La renta básica, un deseo mayoritario ¿pero es lo mismo que el ingreso mínimo vital?

Pese a que la mayoría de los españoles y europeos estarían a favor de recibir un sueldo del estado permanentemente ni los expertos están de acuerdo ni los proyectos pilotos puestos en marcha aseguran su eficiencia. La crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia de Covid-19 puede alterar la situación.

Cola del Paro
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 Pensiones públicas, subsidios de desempleo, ayudas a la dependencia, incluso sanidad y educación universales. Todos son logros sociales que se fueron instaurando en los países europeos a lo largo del siglo XX (y XXI) y que, aunque tal vez imperfectos y mejorables, pero casi nadie los pone en duda. Pero todavía queda una última frontera: la Renta Básica Universal. El concepto parece que tiene el respaldo de la ciudadanía pero divide a los expertos y los experimentos que se han hecho no arrojan conclusiones claras para nadie. Aunque puede que la crisis sanitaria y económica mundial provocada por el coronavirus en los primeros meses de 2020 cambie la situación.

El Gobierno español formado por el PSOE y Unidas Podemos aprobó el 29 de mayo el Ingreso Mínimo Vital, que no es exactamente lo mismo que la renta básica. Lo aprobado se limitaba a una ayuda económica a familias más vulnerables.

 

Por Renta Básica Universal se entiende simple y llanamente que el Estado le pague a todos sus ciudadanos, independientemente de sus ingresos o condición laboral, un sueldo todos los meses. Así dicho, a unos les parecerá un mundo utópico e ideal y a otros un infierno que solo serviría para fomentar el aumento de los vagos y maleantes a costa de los ciudadanos honrados y esforzados. Pese a la disparidad de opiniones a favor y contra de la propuesta lo cierto es que en Europa muchos de los países se han puesto a trabajar sobre ello.

A finales de 2019, los expertos ya apuntaban a que posiblemente ninguno llegue al punto de que el estado le dé la paga a final de mes a todos sus ciudadanos, es más, la mayoría apuestan por un término medio y proponer sistemas en los que el estado disponga de “una última red de seguridad económica que ofrece protección a los hogares cuyos recursos son insuficientes”, según aseguró la Agencia Independiente de Regulación Fiscal (AIReF) en un informe de 2018. Que es por lo que ha optado el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

La mayoría de los europeos están a favor

Lo que es innegable es que la mayoría de los ciudadanos europeos están a favor de establecer algún tipo de apoyo económico a los ciudadanos por parte del Estado. En dos encuestas realizadas en 2016 y 2017, la empresa Dalia desveló que casi el 70% de los ciudadanos votarían a favor de la ayuda. Es más, para el 31% de los encuestados esta medida se debería tomar cuanto antes.

Dalia también preguntó por cuáles son los principales fallos que podría tener la implantación de una renta básica y, sí, el principal miedo es que se incite a que la gente deje de trabajar (52%). Pese a ello, un 37% de la gente opinó que recibir una renta básica no afectaría a sus decisiones laborales y solo un 3% aseguró que dejaría de trabajar.

Muy por detrás quedarían otros miedos como: que atraiga a extranjeros que se quieran aprovechar de ello (39%); que solo los más necesitados deberían recibir algo del Estado (34%); que será imposible de financiar (34%); que aumentará la dependencia del Estado (29%); y que va en contra del principio de mérito/recompensa (23%).

En el otro lado de la balanza estarían los beneficios siendo el principal la reducción de la ansiedad sobre las necesidades financieras básicas, que convence a un 54% de los encuestados.

El proyecto piloto de Finlandia

En estos momentos hay varios países estudiando distintos modelos de ayudas económicas a la población cuya “objetivo principal es reducir la pobreza severa”, según la AIReF. En España, es una de las propuestas estrella del Pedro Sánchez en caso de conseguir sacar a delante un nuevo gobierno. En Francia, se llevó al Parlamento un proyecto de ley de los socialistas pero no se llegó a estudiar por la oposición del partido liberal, La Republique En Marché, en el gobierno, y los conservadores.

 Posiblemente los que más lejos han ido han sido los finlandeses, que en 2018 pusieron en marcha un proyecto piloto que consistió en darle un sueldo libre de impuestos de casi 600€ a un grupo de 2.000 parados. Tras parar el proyecto a principios de 2019, los resultados no dejaron muy contentos a las autoridades ya que se cumplieron sus peores presagios y la cuota de personas que encontraron empleo entre los que recibían la ayuda y las que no cambió sustancialmente. Los investigadores del proyecto no tenían tan claro que hubiera fracasado y apuntan que lo que sí que se constató es que las personas con una renta asegurada presentaban mejor estado de salud y menor nivel de estrés.

¿Por qué las consecuencias económicas del coronavirus son una oportunidad?

Los proyectos de renta básica en el mundo han vivido una aceleración extraordinaria con las consecuencias de la pandemia del coronavirus, que ha obligado a casi todos los países del mundo a tomar medidas excepcionales sanitarias, sociales y económicas. Muchos países de los países más ricos han tenido que parar en seco sus economías, mandar a los trabajadores a sus casas durante semanas y muchas empresas han tenido que cerrar, en principio, temporalmente, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y de ingresos.

Entre las medidas económicas que se están planteando algunos Gobiernos se incluye el dar directamente dinero a sus ciudadanos. Aunque por ahora se trata de propuestas temporales, algunos países tan poco dados a las coberturas sociales públicas y directas como EE UU ya han puesto encima de la mesa hacer un ingreso directo a sus ciudadanos.

Washington pretende dar a sus ciudadanos hasta 1 200 dólares de una tacada. Eso sí, la cantidad será menor si los ingresos anuales son superiores a 75 000 dólares al año y los que ganen más de 99 000 dólares anuales no recibirán la ayuda.  Otros países como España, Brasil y Reino Unido también han empezado a hablar del tema (con subsidios sensiblemente menores) o han reabierto proyectos previos.

Casi todos los expertos coinciden en que se trata, por ahora, de acciones puntuales. No creen que se prolonguen más allá de algunos meses para paliar los efectos de una nueve crisis económica cuando apenas se había superado la de 2008. Pero, la puerta ya está más abierta.

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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