Nómadas

Al igual que a la Antigua Atenas, una mala gestión de las consecuencias de una pandemia puede convertir a las empresas tecnológicas españolas en meros nómadas que van recolectando superfluamente oportunidades coyunturales.

Templo griego
Ruinas del templo de Zeus en Atenas / Getty

Todas las generaciones viven o han vivido una pandemia o una guerra. O las dos cosas. Algunas tan extrañas como el baile de San Vito y otras devastadoras pestes como la, mal llamada, Gripe Española. Todas han sentado ciertos precedentes culturales y otras incluso han supuesto profundas transformaciones. Y pienso, mirando atrás, que pocos vicios son más perniciosos en esta situación que la sobreponderación derivada de multiplicar prepotencia e impaciencia.

Hace muchos años y en pleno germen de las democracias, se propagó una enfermedad infecciosa que se llevó con Pericles a las últimas virtudes áticas y supuso el principio del fin de la edad de oro de Atenas. Las ciudades-estado dependientes de Atenas vivían una posición privilegiada en plena Guerra del Peloponeso, cuando estalló una enfermedad que diezmó a la población en tres oleadas. 

La cuna de la democracia recibió un duro golpe que puso en duda su hegemonía y riqueza. La misma generación que había visto tanto oro y ‘talentos’ se racionaba ahora hasta el alimento; pero seguía mirando con cierta altura al futuro. Si se hubieran mantenido con perfil bajo en los siguientes años quizá pronto hubieran vuelto a ser fuertes, a liderar un número mayoritario de aliados del Hélade y quizá incluso a plantarse con su imponente ejército ante su eterna adversaria, Esparta. Pero la impaciencia por recuperar la gloria les llevó a una desventurada campaña que hizo sucumbir la flota ateniense contra las costas de Siracusa, con apenas alguna pequeña escaramuza en el haber. 

La impaciencia por recuperar la gloria llevó a Atenas a una desventurada campaña que hizo sucumbir la flota ateniense contra las costas de Siracusa

A cientos de kilómetros de casa, Atenas se hizo lejana de sí misma, en una campaña que les convertía en nómadas e inexpertos y que, sobre todo, dejaba atrás y olvidadas las profundas raíces de una sociedad que las tenía todas consigo para emerger de entre sus ruinas en un plazo medio. La impaciencia por recuperar la gloria les hizo asumir unos riesgos innecesarios contra una crisis pasajera. Lo hicieron porque tenían los barcos y tenían el orgullo; tenían la capacidad de pivotar sus objetivos estratégicos y así hicieron. Más tarde, la realidad les adelantaría por la derecha.

La prepotencia por la capacidad de pivotaje es un elemento también muy común en las empresas de nueva creación tan adaptadas a la nube, nativos digitales con una posibilidad absoluta de deslocalizarse. El resultado está ahí, en pocos días muchas  start-ups han adaptado sus soluciones para resolver los problemas generados por el COVID 19. En este sentido, la tecnología y las soluciones que ofrece el cada vez más saludable ecosistema de start-ups español tienen la posibilidad de ofrecerse a nuevas aplicaciones. Inteligencia Artificial para calcular un aforo seguro o machine learning para garantizar suministro de material médico. 

Una realidad transitoria pero peligrosa

Y esto es muy bueno siempre y cuando no nos convirtamos en meros nómadas que van recolectando superfluamente oportunidades coyunturales, y se mantenga la vista puesta en el camino original. Porque la realidad actual es transitoria. Los desvíos y atajos no solo serán viables, si no que deberán aplicarse, si se encuentran en la misma zona de conocimiento. Sin embargo, los líderes de estas empresas deben mirarse en términos de tiempo más amplios y calcular que las expediciones que inicien hoy deberán, en un principio, revertirse pronto.

Porque, aunque estamos acostumbrados a unas velocidades altas por las posibilidades que la tecnología y la inmediatez del conocimiento nos ofrecen, lo cierto es que esta crisis quedará como una mota de polvo en la primera mitad del siglo XXI. La realidad está a la vuelta de la esquina, con algunos cambios, pero volverán los problemas y carreras tecnológicas de siempre. 

La realidad está a la vuelta de la esquina, con algunos cambios, pero volverán los problemas y carreras tecnológicas de siempre.

Por ello, es importante no alejarse demasiado del camino y demostrar que el conocimiento y know-how que una start-up es capaz de crear sobrevive más tiempo del que dura cada circunstancia. Forjar un futuro sólido puede pasar por mantenerse estático en tiempos revueltos, aprendiendo, fortaleciendo relaciones con los clientes y proveedores de siempre e incluso incorporando nuevos productos y servicios a la cartera. Que todo lo demás sean meras distracciones pasajeras y fácilmente reversibles. 

Porque cuando todo pase, los bares cerrados abrirán con alegría y los clausurados reabrirán con fuegos artificiales. Volveremos a encontrarnos a nuestros vecinos en hoteles en Bali y a llenar playas, estadios y fiestas de pueblos por toda España. Todo va a volver a la normalidad en una magnitud de meses (¿2? ¿24?) y entonces quedará de relieve quién se esforzó en parar el golpe y quién estaba a por uvas tratando de conquistar Sicilia. 

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