posición de 96 países en la retención del talento a nivel mundial. En Europa, ocupábamos la vigésima posición entre 38 países. Estas cifras no son muy esperanzadoras en un mundo empresarial donde cada día es más importante la captación, el desarrollo y el mantenimiento del talento en las empresas.

Al final, el Barcelona no fue capaz de retener a Leo Messi, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Queda claro que tardaremos en ver qué supondrá esto para el club. ¿Tendrá el Barcelona que abordar cambios en su estrategia al perder a Messi y cómo afectará este cambio estructuralmente al club? Por otro lado: ¿y Messi? ¿Volveremos a ver al mismo Messi en el Paris Saint Germain? En este destino para el jugador que se define como argentino-catalán, estará arropado por un equipo que puede llegar a ser el mejor de la historia. Los primeros pasos apuntan de nuevo a como Messi se está convirtiendo en un imán para el talento como supo hacer en el F.C. Barcelona. Sin embargo: ¿veremos allí florecer al mismo Messi o a una versión diferente al jugar en una empresa diferente con una cultura diferente?

En pocas palabras, ¿ser o no ser? O ¿ser Messi? Hay que responderse si el talento hace a la empresa o la empresa hace al talento. En definitiva: Messi es más que un club.

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