¿Por qué los países desarrollados cada vez tienen más problemas para encontrar trabajadores?

La calidad del trabajo y los bajos sueldos influyen en el problema.

El informe del estado del empleo en Estados Unidos (el homónimo a la Encuesta de Población Activa que tenemos en España) del pasado mes de diciembre reveló que 2021 ha sido un año marcado por la escasez de personal en todo el mundo, una escasez que ha causado estragos en las cadenas de suministro y hecho mella en la economía a nivel global.

En Estados Unidos, que hasta hace poco mantenía la hegemonía económica mundial, tan solo se crearon 200.000 empleos durante el mes de noviembre, incumpliendo las expectativas de los economistas, que pronosticaban que habría más de medio millón de nuevos puestos de trabajo. Y esta es una tendencia que estamos viendo en la mayoría de países desarrollados y de occidente, unas previsiones de empleo que encadenan datos a la baja.

Escasez de personal: un problema generalizado

Hace tan solo unas semanas, Gran Bretaña se vio obligada a emitir miles de visados temporales para conductores de camiones extranjeros después de que la escasez de productos en los supermercados provocase el pánico; Japón, un país notoriamente reacio a importar ayuda extranjera, ha señalado que dará la bienvenida a más inmigrantes para compensar la escasez de trabajadores en varias industrias del país. La lucha por el personal está haciendo que aumenten los salarios y las bonificaciones de contratación, especialmente en sectores como el transporte, la construcción y la fabricación. Pero ¿a dónde se han ido los trabajadores?

Ya empezaban a existir problemas de este tipo mucho antes de la pandemia. La caída de las tasas de natalidad en muchos países ricos significa que menos personas ingresarán en el mercado de trabajo en los próximos años en comparación con las últimas décadas, mientras que una mayor proporción de población se jubilará. En Gran Bretaña, el Brexit ahuyentó a los trabajadores extranjeros de los que dependían algunos sectores. La Covid-19 ha agravado todavía más estos problemas. Durante la pandemia, un número récord de personas abandonaron sus trabajos por completo, lo que dificultó la contratación de personal; otros aprovecharon la oportunidad para cambiar de trabajo.

Los trabajadores más mayores en algunos países (particularmente en Estados Unidos y Gran Bretaña) se tomaron los cierres de negocios y el riesgo de contraer covid-19 como la señal de que ya era hora de jubilarse, en muchos casos anticipadamente. Los sólidos mercados financieros y las donaciones gubernamentales impulsaron los ahorros personales y los planes de pensiones. Otros, mientras tanto, perdieron sus trabajos y vieron pocas oportunidades de reincorporarse.

Una población laboral más joven, que podría permitirse un descanso en su carrera, parece haber cambiado sus prioridades durante la pandemia. Las encuestas reflejan que el dinero no siempre es suficiente estímulo para tentar a los empleados que disfrutaban más tiempo en casa con sus familias durante el confinamiento y las posteriores restricciones. Esto, junto con economías que se recuperaron de la recesión, creó una selección y combinación de puestos de trabajo sin cubrir.

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