Tras la crisis: jefes más ricos y empleados más pobres

Desde el inicio de la crisis de 2008, la diferencia de sueldo entre los cargos directivos y los trabajadores de las empresas no ha hecho más que pronunciarse.

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La debacle económica de 2008 trajo consigo la pérdida de puestos de trabajo y la disminución de la calidad del empleo para millones de españoles, muchos de los cuales, a pesar de lo que hayan manifestado los datos macroeconómicos, aún no han conseguido salir de la precariedad en la que les sumió este oscuro periodo de la economía global. Y es que la desigualdad se ha acrecentado durante la última década, tal y como se concluye a partir del informe Evolución salarial 2007-2019 elaborado por la Eada Business School de Barcelona junto con el Grupo ICSA.

El documento presentado por ambas entidades desgrana por grupo laboral –directivos, cargos intermedios y empleados-, sector económico y área geográfica cómo han evolucionado los salarios desde el estallido de la crisis hasta el mes de agosto de 2019. Y la tendencia es clara. En la última década, los salarios han acabado por ir creciendo. Pero también lo ha hecho la desigualdad, puesto que las retribuciones de los cargos directivos han aumentado más que las de quienes se encuentran en posiciones rasas de la jerarquía empresarial.

Concretamente, en términos porcentuales, el salario de los cargos directivos desde 2007 ha aumentado un 23,39% -un 4,58% entre 2018 y 2019- mientras que el incremento del sueldo de los empleados ha sido del 18,69%, solo un 1,89% en el periodo correspondiente al último año. Así, el primer grupo ha pasado de 68.705 euros de media al año en 2007 a 81.059 euros en 2018 y 84.773 -3.715 euros más- en agosto de 2019; para el segundo grupo, 19.588 euros en 2007, 22.819 en 2018 y, en 2019, 431 euros más, alcanzando los 23.250 euros.

Además, las grandes empresas han sido las menos espléndidas en cuanto al aumento de salario de sus empleados, que no llega siquiera a un punto porcentual de crecimiento respecto a 2018, siendo muy inferior a los 3,5 puntos porcentuales en el caso de sus directivos y de más del 3,6% en el de sus cargos intermedios. La pequeña empresa ha sido, sin embargo, la más generosa con el sueldo de sus empleados en este tiempo, haciéndolo crecer alrededor de un 5%, que dista menos de los 5,76 puntos porcentuales que incrementó el de sus directivos.

Las grandes empresas han sido las que menos han mejorado los sueldos de sus empleados, por debajo del 1% entre 2018 y 2019

El poder adquisitivo de los trabajadores, estancado

En lo concerniente a la evolución del poder adquisitivo, en la gráfica elaborada con los datos del informe ICSA y los del Instituto Nacional de Estadística (INE) puede verse cómo los salarios de los directivos a partir de 2010 toman una tendencia de crecimiento menos interrumpida que en el caso de los mandos intermedios y los empleados. Algo que tiene lugar tras los excepcionales niveles coyunturales del año 2009, que se caracterizan por el mínimo de crecimiento de la inflación, por debajo del 5% respecto a 2007, y varios picos de máximos relativos en los sueldos de los tres grupos.

Así, en el periodo comprendido entre el año 2012 y el 2016, los sueldos de ambos grupos se desploman definitivamente hasta alcanzar sus mínimos en 2013 –en torno al 8% de incremento respecto al 2007 para los empleados y del 5% para los mandos intermedios-, y que no empezarán a recuperarse hasta casi cuatro años después, de forma especialmente acuciada en el caso de los empleados. Esta realidad coincide, paradójicamente, con un ascenso sin precedentes en los sueldos de los cargos directivos –alrededor de los 17 puntos-, así como con un aumento incisivo de la inflación, que se sitúa aproximadamente en el 13%. Porcentajes que ilustran claramente un aumento de la desigualdad y el descenso de la calidad de vida de los grupos menos privilegiados; más, si cabe, al comprobar que es en el año 2013 cuando el número de personas desempleadas alcanza su máximo absoluto -5.978.000 millones- y el PIB sufre una caída de hasta los 1.026 billones de euros, frente a los 1.081 billones de 2007.

Fuente: Informe de Remuneraciones ICSA Grupo 2019

Por ello, el año 2013 se configura como un punto de inflexión y, a partir de entonces, comienza a invertirse la tendencia de decrecimiento para los mandos intermedios y los empleados, mientras que la evolución de los sueldos de los cargos directivos empieza a estabilizarse levemente por debajo del 15 %. Entre 2017 y 2019, vuelven a experimentar un ascenso significativo, situándose en el 23,39 %, casi 6 puntos por encima de la inflación.  Por su parte, los de los mandos intermedios no dejan de crecer linealmente desde el año 2015, llegando a situarse también en una posición del 23,35 %.

El grupo de los empleados es el que más perjudicado se ve en estos últimos tres años, ya que se congela su evolución entre 2016 y 2018 -año en el que este dato incluso se solapa con el de la subida de la inflación-, para acabar distanciándose apenas un 1,29 % en 2019.

La desigualdad se intensifica

En cuanto a la evolución de los salarios en función del sector productivo, desde antes del inicio de la crisis económica de 2008, los empleados apenas han visto recuperados los suyos en sectores como el comercio y el turismo –donde el aumento de los mismos ni siquiera alcanza el 5 % respecto a 2007, frente a la subida de casi el 20 % de los cargos intermedios- e, incluso, disminuidos en el caso del sector servicios, en el que, sin embargo, los otros dos grupos han percibido una subida de aproximadamente el 15 %. En el sector de la banca y los seguros, por el contrario, parece que la evolución ha seguido un camino más parejo entre los grupos, aunque igualmente ascendente en materia de desigualdad; y en industria, son los empleados quienes han experimentado un mayor crecimiento de sueldo, superando el 35 %.

Y es que, como muestran los datos aportados por el Informe ICSA, mientras que en el año 2007 los sectores mejor remunerados para los directivos eran, en este orden, los servicios, la industria, la banca y los seguros, la construcción y el comercio y turismo, a partir del año 2014 y una vez superada la vorágine de los años de crisis, se estabiliza una tendencia creciente que sitúa en primer lugar a la banca (92.478 euros), seguida de la industria (88.438 euros) y el sector servicios (83.680 euros).

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Informe ICSA Grupo 2019

Por otro lado, las mayores fluctuaciones y alternancias entre máximos y mínimos relativos las sufren los salarios de los empleados, para los que desde 2016 parecen haberse mantenido tendencias al alza en industria (27.332 euros en 2019), banca y seguros (26.807 euros) y construcción (21.227 euros); y a la baja en el sector servicios (21.227 euros) y en comercio y turismo, con un salario muy por debajo de los anteriores (17.401 euros en 2019).

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Informe ICSA Grupo 2019

Cabe destacar que el sector servicios se lleva el primer puesto en lo que se refiere a cómo se ha incrementado la brecha de la desigualdad, situándose 50 puntos por encima de lo que lo hacía doce años antes. Sin embargo, esta se ha reducido entre la categoría de los cargos directivos y los intermedios en los sectores del comercio y turismo y la construcción, y en los restantes, el incremento ha resultado ser más o menos disimulado, en consonancia con lo expuesto anteriormente.

Asimismo, la desigualdad se manifiesta en el ámbito geográfico para todos los grupos, siendo la Comunidad de Madrid y otras regiones del norte de España (Cataluña, Asturias, País Vasco, Aragón y Navarra) las únicas donde los cargos directivos cobraron por encima de los 82.000 euros anuales en 2019, situándose la media nacional en 84.773 euros. Esto, ineludiblemente, supone que en zonas como Extremadura o La Rioja, no superen los 72.500 euros al año.

A su vez, Navarra, Madrid y Cataluña son las únicas comunidades en las que los empleados superan los 23.000 euros de retribución anual, haciendo que el resto queden por debajo de la media, cuantificada en 23.250 euros al año.

De esta forma, hasta nueve Comunidades Autónomas se quedan por debajo de los 22.000 euros anuales: Galicia, Murcia, Baleares, Cantabria, Castilla – La Mancha, Canarias, Castilla y León, la Rioja y Extremadura. Y, en el caso de estas dos últimas, la media ni siquiera alcanza los 20.000 euros.

En un total de 9 Comunidades Autónomas, los empleados cobran por debajo de los 22.000 euros al año

Salario emocional, ¿complemento o sustituto?

Por su parte, Michael Page, marca perteneciente a PageGroup, ha lanzado su Estudio de Remuneración 2020, en el que también aborda la evolución de los salarios y las proyecciones esperadas de cara a este año. Así, introduce un enfoque a través que pretende señalar la tendencia que ha adoptado el ámbito empresarial en cuanto a la demanda de nuevos perfiles laborales, que se caracteriza por la búsqueda de personal especializado en el ámbito tecnológico y digital. También consideran que cada vez se valoran más aquellos profesionales dedicados a cumplir con las exigencias sobre medio ambiente, sostenibilidad y energías renovables que partes no sólo de las propias empresas, sino, sobre todo, de los consumidores.

"El avance imparable de la digitalización y la explosión tecnológica definen un contexto marcado por la creciente relevancia de los datos y las habilidades analíticas, la rápida obsolescencia de los conocimientos, la especialización laboral y una mayor complejidad para la atracción de talento cualificado, afirma Jaime Asnai González, director general de PageGroup España.

Además, visibilizan uno de los conceptos que más en boga se han ido situando en los últimos años: el salario emocional. A través del mismo, las empresas aumentan su competitividad frente a otras del propio sector ofreciendo a sus trabajadores ciertos beneficios más allá de la cuantía monetaria recibida, lo que no siempre se traduce en una mejora de la calidad de vida. Este tipo de estrategias, en ocasiones, complementan dicha remuneración, pero en algunos casos se utilizan para compensar los bajos salarios percibidos, sustituyendo a la subida de los mismos y restando autonomía sobre cómo gastar sus sueldos a los empleados.

Algunos de los beneficios que comprende ese salario emocional son el facilitar un móvil de empresa, un ordenador portátil, tickets restaurant, guarderías, gimnasio, planes de pensiones, seguros médicos, seguros de vida, un coche de empresa, gasolina y peajes, formación, idiomas, flexibilidad horaria o retribución flexible.

Paola Aragón Pérez

Paola Aragón Pérez

Estudió Periodismo y tiene un Máster en Análisis Político. Especializada en Economía Feminista y Políticas Públicas.

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