¿Cómo debe una empresa implementar el teletrabajo?

La opción de trabajar desde casa está cada vez más a la orden del día en países como Noruega por sus beneficios de conciliación y comodidad para los empleados. Ante crisis como la del COVID-19, ¿se convierte en ineludible?

Teletrabajo
Unsplash

En España el teletrabajo nunca ha sido una opción demasiado extendida. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2018 sólo el 4,3% de los empleados afirmaba trabajar desde su lugar de residencia la mitad de los días o más y únicamente el 3,2% lo hacía ocasionalmente. En el resto de los casos, la fórmula es la de siempre: acudir al puesto de trabajo físico, a la oficina o el local donde se congregan todos los compañeros.

En países como Finlandia, según datos de Eurostat, más del 13% de los trabajadores se gana regularmente el trabajo desde casa. En los Países Bajos llega a superar dicha cifra, hasta el 14% y en Austria alcanza a uno de cada diez empleados. En los que resulta menos común es en Bulgaria (0,2%) y Rumanía (0,4%). Y países como Portugal (6,1%), Francia (6,6%), Alemania (5%) e incluso Liubliana (6,9%) también superan las cifras españolas.

Medida contra el coronavirus

Sin embargo, los beneficios que puede aportar este formato son, en general, numerosos. Uno de los más esgrimidos tiene que ver con la conciliación, puesto que facilita, por ejemplo, que si alguien tiene personas a su cargo -hijos, mayores o familiares enfermos- pueda quedarse más o menos pendiente de su cuidado en el hogar.

También facilita la vida de muchos empleados en cuanto al poder ahorrarse sus desplazamientos diarios, que en ciudades como Madrid pueden llegar a ser de hasta horas de duración. Y, en el caso de que se suela recurrir al coche, el teletrabajo además ayuda a reducir las emisiones de gases contaminantes al eliminar este tipo de trayectos. 

Y, por supuesto, en situaciones como la crisis global de la expansión del coronavirus COVID-19, por la cual la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recomendó el teletrabajo como una medida esencial para prevenir el contagio, ha empezado a verse como una alternativa imprescindible. 

Aunque el teletrabajo es una medida opcional a la que los empleados pueden acogerse, en estos casos se implementa como medida de prevención de riesgos laborales. Y, ya se implemente como algo regular o puntual, las compañías deben estar preparadas si no quieren que les coja por sorpresa y repercuta negativamente en su productividad. Pero, ¿cómo deberían hacerlo? ¿Cuáles son los principales problemas que se pueden presentar?

José María del Barco, responsable de Recursos Humanos de Zinet Media Group, grupo editor de Muy Negocios & Economía, explica que "si la implantación del teletrabajo es eficiente, no tendría que haber grandes diferencias entre este y el trabajo presencial". "Quizá en España, por nuestra cultura mediterránea, sacamos más provecho en las reuniones presenciales que de las reuniones a distancia", afirma como ejemplo de una de ellas. 

Lo primero es valorar en qué sectores resulta más viable llevarlo a cabo. Por ejemplo, en banca, atención al cliente, marketing, administración o informática -áreas muy vinculadas a la acción digital- será con gran probabilidad más sencillo que para quienes se dedican a servicios que deben prestarse cara a cara, como la hostelería o en ocio. Y la cancelación de las clases de todos los niveles educativos en varias regiones españolas a causa de la crisis del COVID-19 también ha abierto la puerta a reflexionar sobre la aplicación de esta modalidad a la enseñanza.

El teletrabajo puede favorecer la conciliación, ahorrar horas de desplazamientos innecesarios y contribuir a frenar el cambio climático

Herramientas y tiempos necesarios para implantar el teletrabajo

Y, sin duda, una de las primeras condiciones que la empresa debe garantizar es que sus empleados vayan a disponer del material que necesitan (desde ordenadores o sistemas de software hasta cualquier otra herramienta). La consultora tecnológica Always On señala que son cuatro los pilares básicos sobre los que incidir a la hora de hacerlo: el soporte tecnológico remoto, la digitalización de procesos, la omnicanalidad y la ciberseguridad. De hecho, desde la consultora señalan que en relación a la crisis del COVID-19 su servicio más demandado por las compañías ha sido la asistencia informática en remoto, que se ha incrementado la demanda en un 300%.

Asimismo, la empresa debe cuidar la comunicación con sus empleados para que no queden huérfanos ante cualquier posible incidente, ya sea de carácter técnico o personal. No debe generarse desvinculación simbólica con la compañía por la distancia física. De hecho, Del Barco señala que los principales riesgos para el empleado son el aislamiento y la pérdida del control sobre el propio tiempo. Aun así, afirma que son "barreras iniciales fácilmente salvables". Y es que, en general, el principal riesgo que el profesional encuentra en el teletrabajo es "que los empleados no sean capaces de entender el cambio organizativo desde una cultura presencial a una cultura de la eficiencia, tanto en productividad como en conciliación".

"Para comenzar el teletrabajo en una compañía, creo que es mejor hacerlo poco a poco, con un programa piloto en el que las personas que lo integran sepan que están en una fase de experimental y que su implicación es determinante para poder pasar a una segunda fase", profundiza Del Barco. Y es que al fin y al cabo, "lo principal, como en cualquier proyecto, es definir bien los pasos a seguir en la implantación, marcar claramente los objetivos y poder realizar un seguimiento que permita evaluar el desempeño y poder medir los resultados", asevera. 

 

Paola Aragón Pérez

Paola Aragón Pérez

Estudió Periodismo y tiene un Máster en Análisis Político. Especializada en Economía Feminista y Políticas Públicas.

Continúa leyendo