¿Va a desaparecer el dinero?

El avance tecnológico y la aparición de nuevos medios de pago han abierto el debate sobre si el “dinero” va a desaparecer o no en un horizonte razonable

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Lo primero que debemos aclarar es qué se entiende por "dinero". El dinero es un bien que cumple simultáneamente 3 funciones: (i) "unidad de cuenta", en la que se expresan todos los precios de una economía: el euro, el dólar de EE.UU., etc.; (ii) "medio de pago", es decir, la herramienta que sirve para las transacciones económicas, como son las compras de bienes, servicios o activos, la contratación de empleo, el pago de transferencias públicas o la liquidación de impuestos y (iii) "depósito de valor", es decir, un activo que sirve como vehículo de ahorro, transferir riqueza hacia el futuro. El lector se percatará de que esta tercera función no la representa en exclusiva el "dinero". Los ahorradores encuentran una variedad de instrumentos como depósito de valor: los activos reales (casas, pisos, plazas de garaje, terrenos, oro, plata, joyas, obras de arte…) y los activos financieros (bonos públicos y privados, acciones, activos monetarios…). Sin embargo, el dinero sí que cumple en exclusiva las dos primeras funciones, unidad de cuenta y medio de pago. La rentabilidad del dinero es irrelevante para estas funciones. Pero no lo será para el papel de depósito de valor, en el que la rentabilidad, junto con el riesgo y la liquidez, juega un papel significativo al competir con otros activos.

Es posible, aunque no probable, que esas tres funciones que hoy cumple el dinero puedan en un futuro ser sustituidas por otro bien, como algún tipo de criptomoneda. Pero ello no implicará la desaparición del "dinero", sino la sustitución de un dinero por otro. Algo así ocurrió con el canje de pesetas por euros. Se sustituyó una moneda por otra. Por tanto, podemos concluir con poco margen de error que la respuesta a la primera pregunta es negativa: el dinero NO va a desaparecer.

Entonces, ¿a qué se refiere mucha gente que piensa que "el dinero va a desaparecer"? Sin duda, a los billetes y monedas, es decir lo que técnicamente se conoce como el "efectivo" o el cash. Según se extiendan los medios de pagos electrónicos, el uso del efectivo se irá reduciendo. Así, las tarjetas de crédito o débito, el pago a través de telefonía, como Bizum, las domiciliaciones bancarias, los cargos directos por el uso de servicios, como el taxi, los VTC o el teleparking, la generalización del comercio electrónico, etc. Pero ello no quiere decir que desaparezca el "dinero", porque todas estas transacciones se realizan contra una cuenta en una entidad financiera. Y esas "cuentas bancarias" forman parte de la definición de dinero. En el diagrama a continuación presento los diferentes agregados monetarios, cada uno un subconjunto del siguiente, de lo que el Banco Central Europeo (BCE) considera "dinero". En primer lugar, tenemos el efectivo, billetes y monedas de curso legal. El siguiente conjunto es M1 que incluye el efectivo y las cuentas corrientes (depósitos a la vista). En un escalón más arriba está M2, que añade a M1 los depósitos hasta dos años. En un último peldaño llegamos a M3, que es el agregado que controla el BCE y que incluye, además de M2, otros activos monetarios, como las cesiones temporales o las participaciones en fondos del mercado monetario. En cuanto a la importancia cuantitativa de cada uno de los agregados, el efectivo apenas supone un 9,5% del total de M3, M1 se acerca al 70%, y M2 el 95%. El grueso de los agregados monetarios son los depósitos a la vista, que suponen casi un 60% del total y los depósitos a plazo, cerca de un 30%.

Por tanto, cuando hablamos de desaparición del efectivo nos referimos solamente a un 10% del total del dinero que, además, sería sustituido por otros agregados monetarios. Algunos países escandinavos, como Suecia, están avanzando en la eliminación del efectivo. Se prohíbe pagar con cash el transporte público y otros servicios, y se están eliminando los cajeros automáticos. Pero, ¿por qué este interés en eliminar el dinero en efectivo?

Argumentos a favor de la eliminación del efectivo

En su libro The curse of Cash,  el que fuera economista jefe del FMI, Ken Rogoff, habla de la "lacra" o "maldición" del efectivo. Sostiene que no está justificado tecnológicamente que cada europeo mantenga en promedio unos 3.600 $ en efectivo, un americano 4.200$ y un japonés 6.500$. Rogoff señala que esta lacra es un fenómeno global, y que no ha disminuido pese a los avances en las tecnologías de pago, aunque hay disparidad entre países, desde el 1% de Noruega y Suecia, al 18% de Japón o el 15% de Hong Kong, pasando por el 7% de EE.UU. o el 10% de la zona euro. La mayor parte se mantiene en billetes de alta denominación, que son los que menos se usan como medios de pago. Y se consideran el caldo de cultivo de la evasión fiscal, de actividades criminales como el narcotráfico, el blanqueo de capitales, el comercio de órganos o de especies protegidas, la inmigración ilegal y el tráfico de personas, de las falsificaciones, la financiación del terrorismo o incluso la salud pública, dada la multitud de bacterias que se encuentran en los billetes. Entonces, ¿a qué esperamos para prohibir el efectivo y librarnos de todos esto males?

Argumentos en contra de la eliminación del efectivo

Hay algún argumento técnico como el “señoreaje”, que son los ingresos fiscales de imprimir efectivo. Otros más relevantes son la privacidad y la libertad: los pagos con efectivo son los únicos que no están controlados por los "grandes hermanos" públicos y privados. También hay un riesgo de vuelta al trueque, de aparición de monedas locales no respaldadas (como los patacones o la libra de Bristol) y el riesgo de exclusión, por el gap digital, de las personas que no tienen acceso fácil a las nuevas tecnologías.

Pero, en mi opinión, el principal argumento es que el efectivo sirve de muro de contención para la tentación de los tipos de interés negativos, que son la solución “fácil” para implementar una política monetaria en épocas de baja inflación. Volvamos al argumento de la rentabilidad, la liquidez y el riesgo. Si hay efectivo, que tiene una rentabilidad nula por definición, no podrá haber tipos de interés negativos de los depósitos, porque el público los retiraría y mantendría cash, con la misma liquidez y riesgo. Si queremos evitar algunos de los males descritos por Rogoff, bastaría con eliminar los billetes de alta denominación, de 100, 200 y 500 euros, tan abundantes en España en los tiempos de la burbuja (véase gráfico), pero no los de menor denominación.

El efectivo sirve de muro de contención para la tentación de los tipos de interés negativos

La mejor forma de que desaparezca el efectivo de forma voluntaria, además de la innovación tecnológica, es que la política monetaria consiga elevar las expectativas de inflación y que suban los tipos de interés de los depósitos. Prohibir el efectivo para poder generalizar unos tipos de interés negativos en los depósitos bancarios no sólo es poco liberal. Es, sencillamente, confiscatorio.

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