El problema no es la falta de capacidades, sino la escasez de apoyos

La mayoría de los trabajos desempeñados por personas con discapacidad intelectual y/o enfermedades mentales suelen ser de poca cualificación no por falta de aptitudes de los individuos sino por falta de formación

Formación logística / Fundación Juan XXIII Roncalli

España no cuenta con un modelo de formación integral que permita a las personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental desarrollar al máximo su talento y sus capacidades. Debido a que el apoyo económico público no es suficiente para suplir esta carencia formativa, nos encontramos ante una gran laguna de formación que sea adaptada y completa, que cuente con TODOS, lo que provoca que muchos de estos alumnos se vean obligados a abandonar los estudios a una edad muy temprana.

A consecuencia de esto, entramos en una dinámica que limita a estas personas la posibilidad de acceso al mercado laboral, y en la mayoría de los casos acaban ejerciendo trabajos de baja cualificación, precarios y no bien remunerados. De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados en 2017, la tasa de actividad laboral de las personas con discapacidad es solo de un 35%, frente al 78% de la población sin discapacidad. Datos que mejoran año tras año pero de una forma muy lenta, por lo que se hace necesario reforzar cada vez más el compromiso de todos con este objetivo: empresas, administración pública, entidades sin ánimo de lucro y la sociedad en general, rompiendo estigmas y prejuicios que han perseguido a estas personas durante años y que en muchos casos no tienen un fundamento real y se basan en el desconocimiento.

El número de personas con discapacidad, especialmente intelectual, en puestos de trabajo de calidad debe, por tanto, crecer, ya que este empleo “asegura una independencia económica, fomenta los logros personales y ofrece la mejor protección frente a la pobreza”, tal y como indica la Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010-2020. En definitiva, solo de este modo se puede desarrollar el potencial de cada persona y su libertad en la toma de decisiones, pero no es posible lograrlo si no facilitamos los apoyos necesarios a las personas con discapacidad intelectual para obtener la cualificación que les abra las puertas de este tipo de empleos.

Formación adaptada y metodología de inteligencias múltiples

Desde Fundación Juan XXIII Roncalli llevamos más de 50 años trabajando por la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad intelectual, y dentro de nuestra propia misión está implícita esa contribución a la mejora de la injusta situación laboral que viven estas personas, pues en la mayoría de los casos comprobamos que el problema no parte de la falta de capacidades, sino de la escasez de apoyos.

Para ello, contamos con nuestro Centro de Formación para el Empleo que, tras diez años en funcionamiento, ha graduado ya a más de 660 alumnos. La formación que impartimos a nuestros alumnos con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental es posible gracias a la colaboración de empresas privadas que financian nuestros cursos, haciendo que sean gratuitos para el alumnado y puedan, por tanto, tener acceso a una cualificación profesional que de otro modo, bien sea por el alto coste de la formación privada adaptada o bien por la falta de adaptación de la formación ordinaria, sería inalcanzable para ellos.

Con el objetivo de fomentar la empleabilidad de las personas con discapacidad intelectual en un marco laboral en el que puedan desarrollar de manera íntegra sus habilidades, la Fundación oferta una serie de cursos con una clara orientación hacia el empleo y completamente adaptada a las necesidades personales de cada alumno y a los nuevos desafíos del mundo laboral, que conocemos bien precisamente gracias al apoyo y colaboración de las empresas que apuestan con nosotros por este objetivo. Y sobre todo en sectores emergentes, con perspectivas de crecimiento en el futuro y orientados a la sostenibilidad y calidad del empleo, no relegando a las personas con discapacidad a puestos de baja cualificación como se ha hecho tradicionalmente.

Seguimos una metodología de trabajo basada en las inteligencias múltiples, es decir, poniendo el acento en lo que cada uno mejor sabe hacer, lo cual, sumado a un equipo multidisciplinar de docentes, psicólogos y preparadores laborales, al apoyo de las empresas que hacen posible que los alumnos realicen las prácticas con ellos y a la implantación tecnológica, supone un gran paso hacia un futuro mejor para las personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental, pues les facilita ese ansiado acceso al mercado laboral con mayores garantías.

Continúa leyendo