Por qué son vitales las relaciones públicas para impulsar tu 'start-up'

A pesar de las nuevas plataformas de visibilización que ofrecen el entorno digital y las redes sociales, los medios de comunicación siguen detentando un papel esencial a la hora de posicionar y dar prestigio a cualquier empresa.

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Las relaciones públicas (comúnmente denominadas PR, de Public Relations) son, junto a otras socialmente menos aceptadas, una de las actividades más antiguas hasta ahora conocidas. El concepto PR es muy amplio, pues abarca y ha abarcado varios campos conocidos desde su origen hasta hoy. Cuando un juglar recitaba las hazañas del Mío Cid, estaba realizando labores de relaciones públicas; cuando de jóvenes repartíamos flyers para una discoteca, también; y, por supuesto, cuando gestionamos una entrevista para un cliente en un medio de comunicación de prestigio, más aún.

A través de este proceso de transformación, se podría decir que, de tácito acuerdo, se ha llegado concebir las relaciones públicas como las actividades llevadas a cabo, generalmente por una agencia, para la aparición de sus clientes en los medios de comunicación, tratando, claro está, de otorgar prestigio a la marca. De hecho, la Real Academia Española lo deja claro: “Actividad profesional cuyo fin es, mediante gestiones personales o con el empleo de las técnicas de difusión y comunicación, informar sobre personas, empresas, instituciones, etc., tratando de prestigiarlas y de captar voluntades a su favor”.

El juglar que narraba las hazañas del Mío Cid también estaba haciendo relaciones públicas

Y ya que hablamos de empresas, ¿hasta qué punto es importante para una start-up figurar en prensa, radio o televisión? Mi experiencia me dice que no es importante. Es vital. Si hay un tipo de organización que se puede beneficiar de estar presente de modo continuado en los medios son aquellas de reciente creación porque, ¿qué conclusiones desgrana inequívocamente el lector de una entrevista a un emprendedor?

En primer lugar, verá que has sido capaz de crear un producto, servicio o marca lo tan atractiva que resulta noticiable. También percibirá que tienes algo interesante que contar, que tu discurso es potente, capaz de competir en el “mercado de la atención”, como bien lo califica el experto publicista José Antonio Alguacil León. Y que has logrado un gran hito que merece difusión. En otras palabras: te entrevistan porque eres bueno en lo tuyo, porque tu marca es un sinónimo de éxito.

Como se dice coloquialmente: no sólo hay que ser bueno, sino también parecerlo. Es lógico que un neonato empresarial que acaba de aterrizar en el mercado con su start-up no pueda competir con los grandes actores empresariales que llevan años sobre el tablero de juego. Pero lo que sí puede hacer es robarles el foco.

Sólo así una empresa de reciente creación puede dotarse de altas cuotas de visibilidad y prestigio, dos ingredientes clave en el proceso de expansión de un nuevo negocio. Y lo mejor de todo es que este impacto que se produce en el mundo analógico se replica en uno aún mayor: el digital.

Gracias a las apariciones en las ediciones digitales, las start-ups escalan posiciones en los buscadores (posicionamiento SEO) a un ritmo frenético. De hecho ya existe una macro industria en torno a los conocidos backlinks -enlaces que recibe una página a través de otros enlaces-, pero esa es otra historia.

Gracias a las apariciones en las ediciones digitales, las 'start-ups' escalan posiciones en los buscadores a un ritmo frenético

La visibilidad es clave para darse a conocer, para alcanzar al mayor número de clientes potenciales. Los medios garantizan precisamente una comunidad fidelizada donde uno puede encajar con éxito su mensaje y enamorar a su público objetivo. Lógicamente, en la actualidad existen herramientas enfocadas exclusivamente a este propósito, como las redes sociales, que además ofrecen plataformas de segmentación para llamar directamente a la puerta de tu cliente. Sin embargo, no se puede obviar que, durante décadas, el mercado de la visibilidad ha estado gobernando por los canales de la información tradicionales y que, a día de hoy, estos todavía juegan un papel crucial.

El prestigio es, sin duda, aquel atributo que ninguna red social ni ninguna otra plataforma va a poder proveer con tanta capacidad como lo hacen los medios. Son un sinónimo de calidad. Durante mi trayectoria dirigiendo mi propia agencia de comunicación he trabajado con decenas de empresas y profesionales que me decían: “Tengo un gran impacto en digital, pero ninguno en medios. Necesito aparecer en ellos para posicionarme como referente en mi sector”.  Porque, como todos sabemos, no hay mejor efecto que el de “mamá, salgo en la tele”. Y esa es la gran virtud de la presa, la radio y la televisión: tener la capacidad de consagrarle a uno como experto.

Abordando este tema tampoco podemos obviar que la mayoría de las start-ups buscan en su etapa inicial levantar financiación. De hecho, no son precisamente pocas las que gracias a su trayectoria en medios de comunicación y al ruido que han generado logran con mucha mayor presteza ponerle un fino lazo a su producto y animar al inversor a que abra sus bolsillos.

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