“La inmensa mayoría de las personas pobres en España no mendigan"

Juan Carlos Llano Ortiz, autor del informe ‘Estado de la pobreza’, repasa para ‘Muy Negocios & Economía’ este problema estructural de la economía española

GTRES

El 17 de octubre con motivo de la celebración a nivel mundial el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la sección española de la Red Europea AntiPobreza (EAPN, en sus siglas en inglés), publicó el Informe Arope, en el que se analizaba el estado de la personas en riesgo de pobreza y exclusión en España. Los resultados fueron de todo menos positivos y las conclusiones no variaron en casi nada las de los años anteriores, siendo la principal que: la pobreza es un mal estructural en España. Así lo confirma Juan Carlos Llano Ortiz, autor del estudio.

En España la tasa de pobreza se sitúa por encima del 21%. Este dato no solo es peor que antes de la crisis de 2008, cuando se situaba por debajo del 20,8%, sino que está muy lejos de la media europea: 16,9%. El autor del informe muestra su gran preocupación por la situación actual y su escepticismo cara al futuro.

¿Por qué creen que se ha ralentizado la reducción de las personas en riesgo de pobreza?

Juan Carlos Llano Ortiz // EAPN

La pobreza en España es estructural y su variación depende poco de la coyuntura económica. En nuestro informe, a partir de los datos de los últimos años, se hace un análisis de la relación entre crecimiento económico y tasas de pobreza y/o exclusión, en el que se concluye que el crecimiento económico puro no es suficiente para luchar contra la pobreza. Por ejemplo, entre los años 2014 y 2018, el PIB per cápita se incrementó desde los 22.014 € hasta los 25.854 €, es decir, un crecimiento del 17,5%. Sin embargo, este crecimiento sólo produjo una disminución de siete décimas en la tasa de pobreza, que pasó desde el 22,2% hasta el 21,5% actual.

También se puede poner como ejemplo lo sucedido en los años anteriores a la crisis en los cuales, con firme crecimiento económico y prácticamente pleno empleo, la tasa de pobreza no se movió y se mantuvo entre el 20,1% y el 20,8%. Si confiásemos sólo en el crecimiento ¿cuánto tendría que crecer la economía para situar la tasa de pobreza en el 16,9%, que es la media europea? 

Por tanto, no es ninguna novedad que la tasa de pobreza se haya prácticamente mantenido este año y sólo se haya reducido 0,1 puntos porcentuales (desde el 21,6% al 21,5%). En general, se cumple que la tasa de pobreza, y, también, el AROPE, se incrementan rápidamente en periodos de crisis, pero luego, cuando la economía mejora, su reducción es mucho más lenta.

¿Qué se debería haber hecho en la última década para poder llegar a acercarse por lo menos a los niveles de 2008?

En los años de la crisis se aplicó una política de reducción del déficit y de recortes que, complementada con la reforma laboral de 2012 afectó profundamente a las clases medias y a los grupos más desfavorecidos del país. Incluso con el período de recuperación económica, nuestro informe muestra que el 10% más pobre de la población española aún no ha recuperado la renta media nominal que obtenía en el año 2008. Si se considera el aumento del costo de la vida, prácticamente ningún grupo ha conseguido recuperar su capacidad de consumo. Además, aunque se haya reducido, el paro sigue siendo elevado y el porcentaje de personas que viven en hogares con baja intensidad de empleo es, todavía, un 60% superior a la cifra del año 2008 (10,7% y 6,6% respectivamente). 

Es necesario ayudar a sostener a los grupos más desfavorecidos. Es importante reforzar las pensiones no contributivas e instaurar una renta básica nacional que no dependa de la diferente capacidad económica de las comunidades autónomas.

Una cuestión importante es la capacidad inclusiva del empleo. El incremento de la tasa de personas trabajadoras que son pobres indica que el empleo, cualquier empleo, no es suficiente. Se ha incrementado la población ocupada a tiempo parcial, se ha reducido el tiempo de duración de los contratos y se ha reducido el valor del trabajo. Todas estas cuestiones dependen de la política. El crecimiento puro no sirve y debe ir acompañado de distribución.

“La pobreza en España es estructural y su variación depende poco de la coyuntura económica”

¿Qué es lo más preocupante de las conclusiones del informe de este año?

El informe destaca varias cosas que son muy preocupantes: el incumplimiento de los compromisos españoles para los objetivos de la estrategia Europa 2020; la recuperación lenta, que es puramente nominal y no llega a un a los grupos más pobres y que se traduce en una mejora muy escasa de los datos de pobreza y exclusión; el incremento de la desigualdad en el reparto, con tasas de pobreza y vulnerabilidad que no son homogéneas y que tienen grandes diferencias según sexo, edad, nivel educativo, hábitat, tipos de hogar, y otros; el deterioro de las condiciones de vida de las personas más pobres que muestra el aumento de la pobreza severa y de la privación material severa; el incremento de la desigualdad territorial, con diferencias de más de 32 puntos en la tasa AROPE según la región en la que se viva, y, por último, el deficiente desempeño que muestran los datos de España con respecto al resto de los países europeos.


¿Qué es lo más esperanzador de la evolución de la población AROPE?

Pues no es mucho. Desde el comienzo de la recuperación macroeconómica, la tasa AROPE se ha reducido tres puntos y le falta otro tanto para llegar a los datos del 2008, que tampoco eran para tirar cohetes. Habrá que esperar al efecto de algunas medidas que pueden tener un impacto importante tales como el aumento de salario mínimo.

¿Se podría definir un prototipo de persona en riesgo de pobreza o exclusión social en España en 2019?

Este año hemos dedicado un esfuerzo importante a estudiar cómo es la población pobre. Hemos querido saber cuánto hay de verdad en la visión que parece dominar el inconsciente colectivo, en la que se confunde pobreza con las situaciones más extremas de miseria y que, tal como se indica en el informe, es caldeada por determinados intereses con el fin de negar las cifras oficiales. Para responder cito directamente el informe: “de los datos objetivos se desprende que una parte importante de la población pobre está constituida por personas españolas (80,5%), adultas, con nivel educativo medio o alto (36,3% de mayores de 15 años) y, además, con trabajo (32,6% de mayores de 15 años). Por usar una expresión gráfica, la inmensa mayoría de las personas pobres en España no mendigan en las puertas de las iglesias ni venden pañuelos en los semáforos, sino que están a nuestro lado, entre los lineales de congelados de los supermercados de descuento, en el trabajo a tiempo parcial, en los contratos temporales, en los municipios rurales, en las familias con niños, en los hogares monoparentales, en la cola del paro.”

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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