Testimonios desde el frente contra el coronavirus

Son muchos los trabajadores que pese a la cuarentena siguen trabajando porque, les guste o no, su trabajo es esencial en la lucha contra la propagación del COVID-19. Hemos hablado con algunos de ellos y esto es lo que nos han contado.

Charcutería y coronavirus
Charcutero en Madrid / Getty

El pasado sábado 15 de marzo muchos españoles se asomaron a sus balcones, ventanas o terrazas para fundirse en un aplauso común dedicado a los sanitarios. Era el primer día de cuarentena en Madrid. El día que se declaró un Estado de Alarma por parte del Gobierno que limitaba por primera vez lo movimientos de todo el país. Un acto de solidaridad para con la gente que estaba en la primera línea del frente de la lucha contra una enfermedad que tiene en jaque a toda la sociedad. Pero los sanitarios no son los únicos que están en la primera línea de la batalla contra la enfermedad

Sí, puede que los sanitarios sean los más visibles. Los que se enfrentan cara a cara con el enemigo. Pero como en toda guerra, hay otros cuya labor es también importante. Son las personas que limpian y desinfectan los lugares públicos. La gente que te atiende en el supermercado para que puedas seguir teniendo comida durante tu encierro casero. Los camioneros que llevan los productos de primera necesidad a las ciudades. Los policías que siguen velando porque la falta de normalidad no se note a nivel de seguridad. Los técnicos que siguen asegurándose de que las telecomunicaciones sigan funcionando.

La lista es larga, casi interminable. Hacer parar a la mayoría de la población sin que el sistema descarrile no es fácil. Desde muynegociosyeconomia.es hemos intentado contactar con distintos profesionales a los que se ha pedido que no se queden en casa, que sigan trabajando y a todos les hemos hecho dos preguntas:

  • ¿Cómo ha cambiado tu trabajo en las últimas semanas?
  • ¿Crees que cumples una labor importante a nivel social?

Esto es lo que nos han respondido

José Luis, médico de familia en Madrid

"En el caso de la medicina en Madrid no se trata tanto de las últimas semanas sino de los últimos días. Para las próximas semanas hemos cambiado la organización del trabajo y focalizamos todo en atender las urgencias y a las personas con posible enfermedad por coronavirus. Estas personas intentamos atenderlas por teléfono y hacer seguimiento diario y solamente en el caso de que requieran una atención médica hospitalaria canalizamos los recursos para que eso pueda darse. Esta organización obedece no solo la necesidad de atender a las personas en su domicilio y evitar que vayan a los servicios de urgencia y comprometan a otras personas sino también es muy posible que los médicos de primera línea vayamos enfermando. Tenemos que tener una organización que nos permita seguir trabajando con mucho menos personal hasta que el personal enfermo se pueda ir recuperando".

Cristina, enfermera de hospitalización en Madrid

"Cuesta resumir la situación. En las últimas semanas nuestro trabajo ha cambiado en muchos aspectos. Desde el más puramente asistencial hasta la estructura y organización de mi hospital, pasando por el emocional. 

Desde el punto de vista asistencial, lo más llamativo es la carga de trabajo, ya normalmente alta, pero ahora se suman nuevas circunstancias. Aunque han contratado a muchísima gente, seguimos sin ser tantos como antes de la crisis. También hay gente que se ha contagiado y está de baja. Nos están quitando días libres. Estamos alargando nuestros turnos.  

También estamos cambiando nuestras funciones. Hago de celadora, de administrativa, de auxiliar, de limpieza porque la situación lo requiere. Es un caos. Ahora poco a poco se va normalizando la cosa dentro del hospital y nos vamos organizando un poco mejor, pero al principio eso es un caos. Estás para todo. A más a más, cada día cambian los protocolos, van cerrando plantas para habilitarlas para infectados de coronavirus. Al personal nos van redistribuyendo diariamente, para apoyar en sitios dónde seamos más necesarios, en muchas ocasiones para atender a pacientes con coronavirus. A nivel estructural y organizativo tampoco estábamos preparados para esto. Nos falta mucho material para atender a todos los pacientes. Tenemos que estar pidiendo mascarillas, gafas, batas, con el riesgo que esto supone para el personal sanitario. 

A nivel emocional, por mucho que seamos sanitarios y estemos más o menos preparados para afrontar algo así, seguimos siendo personas. Esta situación genera mucho estrés y tensión entre nosotros. Además, esto acaba influyendo en nuestra vida personal. Nos lo llevamos a casa.  

Si mi trabajo tiene una función social es algo que jamás me había planteado, porque soy enfermera por vocación y siempre he hecho mi trabajo porque me gusta. Pero en situaciones como esta sí que te pones a pensar y llegas a la conclusión de que sí que haces una labor social. Somo personas y trabajamos para personas. Más en estos momentos, cuando los pacientes están aislados y no pueden recibir visitas. Informamos a los parientes de la situación, ellos nos dan objetos personales para los enfermos. Ahora además de enfermera estamos haciendo también de amigos, casi de familiares. Eres un vínculo emocional y de comunicación entre los pacientes y los familiares".

Isabel, farmacéutica en Lanzarote

"Estamos zonificando la farmacia para que los pacientes cumplan con la distancia de seguridad, no sólo durante la espera, sino también para la dispensación de medicamentos. Lo que más ha cambiado es la cantidad de gente que pide ahora antisépticos para las manos, alcohol, clorhexidinas, gel hidroalcohólico. 

Nuestra función es dar tranquilidad, desde la ciencia, resolviendo dudas y proporcionando todos los teléfonos de información para que, en caso de que la gente sienta síntomas, que sepan cómo y dónde tienen que acudir. 

Además de los antisépticos, la gente tiene una alta demanda de mascarillas, lo que hace que este tipo de productos estén completamente agotados. Desde las farmacias les estamos diciendo que mascarillas y guantes no valen para prevenir el contagio, sino que han de ser para la gente que ya está enferma (para que no contagie) y para los profesionales que tratan con ellos. 

Las farmacias y los farmacéuticos estamos aquí, en primera línea, para atender a la gente, para arrimar el hombro durante esta crisis, desde la ciencia, desde la epidemiología y para atender a todas las demandas de los ciudadanos. Con mucho cariño, con mucha profesionalidad y con mucha dedicación".  

Israel, técnico de telecomunicaciones en un servicio de emergencia en Madrid

"Estamos teniendo más trabajo porque a nivel técnico hemos tenido que cambiar muchas cosas para que la operativa fuera más fácil para los operadores de emergencias, para los sanitarios y otros agentes. Hemos estado trabajando hasta 12 horas diarias porque lo requiere el servicio. Estamos pendientes todo el rato a nivel técnico para que no falle nada para encima no agravar más la situación a nivel de recepción de llamadas.

No creo que estemos haciendo una labor social per se. Simplemente lo que estamos haciendo es que a nivel técnico estamos poniendo cosas en producción y facilidades para que la operativa le sea mucho más cómoda a los operadores y al personal sanitario. Nuestro objetivo es que el usuario que llama pueda ser atendido bien y que los que atienden la llamada puedan hacer bien su trabajo. No es una labor social, simplemente nos ocupamos de que los que sí que la desempeñan lo tengan más fácil y que los usuarios estén un poco más tranquilos".

David, piloto comercial desde Madrid

"Mi trabajo estos días ha sufrido un cambio drástico y brutal. Nosotros estamos para bien y para mal en primera línea en muchas cosas. Como en el caso de los contagios, porque estamos en contacto con mucha gente, aunque hay que decir que trabajamos en un ambiente muy cuidado y que el aire de la cabina se renueva completamente cada 3 y cinco minutos. Pero económicamente estamos sufriendo un impacto brutal. El pánico es así. Si están diciendo que la gente no viaje a España, pues imagina lo que puede significar eso a nivel global. Estamos viendo caídas entre de entre el 30% y el 80% de los pasajeros. Estamos viendo una crisis brutal desde el punto de vista económico y social. La epidemia durará lo que tenga que durar. Yo confío en que sea relativamente poco. Pero habrá que ver lo que dura el miedo de la gente a volver a volar y eso puede aguantar hasta el próximo verano. En este momento estamos con muchísima incertidumbre, un cierto miedo por nuestros puestos de trabajo, por estar expuestos… pero aquí estamos. Aquí seguimos. 

Sobre si hago una labor importante a nivel social, habría que distinguir dos cosas. Yo creo que sí que hago una labor importante, desde el punto de vista de conectar a la sociedad. Aunque desde el punto de vista más puro de la labor social, los pilotos no somos tan importantes como médicos, bomberos o policías. Lo nuestro es más por gente que viaja por trabajo o para divertirse. No somos imprescindibles. Si se acaba el volar, la sociedad funcionará igual, sólo que las cosas se harán de otra manera y punto. 

Andrea, Tripulante de cabina de pasajeros en Madrid

"Realmente no ha cambiado nada: seguimos embarcando, haciendo la demostración de seguridad, pasando el servicio, recogiendo la basura y tratando con el pasaje como si nada hubiera pasado. El único cambio que hemos notado es la preocupación de los pasajeros por sus viajes de vuelta, las posibles cancelaciones de vuelos y el posible cierre del espacio aéreo. Se nota que viajan muchas menos personas, los vuelos van vacíos, pero poco más. Entre los compañeros se respira un ambiente de tensión, la preocupación por nuestros puestos de trabajo, nuestras familias y el desconocimiento a no saber qué pasará con nosotros está en boca de todos a todas horas.

Sin nosotros, los vuelos no salen. La poca gente que quiere regresar a sus países, a sus casas, para pasar estas semanas de cuarentena nos necesita en el avión. Pero, en mi opinión, más que los pasajeros necesitarnos a nosotros, somos los TCP los que necesitamos a los pasajeros. Si la gente deja de viajar, a las aerolíneas no les salen los números, y optarán por disminuir sus plantillas de trabajadores. Esto no es nada bueno para unos, ni para otros". 

Noemí, técnico de laboratorio farmaceútico en Madrid

"Hasta la semana pasada, trabajamos de manera normal. Todos estábamos ahí, desde técnicos hasta administrativos. Al ser una multinacional, además de producción y análisis de vacunas, hay departamentos de gestión, atención telefónica, compras, ventas, distribución, almacén. A partir del miércoles 11 de marzo, se empezó a fomentar el teletrabajo para las personas que podían. Aunque en principio lo iban a limitar a unos días de la semana, el jueves dijeron que todo el mundo que pudiera se quedara en casa. 

Los técnicos de laboratorio y de producción, sino eran personas de riesgo – por patología prevía o por haber estado en contacto con el virus -, hemos seguido viniendo a trabajar, pero nos han cambiado la metodología de trabajo. Se han implantado unos protocolos de comportamiento y nos han cambiado los horarios. Ya no entramos todos en el mismo turno ni nos cambiamos en el vestuario de la misma manera. Lo han hecho por número de empleado por así decirlo; los pares tienen un horario y los impares otro. En la cantina, nos han establecido turnos nuevos para eso también. Nos han proporcionado mascarillas y así hemos estado trabajando. Mi jefa vino el viernes para tener una reunión con mi departamento -control microbiológico-, para valorar si el cambio de protocolos estaban funcionando. La producción sigue igual, pero de 300 personas que solemos ser en la empresa ahora debemos ser unos 60.  

Al ser una empresa farmacéutica, lo que producimos son medicamentos. Hay algunos que son más necesarios que otros pero sí que es cierto que este tipo de producción no debería verse afectada por esta situación. Lo va a ser porque no estamos trabajando en circunstancias optimas, pero creo que es algo de lo que no se puede prescindir. Del catálogo de vacunas y autoinyectores que tenemos no sé cómo estaremos de stock pero, hoy por hoy, creo que la industria química y farmacéutica tiene que seguir prestando servicio".

Carlos, maquinista de Metro en Madrid

"En mi puesto de trabajo no ha habido un cambio sustancial más allá de la frecuencia que tenemos en los trenes el personal. Como todo ha ido evolucionando hacia un confinamiento, se ha planteado ir reduciendo trenes. Por ejemplo, este fin de semana había en las líneas 6 y 12 seis trenes y en ambos casos tenían una frecuencia de unos diez minutos. Se ha notado mucho que los trenes van más espaciados y no se recoge a tanta gente.

Respecto al personal, le han dicho a los que están en reserva que se queden en casa. Va dirigido a reducir personal, se están ajustando ambas cosas y hay mucha menos gente en los cuartos de maquinistas y en las estaciones. Pero creo que, las medidas que han tomado han sido insuficientes y han llegado tarde. 

Mi trabajo creo que cumple una función social muy importante, garantizar el derecho al transporte público. Hay muchos viajeros que tienen ya pagado su abono transporte y no pueden moverse en taxi, y sería muy injusto considerar que todo el mundo puede moverse en coche. Sí creo que es contradictorio mandar el mensaje de que las personas deben estar confinadas en su casa y a la vez mantener una tabla de trenes a todas luces excesiva. Creo que se están distribuyendo más trenes de los que se debería. Pero sí creo que hay que garantizar el derecho al transporte público y que Metro debe permanecer abierto".

Patricia, trabajadora de Correos en Madrid

"Hasta ahora (domingo), en Correos no nos han dicho mucho, estamos como en tierra de nadie, porque no acabamos de ser ni privados ni del Estado. Aunque el Gobierno ha dicho que solo deben permanecer abiertos los servicios mínimos, como farmacias y supermercados, Correos sigue abierto. Estamos trabajando por turnos. Los sindicatos ahora han empezado a moverse un poquito, pero desde arriba no nos dicen nada. Tampoco tenemos protección, ni guantes, ni mascarillas, ni desinfectante, ni distancia de seguridad. Solo contamos con los medios que hayamos podido conseguir por nosotros mismos, y nos hemos organizado para mantener distancia de seguridad con un precinto en el suelo.

En este último mes se ha notado que no llegaban paquetes de China, el público ha caído mucho. Pero en la última semana, sin embargo, ha repuntado mucho, porque han empezado a cerrar los organismos públicos y nos están desviando todo su trabajo. Con los ERES y ERTES, están diciendo que todo el papeleo se haga por correo. Por eso ha despuntado.

Sobre si mi labor es importante, creo que se podría sobrevivir sin correos, o establecer unos servicios muy mínimos. Al menos, reducir las horas, hacer turnos y que solo sean de mañana. Yo estoy en oficina, pero hay compañeros repartiendo, yendo a domicilios de gente que tiene que firmarles. Yo no lo veo".

Pelayo, repartidor de comida a domicilio en Madrid

*Alrededor del mediodía del domingo 15 de marzo, esta empresa suspendía su reparto a domicilio en España. El testimonio de Pelayo es del sábado 14 de marzo.

"El trabajo en sí no ha cambiado, lo que pasa que ahora está el ambiente muy cargado con el miedo de poder tener el virus y pasarlo, como repartidores que somos. Nos hemos estado poniendo en contacto con nuestros superiores durante esta semana, pero la empresa ha sido como si no se lo hubiera terminado de tomar en serio. La única medida de seguridad que nos habían puesto era llevar el casco puesto todo el tiempo, incluso a la hora de entregar los pedidos, pero no había mascarillas ni desinfectante. 

No creo que este trabajo tenga relevancia social y, si la tiene, es en el mal sentido. Socialmente, la gente no está concienciada: en mi cabeza no cabe que te digan que te quedes en tu casa y no salgas a la calle y te pongas a pedir pizzas o cualquier otra cosa a domicilio. No tiene ningún sentido. Estos días, por lo que yo he notado, los ratos han sido intensos y los pedidos… no sé si se habrán llegado a triplicar, pero desde luego tengo la sensación de que han sido incluso más de lo normal". 

David (Cajero de supermercado; Madrid) 

* nombre ficticio, a petición de la fuente 

"Yo trabajo como cajero y estos días la gente entraba en estado de nervios, comprando compulsivamente y de forma muy egoísta. Muchos clientes tienen muy poca consideración; realmente, deberían quedarse en casa si no necesitan comprar. Aunque otros también nos dan mucho apoyo. Estas semanas ha habido muchísima gente, hemos echado muchísimas horas extra para satisfacer la demanda y ha habido poca comprensión social.

Cumplimos un papel igual de importante que los médicos, farmacéuticos o la policía, al fin y al cabo, suministramos comida. Si cerráramos, la gente se moriría de hambre, o todo sería un caos". 

José, presentador de informativos en una televisión autonómica

*Pide que no digamos el medio por temas de anonimato. 

"Hemos ampliado el tiempo del informativo, tenemos que estar más tiempo en plató y preparando la escaleta. Si la cosa empeora, nos tendremos que dividir y uno tendrá que teletrabajar con la escaleta mientras el otro se queda aquí. Mi cadena ha cancelado todas las emisiones en directo, solamente se mantienen los informativos, cuya duración se ha ampliado. El resto de programas se han cancelado hasta nueva orden. Se han tomado medidas de desinfección, tanto en los vehículos de la cadena como en todo el material que se utiliza. Se desinfecta la redacción en cada cambio de turno y el plató se desinfecta cada vez que termina el informativo. Las maquilladoras tienen que dividir el maquillaje que se vaya a utilizar para cada uno de los presentadores, no se pueden utilizar las mismas brochas ni los mismos polvos para diferentes personas.

Para los redactores sí ha cambiado su rutina, ahora solo hay dos horarios: intensivo de mañana o intensivo de tardes, para evitar que haya contacto. Han partido la redacción en dos, y algunos de los redactores de programas suspendidos se han sumado al servicio de informativos para apoyar. Algunos redactores están de cuarentena en casa como retén, por si hubiera un brote en la cadena, asegurarnos de que va a seguir habiendo personal disponible".

José Antonio Masegosa, periodista de Telemadrid

"Mi trabajo desde hace unos días ya es monográfico, como el de todos los periodistas de este país. Al mismo tiempo se ha vuelto imprevisible, estamos a expensas de los acontecimientos. Vivimos el minuto a minuto, la realidad nos atropella. Está siendo muy estresante porque informar del coronavirus y de los efectos tan devastadores que está teniendo en nuestro país, sobre todo en Madrid, duele muchísimo, es muy desagradable. También es estresante porque tienes que hacer un ejercicio de contención: no puedes alarmar, pero a la vez, no puedes ocultar a la gente la gravedad de la realidad. No hay que optar por la alarma, pero sí por la alerta. Hay que informar en su justa medida, y creo que se está haciendo bien.

En días como hoy y semanas como las que estamos viviendo, se demuestra más que nunca la necesidad de tener medios de comunicación de carácter público, que estén al servicio de los ciudadanos. Informamos, formamos y entretenemos, y esto es un bálsamo importante para la población. Por la información que aporta y por el acompañamiento, sobre todo en días de confinamiento."

Fernando Garzón, conductor de ambulancia de Cruz Roja en Móstoles

"Mi trabajo ha cambiado, sobre todo en la forma de afrontar los avisos. Aunque siempre extremamos las medidas de limpieza, ahora debemos hacerlo mucho más, para evitar los contagios tanto propios como entre los familiares. Sentimos una gran responsabilidad y un gran orgullo por nuestra labor: a día de hoy, las personas que trabajamos en el transporte sanitario urgente estamos muy contentas también por el reconocimiento social que ha adquiriso. Lo que ha sucedido estos últimos días, con los aplausos colectivos, nos reconforta".

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