Pactar un despido: ¿de qué te tienes que asegurar?

En determinadas situaciones, en los que la relación laboral entre empleador y empleado está muy deteriorada, puede ser conveniente pactar un despido. Entre ambas partes, se puede llegar a una solución intermedia en la que ambas salgan beneficiadas, con el objetivo último de deshacer una situación desagradable y evitar mayores costes.

Pactar un despido
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La posición de un trabajador frente a su empresa, en la mayoría de los casos, será de inferioridad. Esto puede provocar un cierto miedo y una actitud dubitativa, especialmente a la hora de hacer valer nuestros derechos. Sin embargo, a la hora de afrontar un despido es conveniente dejar de lado el miedo e invocar con fuerza nuestros derechos laborales.

En este sentido, si la empresa nos ofrece pactar nuestro despido, es importante que nos asesoremos previamente y tengamos claro lo que podemos y no podemos aceptar.

El fraude de “arreglar el paro”

Cualquier acuerdo para firmar un despido improcedente, apoyado en causas irreales, normalmente con la finalidad de que, por un lado, el trabajador cobre el paro y, por otro, que la empresa se ahorre la indemnización debida, constituye un fraude.

Hemos de tener mucho cuidado en este punto, ya que aceptar este tipo de pacto fraudulento puede acarrear sanciones, pero no solo para la empresa, sino también para el trabajador. Por ello, bajo ningún concepto debemos aceptar dicho ofrecimiento.

Motivos para pactar un despido

Existen diferentes situaciones que pueden provocar un mutuo acuerdo entre empresa y trabajador para finalizar la relación. Si es el propio trabajador el que, por cualquier motivo, como la desmotivación, no quiere continuar con su relación laboral, la respuesta de la empresa nos dará una pista sobre sus verdaderas intenciones, ya que si tiene interés en el trabajador realizará las ofertas y las mejoras que estén en su mano, y, en caso contrario, aceptará rápidamente su marcha.

Pero si es la empresa la que ofrece al trabajador pactar el despido, probablemente su intención sea no pagar la indemnización máxima fijada para el despido improcedente. En este caso, lo más aconsejable es consultar con un experto en derechos laborales que nos pueda aconsejar.

Por último, puede existir un acuerdo que implique que la empresa pague una cantidad en concepto de indemnización a cambio de que el trabajador se comprometa a reconocer una serie de hechos y a no realizar una reclamación judicial posterior. En este sentido, se intentará llegar a un equilibrio, por lo que el trabajador intentará conseguir la máxima indemnización posible, y la empresa rebajar la cifra.

Lo que debemos tener en cuenta frente a un “despido pactado”

En primer lugar, y como ya hemos señalado, debemos asegurarnos de que el pacto que nos disponemos a acordar no constituye ningún fraude. No es conveniente arriesgarnos a incumplir la legislación, dadas las consecuencias negativas que eso podría tener.

No debemos dejarnos llevar por la cifra de la indemnización sin haber realizado el cálculo de la cantidad a la que tendríamos derecho. El desconocimiento de nuestros derechos laborales puede llevar a la empresa a abusar del trabajador. En cualquier caso, esta cifra debe incluir el pago de todas las cantidades pendientes, como las vacaciones no disfrutadas, la parte proporcional de las pagas extras, las horas extraordinarias… Pero también es el momento adecuado para poner sobre la mesa algún abuso empresarial, como el habernos aplicado un convenio colectivo que no se corresponda a nuestra actividad, la no actualización de las tablas salariales o una clasificación profesional inadecuada. Este tipo de bazas refuerza las opciones del trabajador y puede ayudarle a aumentar la indemnización.

Otro aspecto a tener en cuenta son las cláusulas de no competencia, que impedirían al trabajador trabajar en el sector durante un tiempo. En caso de haberlas firmado, es un buen momento para renegociarlas e intentar rebajar el plazo, y, en caso de que la empresa quiera que la firmemos, debemos examinarla cuidadosamente y tratar de que sea lo menos lesiva para nosotros.

 

En cualquier caso, además de revisar muy bien las cláusulas de un pacto de despido, es importante consultar con un experto en derechos laborales, tanto para no cometer fraude, como para no renunciar a ninguno de nuestros derechos y asegurarnos de que aquello que firmamos es válido.

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