A VUELTAS CON LA ESTRATEGIA

El perfil humanista de la estrategia empresarial

La falta de expertos en geopolítica lastra la capacidad de las empresas para ser conscientes de su entorno geopolítico y entender la interrelación de los factores

Photo by Giammarco Boscaro on Unsplash

El proceso de formulación de estrategias se va haciendo progresivamente más complejo para las compañías multinacionales debido a la creciente dificultad de estimar los futuros posibles. La naturaleza multipolar de la situación geopolítica actual y su impacto en las cadenas globales de valor (GVC), la superposición de aspectos regionales, nacionales y sectoriales, el surgimiento de competidores globales provenientes de mercados no tradicionales y un ritmo de cambio acelerado por el desarrollo tecnológico acentúan la dificultad de construir escenarios a largo plazo. El profesor Felipe Sahagún, asignaba recientemente coordenadas geográficas a los principales focos actuales de desequilibrio.

El estudio realizado por la Millikin University sobre las prácticas utilizadas por las corporaciones en la gestión de los factores geopolíticos, y sus interconexiones con los negocios, refleja que los retos a los que se enfrentan las compañías incluyen el saber qué información buscar y asegurar su calidad, tener capacidades para analizarla correctamente, la falta de preparación y de conciencia política para ser conscientes del entorno geopolítico y entender las interrelaciones entre los factores, y todo ello impregnado de incertidumbre. En general, el estudio identifica la falta de expertos en prospectiva geopolítica en los equipos de Planificación Estratégica de las empresas, lo que podríamos interpretar como indicador de un déficit de Humanismo en las organizaciones.

Entender cómo la geopolítica, de marcado carácter antropológico, puede afectar a los negocios exige a las compañías disponer de capacidades para el estudio de la historia y de la realidad política de los países y regiones en los que operan, así como para desarrollar una comprensión profunda de sus entornos. Para ello, en la coyuntura actual, los equipos humanos del área de Estrategia deben combinar formación humanista e inteligencia local/regional, como complemento de sus capacidades en Data Science y Big Data en el análisis de tendencias, sin olvidar que el punto de partida para el análisis geopolítico desde los negocios es realizar las preguntas correctas.

Entender cómo la geopolítica puede afectar a los negocios exige a las compañías conocer la historia y la realidad política de los países y regiones en los que operan

Los equipos de Estrategia que pretendan entregar visiones de largo plazo robustas a su Consejo de Administración deben no solo disponer de las capacidades clásicas de análisis estratégico sino, también, dominar disciplinas tales como la geografía, la política, la economía, la sociología o la historia. En definitiva, el humanismo, como complemento de la razón, la ciencia y el progreso. Estas “nuevas” competencias, que no debieran de haberse perdido nunca, son las que permitirán que algunas compañías superen los niveles actuales de vida media (12 años).

Más colaboración, compromiso y agilidad en las empresas

La recuperación del perfil humanista, tanto en los equipos de análisis y planificación estratégica como en todo el equipo directivo de la empresa, deberá permitir además mejorar el espíritu de colaboración y compromiso y dotar a la organización de mayor agilidad.

La conformación de los equipos para el desarrollo estratégico de las compañías, dentro del ciclo habitual de planificación, hace que en ocasiones emerjan muchas de las miserias de las hiper-organizaciones: luchas de poder y protagonismos, solapamientos de competencias, compartimentación y nichos aislados de conocimiento, falta de colaboración, dificultades para compartir, y un largo etcétera que se podría resumir como “déficit de talento. Y es aquí donde el Humanismo supone una ventaja adicional para la organización, toda vez que la cultura, en el sentido mas amplio de la palabra, hará de antídoto contra los defectos de las personas que la componen y le dotará de una mayor sensibilidad, flexibilidad y rapidez de respuesta ante cambios drásticos en el entorno. En definitiva, las características de las organizaciones ágiles.  

Un perfil humanista hará que la organización entienda mejor lo que está pasando ahí fuera, se sienta empoderada y pueda realizar una gestión más efectiva del riesgo

Este perfil humanista hará que la organización, y específicamente el Equipo de Estrategia, entienda mejor lo que está pasando ahí fuera, se sienta empoderada y pueda realizar una gestión más efectiva del riesgo. No se trata solo de los algoritmos, de los factores, de los procesos, de los modelos. Sino, también, de la capacidad de escuchar, reflexionar, colaborar y trabajar en equipo para obtener la visión mas completa de lo que pueda depararnos el futuro.

Formar a unos y preparar a la alta dirección

Esto exige dos líneas de actuación en las empresas. Por un lado la formación en disciplinas de negocio para esos nuevos recursos de perfil humanista. Y, por otro, la preparación de la alta dirección en la comprensión de la complejidad global en la que se desarrollan actualmente los negocios. Una complejidad que puede no percibirse en el corto plazo.  En el primer caso, habría que aprovechar la actual transición hacia la digitalización total y la industria 4.0 para incluir en los procesos de adaptación la formación humanista en los eslabones clave de toda la organización. En el segundo, evitar que el día a día de los ejecutivos les impida adquirir y mantener las competencias necesarias para identificar y construir los posibles escenarios de negocio futuros.

Los actuales planteamientos de los estados y de las industrias se focalizan en la promoción de recursos humanos con perfiles STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en inglés). Sin embargo, olvidarse del perfil humanista de nuestras organizaciones puede ser letal para asegurar la supervivencia de los negocios a largo plazo.

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