Tiempo para un nuevo liderazgo

La crisis del coronavirus va a cambiar muchas cosas, entre ellas está cómo se deberá ejercer el liderazgo en las empresas. Tendremos que empezar a despedirnos del líder jerárquico.

Liderazgo
Georgijevic /iStock

El Covid-19 ha cambiado muchos aspectos de nuestra vida y del mismo modo ha modificado algunos de los cimientos de las compañías. El liderazgo tampoco es inmune a estos cambios y podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que estamos también ante un nuevo modelo en cuanto a estilo de liderazgo se refiere. Principalmente, porque el teletrabajo implica modificaciones en la manera de trabajar y también en la gestión de equipos. Este nuevo escenario dará lugar a un liderazgo más de influencia, un liderazgo desde el ejemplo. 

Como reflexión general, cabe señalar que el liderazgo que impera en las organizaciones desde la pandemia se asemeja más al que requiere una start up, en tanto que en general estas empresas se mueven más en entornos VUCA -Volatilily, Uncertainty, Complexity Ambiguity (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) por sus siglas en inglés- y en contextos de más incertidumbre. En este sentido, los líderes tendrán que adoptar formas de trabajar mucho más propias de las start up que de las grandes compañías y asumir la rapidez y la agilidad con las que, por su propia idiosincrasia, trabajan este tipo de empresas.  

Organizaciones líquidas, líder influyente

En este contexto, la tendencia es que las organizaciones sean más líquidas, transversales y con menos dependencias jerárquicas. De ahí, que sea más necesario que nunca un líder influyente, frente a uno jerárquico con preferencias o prerrogativas. Este estilo de liderazgo se refuerza en escenarios como el actual, en que la gestión de equipos en remoto requiere más de influencia y confianza y no tanto de la autoridad de un cargo. Asimismo, en un entorno donde impera el teletrabajo la presencia no tiene tanta relevancia, en tanto que no se puede hacer un control presencial del trabajo en oficina como se venía haciendo hasta ahora. Por ello, el liderazgo que va a salir reforzado de esta crisis será el que sea capaz de acordar unos objetivos, donde será imprescindible involucrar al equipo, cuyos integrantes ya no se van a diluir tanto en el grupo y podrán brillar sin miedo a destacar. La habilidad del líder estará en identificar, aprovechar y potenciar estas fortalezas y ponerlas al servicio del objetivo común, todo ello sabiendo mantener un espíritu de equipo, aunque sea en la distancia. 

Para triunfar en este nuevo escenario VUCA, el líder tendrá que ser más auténtico, transparente y humilde, sin rodeos, fiel a lo que es y a lo que representa: ahora más que nunca es importante seguir la misión y el propósito de la compañía. Del mismo modo, es importante liderar con el ejemplo. Antes de hacer, pensar cómo ser ejemplo para nuestras compañías y equipos (pienso y luego actúo). Asimismo, el líder debe mantener el foco en el equipo y en la empresa, en un entorno de mucha distracción y riesgo de dispersión, transmitiendo calma y estableciendo prioridades. Unas prioridades que podemos resumir en tres: los empleados, los componentes de la organización; la tesorería que da oxígeno a la empresa, y los clientes. En estos momentos de incertidumbre es de vital importancia la escucha; escuchar para entender al otro, al empleado, al cliente, al compañero… Es esencial empatizar.  

El líder tendrá que ser más auténtico, transparente y humilde, sin rodeos, fiel a lo que es y a lo que representa

En momentos de crisis como el actual, se requieren líderes con valentía, en tanto que tenemos que tomar decisiones, pese a la incertidumbre, sin dejarnos llevar por el miedo. Trabajar desde el sentido de la misión de nuestro puesto del trabajo como líderes es también importante. Si tomamos esta premisa como guía y, a ello, le sumamos la transparencia y humildad, probablemente saldremos reforzados. 

Desde el punto de vista del negocio, ahora más que nunca el líder tiene que ir redefiniendo el plan de negocio y expectativas acordes con la realidad actual, pensando no sólo en el corto sino en el medio plazo. Además, estos momentos de crisis, deben ser propicios para el aprendizaje y dejar de lado aquello que ya no tiene sentido; tener una alta capacidad de adaptación al nuevo escenario.  

Por último, es importante señalar que, si algo ha demostrado el COVID-19 es la solidaridad de personas, profesionales y empresas. Esto refuerza la idea de trabajar como líderes pensando en ese propósito y en el valor que aportamos como compañía a la sociedad: solo las empresas que puedan ver más allá de las grandes cifras y piensen en el impacto de su actividad en la sociedad, saldrán fortalecidas de esta crisis.  

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